El Niño puede traer a España un invierno más lluvioso de lo normal

El Niño puede traer a España un invierno más lluvioso de lo normal
Reuters

El fenómeno climático, originado en aguas del Pacífico, afectará a diversas regiones de Europa con más precipitaciones y temperaturas superiores a las habituales

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Los primeros meses del invierno que comienza el próximo viernes podrían ser más lluviosos de lo normal para estas fechas en España. El culpable es El Niño, un fenómeno climático que se produce con el calentamiento de las aguas del Pacífico.

Según las últimas previsiones reflejadas en el 'Boletín El Niño/La Niña hoy' de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las probabilidades de que se produzca un episodio de El Niño entre diciembre y febrero de 2019 oscilan entre el 75 % y el 80 %, si bien no se espera que su intensidad sea «fuerte». La temperatura superficial del mar ya se encuentra en niveles correspondientes a un episodio «débil» de El Niño en parte del Pacífico tropical. En todo caso hay un 60% de posibilidades de que el fenómeno pueda extenderse hasta el mes de abrir.

En cuanto a la intensidad del fenómeno, las predicciones de los modelos meteorológicos apuntan a unas condiciones entre «neutras» y «cálidas» o bien a valores característicos de un episodio de intensidad «moderada». «Actualmente es poco probable que se produzca un episodio de fuerte intensidad», apunta la OMM.

«No se espera que el episodio de El Niño previsto adquiera la intensidad que presentó el fenómeno en el período 2015-2016, lo que comportó sequías, inundaciones y decoloración del coral en diversas partes del mundo. Con todo, todavía puede incidir notablemente en la distribución de las precipitaciones y las pautas de temperatura en numerosas regiones, acarrear consecuencias importantes para los sectores agrícola y de la seguridad alimentaria, así como también para la gestión de los recursos hídricos y la salud pública, y cabe recordar que en combinación con un cambio climático a largo plazo puede potenciar el aumento de las temperaturas mundiales en 2019», explica Maxx Dilley, director de la Oficina de Predicción del Clima y de Adaptación al Cambio Climático de la OMM.

Según las previsiones de este organismo, las probabilidades tienden hacia temperaturas superiores a lo normal en gran parte de Asia, Europa, América del Norte, el Caribe, África, Australia, el archipiélago de Indonesia y América del Sur. La organización meteorológica recuerda que la mayoría de las regiones cuyos valores previstos tienden a ser superiores a lo normal «también registraron temperaturas superiores a lo normal durante el período de agosto a octubre de 2018».

En cuanto a la precipitación, la probabilidad de que se registren valores inferiores a lo normal es más elevada en el Caribe, América Central, el norte de América del Sur, las islas alejadas de la costa del sureste asiático, la parte meridional del archipiélago de Indonesia, algunas de las islas del Pacífico Sur, ciertas zonas de África suroccidental y del este de la región ecuatorial de África, la zona suroccidental del litoral subtropical de América del Sur y la zona meridional de América del Sur.

Por otro lado, las previsiones apuntan a valores de precipitación superiores a lo normal en parte de la zona meridional de América del Norte, parte del sureste de América del Sur, parte del noroeste de América del Norte, la zona central y septentrional de Asia, parte del suroeste de Asia, parte de la zona oriental del Continente Marítimo y parte de Europa.

En el caso de España, el Niño «no es un fenómeno que afecte demasiado a nuestras latitudes», según explica el portavoz de la Agencia Estatal de Meorología (Aemet), Rubén del Campo. Sin embargo, en esta ocasión, «puede favorecer condiciones de NAO negativas» –NAO, Oscilación del Atlántico Norte, por sus siglas en inglés-, un índice que monitoriza la diferencia de presión que hay entre latitudes geográficas más altas o más bajas (más al norte o más al sur). Cuando la NAO es positiva las borrascas discurren de este a oeste por las latitudes más altas, dando lugar a condiciones húmedas en esas zonas, mientras que en la cuenca mediterránea la situación es más seca de lo normal.

Cuando la NAO es negativa, ocurre todo lo contrario. «Las borrascas bajan de latitud y nos afectan con mayor y frencuencia», señala Del Campo. «Este Niño que se desarrollará en las próximas semanas será una NAO negativa, con lo cual podría dar como resultado un comienzo del invierno más lluvioso de lo normal». Esto, además, está ya reflejado en la predicción estacional para los próximos meses que la Aemet y los organismos meteorológicos de otros países del entorno mediterráneo realizan.

La ONU, en alerta

Para prever las consecuencias que podría causar El Niño, Naciones Unidas ha comenzado a elaborar un plan para paliar sus posibles efectos. Según explica el secretario general para Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, los fenómenos climatológicos «están agravando cada vez más los problemas humanitarios». Por este motivo «no estamos preparando para el impacto que pueda tener El Niño, aunque no será de la misma intensidad que en 2016».

Las primeras proyecciones están enfocadas a atender a las personas inmersas ya en episodios humanitarios, bien tras un desastre natural o un conflicto armado, que Naciones Unidas atiende en 42 países. Son 132 millones de seres humanos las que necesitan ayuda humanitaria, tanto en forma de alimento como asistencia médica.

Estas personas viven en zonas expuesta a las consecuencias que podría dejar El Niño –sequías o inundaciones- en países como Yemen, Siria, Afganistán, Irak, Camerún, República Democrática del Congo, Burundi, República Centroafricana, Sudán del Sur, Haití, Etiopia, Somalia, Haití o Nigeria.

 

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