Una ola de frío mortal castiga a la mayor parte de EE UU

Chicago, bajo la ola de frío polar./EFE
Chicago, bajo la ola de frío polar. / EFE

Solo Hawái y Alaska se libran del vórtice polar, con mínimas que oscilan entre los 16 grados de Miami y los 30 bajo cero de Chicago

MERCEDES GALLEGONueva York

Hace un frío que cruje. Literalmente. Al contacto con el aire polar la ropa se queda tiesa, la piel se cuartea. Diez minutos son suficientes para causar la muerte por congelación, como le ocurrió a Charley Lampley el martes, cuando se le ocurrió salir con la pala a quitar la nieve. No pasó de la puerta del garaje, colapsó y se lo encontraron muerto en el suelo. Las autoridades recalcan que salió bien abrigado, pero nada prepara para los cerca de 50 grados bajo cero que deja la sensación térmica.

Los colegios han cerrado, los carteros no reparten y Donald Trump se dirige el viernes hacia su mansión de Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida). En su infinita ignorancia, el presidente que rechaza la ciencia y el cambio climático aprovechó la ola de frío polar para mofarse de ello por Twitter. «¿Qué diablos pasa con el calentamiento global? ¡Vuelve pronto por favor, te necesitamos!».

Le ayudaría a encontrarlo su amiga la ex gobernadora Sarah Palin, porque hoy hace mucho más frío en Chicago que en Alaska. Son 2 grados en Anchorage, pero hasta 30 bajo cero en Chicago, sin contar el factor viento. Para Alaska, casi es verano. Eso es lo que trae el cambio climático.

No, no ocurre todos los inviernos, ni todas las vidas. Quien tenga hasta 23 años y viva en Milwaukee no había nacido la última vez que el termómetro bajo a estos dígitos. Es la primera vez que esta generación vive temperaturas tan frías, pero no será la última.

El vórtice polar

El llamado «vórtice polar«se popularizó en 2014, cuando pasó de ser un término científico a estar en boca de todos, y desde entonces es cada vez más frecuente. Los torbellinos de viento que se forman en la estratosfera cerca de los polos mandan un frío polar a todo lo que cogen de por medio, pero esta vez una ola de calor marroquí fuera de lugar en esa capa de la atmósfera rompió el muro polar en tres, calentando el ártico y helando el Medio Oeste de EE UU. Uno de esos tres trozos cubre por primera vez en mucho tiempo 48 de los 50 estados de la Unión. O sea, todo menos Hawái y Alaska. Sólo que los 16 grados de mínima que tendrá Miami brillan frente a la máxima de 19 bajo cero que sufrirá Detroit, sin contar los 40 kilómetros de viento ártico.

Quitanieves en una carretera de Denver (Colorado)
Quitanieves en una carretera de Denver (Colorado) / Reuters

Allí su alcalde Mike Duggan se desgañita en las televisiones para que sus habitantes se lo tomen en serio y no salgan a la calle. Total, casi todo estará cerrado. No habrá ni recogida de basuras, aunque la acumulación de nieve sea la mitad que en un enero cualquiera. Para los que «absolutamente tengan que salir» el transporte público será gratuito y algunos autobuses se han transformado en estaciones de calentamiento móviles, como las iglesias en albergues.

«Te vas a morir si te quedas en la calle», advierten los samaritanos que intentan recoger de la calle a los «sintecho», siempre reacios a los albergues. Pero ni el miedo a perder las extremidades impresiona a los que sufren enfermedades mentales. En su mundo siempre hace frío.

En casa, mientras no se vaya la calefacción al congelarse las tuberías, seguirá siendo verano, valga el despilfarro energético del país que más electricidad consume en el mundo. Y si Netflix abre su muro de pago, los tres días de 'polar vortex' serán vacaciones pagadas para los que puedan quedarse en casa sin trabajar. El resto, que lidie como pueda con la llamada 'fiebre de la cabaña', que ya pasará la claustrofobia. Y el frío».

 

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