El tren más lento del mundo

Burgos sigue esperando la llegada de una Alta Velocidad anunciada ya demasiadas veces

El tren más lento del mundo
Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Nos dijeron que era de Alta Velocidad, pero llevamos tanto tiempo esperándolo que ya se antoja como el tren más lento del mundo. Las obras de construcción del tramo de Ave entre Venta de Baños y la flamante -e inhóspita- estación Rosa de Lima continúan acumulando retraso tras retraso. Del enfado se pasó tiempo atrás a la frustración. Ahora, el sentimiento es de resignación al comprobar que, en el mejor de los casos, hasta bien entrado 2020 no llegará el Ave a Burgos. De la conexión con Vitoria y el resto de Europa, mejor ni hablar, lo que dice muy poco de la planificación ferroviaria por parte de los diferentes inquilinos que han pasado por La Moncloa en las últimas décadas.

Y es que, la política es cuestión de prioridades. Y en este país, las prioridades, a menudo, no coinciden con el interés general de un servicio como el ferroviario, que implica inversiones millonarias, sí, pero que también es fundamental para la vertebración del territorio y la mejora de la competitividad empresarial.

El hecho de que el Ave aún no haya llegado a Burgos es una de las mejores formas de argumentar dicha aseveración. Y no porque los burgaleses seamos los más altos, guapos e inteligentes del país, sino porque da la casualidad de que los burgaleses vivimos en Burgos, y por aquí pasa uno de los principales corredores -si no el más importante- de la Península Ibérica. ¡Albricias!

No pongo en cuestión la idoneidad de que el primer Ave circulara entre Madrid y Sevilla coincidiendo con los fastos de la Exposición Universal. España quería y debía mostrarse en 1992 al mundo como la potencia que es, aunque fuera con el insoportable Curro montado en aquel convoy.

Sin embargo, desde entonces han pasado 27 años y en las tierras del Cid seguimos esperando ver pasar al Ave. En estas casi tres décadas, la red de Alta Velocidad ha ido ampliándose hacia todas las direcciones posibles, pero en pleno 2019, el Ave sigue sin conectar Madrid con Francia a través de Hendaya. El día que lo haga, por cierto, lo hará dando un rodeo de más de 100 kilómetros por Valladolid. Y mientras tanto, el ferrocarril convencional languidece ante la falta de estímulo estatal. Ya vimos lo que pasó con el Tren Directo. Cuestión de prioridades.