Tolbaños de Arriba recrea la tashumancia y pone en valor su legado patrimonial

Las mujeres despiden a los pastores a la salida del pueblo, como se hacía en el pasado. / Asociación El Salterio

Más de un centenar de personas ha combatido el frío para acudir a la tradicional fiesta de 'Despedida de los pastores'

AYTHAMI PÉREZBURGOS

El olor de las migas pastoriles se imponía al frío esta mañana en Tolbaños de Arriba. Un poco de vino y alguna bebida caliente ayudaban a comenzar la mañana. El tiempo no ha sido una excusa, como tampoco lo era para los pastores en el pasado, y más de un centenar de personas ha recorrido las calles de Tolbaños de Arriba para recordar y conocer el rico legado patrimonial que es la trashumancia.

La pedanía del Valle de Valdelaguna ha celebrado hoy su ya tradicional 'Despedida de los pastores'. Una jornada que representa y recuerda el momento en que los pastores abandonaban, al acercarse el invierno, los feroces montes del Valle en busca de mejores condiciones climatológicas en las tierras de Extremadura.

Ataviados al modo tradicional, los vecinos de Tolbaños de Arriba daban la bienvenida a los visitantes y curiosos. Las mujeres se han engalanado con sus trajes de serranas, sus mejores abalorios y han echado mano de los chales de lana para resguardarse del frío. Los hombres estaban preparados con sus zahones, albarcas, pellizas y zamarras. Todo el pueblo aparecía transformado en lo que Tolbaños de Arriba fue décadas atrás, cuando la vida pastoril era la primera fuente de subsistencia en la comarca.

Desde primera hora de la mañana, para animar al cuerpo a vencer al frío, el olor de las migas recorría las calles del pueblo serrano. Unas migas pastoriles elaboradas al modo tradicional, picadas de las hogazas y puestas a remojo el día anterior y cocinadas a fuego de roble lento y volteando con paciencia el calderete.

Museo viviente

Posteriormente, se ha cantado la Salve en la ermita del Salterio. Es el momento en el que se recuerda cómo los pastores pedían buena suerte a la patrona para evitar los múltiples peligros del camino a Extremadura.

Después se ha ido a recoger al rebaño de ovejas que recorrería las calles, uno de los pocos que quedan por la zona. Se han pagado los maravedíes correspondientes al alcalde, para que la autoridad deje al pastor y a sus ovejas recorrer las calles y se ha recorrido el pueblo que estaba lleno de estampas tradicionales.

Los vecinos se convertían en 'cuadros' reales al representar escenas tradicionales en el trabajo de la lana, como su lavado, teñido, cardado o hilado. Igualmente, los paneles explicativos ayudan al visitante a entender la trashumancia pero siempre es más enriquecedor preguntar y charlar con los vecinos.

El punto final de esta recreación de la marcha de los pastores es la canción 'Ya se van los pastores'. Esta se entona a la salida del pueblo, donde los pastores eran despedidos emotivamente. La trashumancia ya no se practica en esta comarca pero sigue muy presente, solo si algo se olvida desaparece. Por eso, las asociaciones La Piña y El Salterio no quieren que se pierda esta parte de la idiosincrasia serrana, un hecho social como la trashumancia que fue crucial para esta comarca burgalesa, eminentemente ganadera.

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