Un Princesa de Asturias de Comunicación para un Prado bicentenario

El museo madrileño recibe el galardón por «su contribución al desarrollo humanístico de la sociedad pasada, presente y futura» y cuando celebra sus primeros doscientos años de vida

DANIEL ROLDÁN y MIGUEL LORENCIMadrid

El Museo del Prado logró este martes por la mañana alzarse con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Una candidatura que tuvo numerosos defensores: Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Norman Foster, Rafael Moneo (autor de la ampliación de la pinacoteca madrileña), Julio Llamazares, Chema Madoz, Aitana Sánchez-Gijón o José Luis Gómez, entre otros. El jurado, presidido por Víctor García de la Concha, considera que uno de los mejores museos del mundo es «símbolo de nuestra herencia cultural común, como reconocimiento a la labor de conservación y divulgación de uno de los más ricos patrimonios artísticos del mundo».

«En la dedicación y el compromiso durante los últimos 200 años de sus trabajadores, patronos, amigos y público, el jurado reconoce la ejemplaridad de su contribución al desarrollo humanístico de la sociedad pasada, presente y futura», indica el fallo sobre la institución inaugurada el 19 de noviembre de 1819 como Real Museo de Pinturas y Esculturas para albergar obras procedentes de las colecciones reales, que habían comenzado a tomar forma en el siglo XVI con Carlos I y que fueron enriquecidas por todos los monarcas que lo sucedieron. Con un primer catálogo integrado por 311 pinturas, el museo, que pronto cambió su denominación a Museo Nacional de Pintura y Escultura, ya servía de depósito para otras 1.510 procedentes de los Reales Sitios.

El museo ocupó el Gabinete de Ciencias Naturales, obra de Juan de Villanueva, en lo que se conocía como Prado de los Jerónimos, por lo que popularmente se llamó Museo del Prado antes de recibir esta denominación oficial a principios del siglo XX. Convertido en la institución cultural más importante de España y en una de las pinacotecas más destacadas del mundo, el Prado tiene una colección de cerca de 8.000 pinturas, de las que 1.700 están expuestas en el edificio Villanueva y más de 3.200 se distribuyen entre 255 instituciones culturales de toda España. Sus salas, por las que pasan anualmente casi tres millones de visitantes – más de la mitad extranjeros–, han servido de inspiración a algunos de los pintores más significativos de los últimos 150 años, como Fortuny, Sorolla, Picasso, Monet, Renoir, Durant o Chase.

El Prado es conocido más como museo de pintores que de pinturas por la singularidad de su origen dependiente del mecenazgo real de los siglos XVI y XVII, orientado a reunir el mayor número de obras posible de los artistas preferidos. Por este motivo, tiene los mayores conjuntos de El Bosco, Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya, en algunos casos con más de un centenar de obras. Con la dinastía Borbón llegaron los pintores franceses en un siglo XVIII dominado por artistas foráneos, como los italianos, hasta finales de la centuria, en la que Goya devolvió a un español el dominio del escenario cortesano. En el siglo XIX, la desamortización de los bienes eclesiásticos contribuyó, a través de los fondos del Museo de la Trinidad, a incrementar las colecciones de El Prado, que se cerraron en 1881.

Aunque eminentemente pictóricas, también comprenden excepcionales testimonios escultóricos, de artes decorativas y de obras sobre papel, desde la Antigüedad hasta el siglo XIX. Desde su fundación, el museo ha ingresado más de 2.300 pinturas y gran cantidad de esculturas, estampas, dibujos y otras piezas a través de donaciones –como las pinturas negras de Goya–, legados –como el de pintura del siglo XIX de Ramón de Errazu– y compras –'Fábula' y 'La huida a Egipto' de El Greco, 'La condesa de Chinchón' de Goya o 'El barbero del Papa' de Velázquez, por ejemplo–.

Entre los tesoros del Prado se encuentran 'El jardín de las delicias' de El Bosco, 'El caballero de la mano en el pecho' de El Greco, 'El tránsito de la Virgen de Mantegna', Carlos V en Mühlberg de Tiziano, 'El lavatorio' de Tintoretto, el 'Autorretrato' de Durero, 'Las meninas' de Velázquez, 'Las tres Gracias' de Rubens, 'La familia de Carlos IV' de Goya o 'Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga' de Gisbert.

El jurado de este premio, además de estar presidido por García de la Concha, ha estado integrado por Luis María Anson Oliart, Alberto Edgardo Barbieri, César Bona García, Irene Cano Piquero, Alberto Corazón Climent, Aurora Egido Martínez, Taciana Fisac Badell, Elsa González Díaz de Ponga, Santiago González Suárez, Alan Goodman, Álex Grijelmo García, Miguel Ángel Liso Tejada, Rosa María Mateo Isasi y Óscar Loureda Lamas (secretario).