El juez deja libre al miembro de La Manada que robó unas gafas

Ángel Boza, durante el juicio celebrado en Sevilla./EFE
Ángel Boza, durante el juicio celebrado en Sevilla. / EFE

Ángel Boza, absuelto del delito de robo con violencia, pagará una multa de 1.040 euros al ser condenado por hurto y lesiones

CECILIA CUERDOSevilla

El juez de Sevilla ha absuelto a Ángel Boza, miembro de La Manada, del delito de robo con violencia de unas gafas de sol el pasado verano, hechos por los que el fiscal reclamaba una condena a cuatro años de cárcel. Según la sentencia, notificada este viernes a las partes, el joven es considerado responsable un delito leve de hurto y un delito leve de lesiones, por lo que se ordena su puesta en libertad. No obstante, el magistrado le impone sendas multas de 580 euros por ambos delitos y deberá indemnizar 234 euros al agente de seguridad al que lesionó.

En el relato de hechos probados, el juez estima que el joven cometió un delito de hurto, como señalaba su defensa, ya que la violencia se produjo con posterioridad a la sustracción. Así, en el fallo argumenta que en «el tiempo transcurrido» desde que Boza abandonó la óptica del centro comercial hasta que los vigilantes tratase de impedir su huida y fue detenido por una patrulla de la Policía Local de Sevilla, el joven pudo desprenderse de las gafas sustraídas sin que los agentes de seguridad se percataran. «Pero no lo hizo», de ahí que de por bueno que el hurto se consumó al hallarse las gafas en su poder cuando fue capturado. «La violencia, en este caso, no transmuta el hurto en robo», afirma el escrito.

La sentencia considera probado también que Boza acudió al centro comercial y «con la intención de hacerlas suyas, tras quitar el mecanismo de alarma, se apoderó de unas gafas de sol» valoradas en 148 euros. El joven salió del departamento de óptica «sin ser seguido por el vigilante de seguridad», dado que la alarma no saltó, en dirección al aparcamiento. Allí «no existe control de seguridad alguno, ni personal de vigilancia, ni medios magnéticos, ni alarmas, ni cámaras de control de imagen, salvo las cámaras de entrada y salida que recoge la imagen de los vehículos y la caseta del empleado de la empresa», apunta.

El joven se subió a su coche y se dirigió a la salida. El juez sí cree que llegó a percatarse de la presencia de un guardia de seguridad frente a él, «con la mano levantada e indicándole que se detuviera». Es más, apunta que cuando el miembro de La Manada inicia la subida de la rampa de salida, «el vigilante aparece por su izquierda y corre tras el vehículo», al tiempo que informa a sus compañeros. El guardia «comienza a subir a pie por la rampa en su persecución», y Boza da «un volantazo» para huir por la izquierda, lo que obliga al vigilante a «apartarse para no ser atropellado, golpeándole con el espejo retrovisor» y provocándole distintas contusiones, de ahí la condena por un delito leve de lesiones y la indemnización al agente.

«Gilipollez»

Ángel Boza permanecía en prisión preventiva desde el pasado 1 de agosto, apenas un mes después de salir en libertad provisional a la espera de que se resolviera la sentencia de condena a nueve años de cárcel por abuso sexual en los sanfermines de 2016, en el que el joven fue condenado junto a otros cuatro compañeros de La Manada.

Durante la vista oral celebrada la pasada semana, el joven pidió «perdón» a la sociedad y a su familia por lo ocurrido, calificándolo de «gilipollez». Según explicó en su declaración, tras robar las gafas «lo que quería era irme del lugar y que no me pillasen, así que seguí a mi miedo y me fui. Ni tenía intención de atropellar a nadie ni nada por el estilo».

 

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