La Justicia australiana procesará al cardenal Pell por pederastia

George Pell. / Afp I Atlas

El antiguo 'ministro' de Economía de la Santa Sede es el más alto cargo de la Iglesia católica en afrontar un juicio por este grave delito

DARÍO MENORRoma

«No culpable». Así se ha declarado el cardenal George Pell cuando Belinda Wallington, una jueza del tribunal de Melbourne, ha decidido hoy que va a procesarlo por supuestos abusos sexuales a menores. El purpurado australiano será el más alto cargo de la Iglesia católica en afrontar un juicio por esta grave acusación. El número de casos y los detalles de los mismos no se han dado a conocer por quedar bajo secreto de sumario, aunque se habrían producido entre la década de los 70 y 1997. Cuando se confirmó que la Justicia iba a comenzar las audiencias preliminares por su caso, el Papa concedió el pasado junio una excedencia a Pell de sus cargos como prefecto de la Secretaría para la Economía de la Santa Sede y miembro del Consejo de Cardenales, el grupo de purpurados que asesoran al Pontífice en el gobierno y la reforma de la Iglesia católica.

El que era uno de los más estrechos colaboradores de Francisco, que le llamó a su lado cuando era arzobispo de Sídney para poner orden en las cuentas vaticanas, ha sido abucheado a la entrada hoy en el tribunal por un grupo de víctimas de abusos y sus familiares, que celebraron la decisión de la magistrada. El Vaticano reaccionó a la noticia de que Wallington abría un juicio formal a Pell asegurando que «toma nota» de la situación y recordando que sigue vigente la excedencia concedida por Jorge Mario Bergoglio al purpurado australiano. Cuando regresó a su país natal el año pasado, pocos apostaban en el Vaticano a que Pell, de 76 años, iba a recuperar de forma efectiva sus cargos. Esta posibilidad queda casi cerrada ante el inminente inicio del proceso, que comienza mañana con una sesión dedicada a diversos trámites burocráticos y que puede prolongarse durante un largo tiempo. El alto prelado tiene además prohibido de momento abandonar Australia y tuvo que entregar su pasaporte.

La magistrada consideró que se han acumulado suficientes indicios de delito durante las audiencias preliminares, iniciadas el pasado marzo, para procesar al cardenal. Pese al jarro de agua fría que supuso para él la decisión de Wallington, no fueron sólo malas noticias las que recibió. Varias de las acusaciones que pesaban en su contra fueron rechazadas, entre ellas las más «viles», según explicó uno de los abogados de Pell, Robert Richter. Sus letrados anunciaron que tal vez presionaran para que se le juzgue en varios procesos separados y no en uno solo debido a las «grandes diferencias en la naturaleza» de los delitos que se le imputan. Se especula que además de abusos sexuales a menores cometidos por él mismo, podría ser acusado de encubrir otros actos pederastas cometidos por sacerdotes que estaban bajo su autoridad.

La decisión de la jueza llega tras escuchar a varias docenas de víctimas. Primero se entrevistó con varios supervivientes por medio de una conexión en vídeo y más tarde escuchó en el aula del tribunal a unos 30 testigos de estos hechos. Los más recientes habrían tenido lugar entre 1996 y 1997 cuando Pell era arzobispo de Melbourne. Los más antiguos datan de su época de juventud en Ballarat, su pueblo natal.

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