La nueva sede y la presencia de Julio Iglesias, los anhelos de Sonorama Ribera

Javier Ajenjo, director del Sonorama Ribera. /SG
Javier Ajenjo, director del Sonorama Ribera. / SG

El festival es un revulsivo económico y mediático para Aranda

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZ

Un festival más cómodo y con una infraestructura a la altura de su proyección ascendente. Ese es el anhelo que, desde hace años, ha tenido la organización del festival Sonorama Ribera y, todo apunta, a que 2019 será su año. Otro de los retos de esta cita, que se ha convertido en referente de los festivales a nivel nacional gracias a su identidad propia, es la presencia en el cartel de Julio Iglesias. Durante varios años, se lleva hablando de la llegada del artista a Sonorama dentro la línea de estrella 'vintage» que tiene tanto éxito en el festival. El propio Julio Iglesias confirmó su presencia para 2018, algo que luego no se pudo ratificar por sus problemas de salud. Con los dedos cruzados, organización y festivaleros, miran al futuro deseando que sea este año en el que se pueda ver a la estrella en el escenario arandino.

Más allá del cartel, de los artistas que participan en la cita, el festival triunfa por sí sólo y se ha demostrado con la venta récord, en apenas cuatro horas, de casi 6.500 bonos, en un momento en el que no se había desvelado ninguno de los nombres que estarán en Aranda del 7 al 11 de agosto. También triunfa en las cifras millonarias de repercusión económica y mediática de la ciudad anfitriona, Aranda de Duero. De momento, está confirmada la presencia de Love of Lesbian, Fangoria, Miss Caffeina, La orquesta Mondragón, Zahara, Carlos Saddnes, entre otros.

Julio Iglesias confirmó su presencia en la edición de 2018, pero finalmente no pudo participar en el festival

El principal cabeza de cartel de la próxima edición de Sonorama será Accióncontraelhambre.org. La organización destinará todas las acciones de este año a favor de este proyecto, destacando un concierto histórico con los principales artistas del país y cuyo caché valorado adecuadamente irá destinado a esta iniciativa solidaria. Todavía quedan las confirmaciones más destacadas, cuyo anuncio se irá dosificando por parte de la organización y, en algunos casos, ni tan siquiera eso, porque parte de la esencia de Sonorama Ribera está en sus sorpresas.

Nueva sede

La nueva ubicación que anhela Sonorama Ribera se encuentra a escasos metros del recinto ferial, su sede en los últimos 14 años. El reloj ha comenzado a correr y las obras se han adjudicado, por un millón de euros, en diciembre con un periodo de seis meses para su conclusión. Desde la organización insisten en que la tranquilidad se tendrá cuando se constate que la sede llegará a tiempo para el festival. «Es un proyecto muy bonito, a 300 metros del centro, que se completará a dos o tres años con zonas verdes, espacios de juegos, zonas de descanso», explica el director del festival, Javier Ajenjo.

La necesitad del festival para agosto de este año es tener el espacio allanado con una zona verde lo más frondosa posible, además de todas las acometidas eléctricas, de agua, accesos y comunicaciones. «Nos va a permitir tener un espacio muy adecuado que nos va a permitir mejorar muchísimo la estructura del festival», insiste en director de Sonorama.

De momento, este año no se harán edificaciones, los camerinos serán móviles y se seguirá utilizando el edificio del recinto ferial para tema de logística. «En el futuro iremos dando pasos, según las necesidades». A pesar de que la previsión es contar con un espacio mucho más amplio, el festival tampoco se plantean subir el aforo excesivamente. «No queremos vender más, sino conquistar ese espacio, que la gente que venga se encuentre más a gusto y así ir abriendo camino».

La nueva sede se sitúa en una parcela sin uso específico con un global de 120.000 metros cuadrados. El diseño se presenta como un gran parque urbano que pueda ser usado como zona de esparcimiento y recreo durante todo el año, pero que al mismo tiempo cuente con una serie de infraestructuras que permitan el desarrollo de actividades de carácter puntual, como ferias, festivales y conciertos.

Uno de los mayores retos de la obra será la distribución de espacios con zonas de explanación para concentraciones de mucho público, itinerarios y caminos peatonales que doten al espacio de mayor permeabilidad y la creación de zonas verdes. La vegetación será protagonista con plantas para delimitar espacios, césped rústico y bosquejos con pies arbóreos que aporten sombra y diversidad paisajística. Los conciertos tendrán lugar en la gran explanada central, mientras que los itinerarios peatonales, además de tránsito, también servirán para la carga y descarga. También se colocará mobiliario urbano como mesas de picnic, bancos y papeleras, de madera en estilo rústico.