La comida en el Mundial '82

Naranjito, la mascota del Mundial de Fútbol España '82./RFEF
Naranjito, la mascota del Mundial de Fútbol España '82. / RFEF
Gastrohistorias

La fiebre futbolera del Mundial '82 se tradujo en España en insospechados productos gastronómicos

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

La película Nacional III (Luis García Berlanga, 1982) comienza con un plano de una mano pintando una cara sobre una naranja. Con un estilo similar al seis y el cuatro, la cara de tu retrato, José Luis López Vázquez intentaba emular la sonrisa y los mofletes de Naranjito, la cítrica mascota del Mundial '82. Seguro que recuerdan ustedes que el film transcurre en 1981, durante el golpe de estado del 23F, pero igual no tienen fresca la genial iniciativa empresarial del hijo del marqués de Leguineche: el Plato España Mundial Menú.

La bandeja tenía que ser de plástico, pero prensada, como las de Iberia.

Sí hombre, y con la firma de los futbolistas. ¿No le pondrías un disco de flamenco?

No, que encarece.

El señorito Luis José y su fiel Segundo mantenían este diálogo en la cocina, rodeados de etiquetas, plástico para envolver, una Turmix y demás aparataje. Tal y como le explican al marqués, necesitan cinco mil pesetas para registrar la idea que les hará ricos, una bandeja individual con comida preparada lista para degustar durante el mundial de fútbol. «Paella, sangría, gazpacho, naranja, turrón, todo típicamente español. Mundial del 82, afluencia masiva de turistas. Clientes potenciales, un millón. Ganancia por bandeja, cien pesetas. Ganancia total de la operación, cien millones de pesetas, pero para eso tengo que ir a patentar el invento porque si no se lo lleva una multinacional».

Esta manía de trabajar, indigna de la hidalga estirpe de los Leguineche, acaba como el rosario de la aurora porque debido al golpe de estado la oficina del registro está cerrada, pero la verdad es que la idea era buena. El mundial de fútbol celebrado en España hace la friolera de 36 años fue una estupenda oportunidad para promocionar nuestro país, sus posibilidades turísticas y sus productos típicos. La gastronomía española no era tan conocida como ahora y de cara al visitante internacional se quiso hacer hincapié en una de nuestras tradiciones culinarias más distintivas: el tapeo. Tal y como predijo el señorito Luis José, comer de tenedor no es aconsejable durante un partido de fútbol, de modo que se promocionaron tapas y aperitivos como forma de acercar al público extranjero a nuestra idiosincrasia gastronómica. Desde los editoriales de prensa se reclamaba que España debía «inexcusablemente ofrecer tortilla a la española a todos nuestros huéspedes deportivos ya sea en «octavos» o en «cuartos», según sea el diámetro tortillero, o en minúsculos pinchitos. En todo caso, tal manjar será agradecido y alabado».

Naranjito, la naranja futbolera creada por la agencia de publicidad Bellido (Sevilla), copó toda clase de merchandising relacionado con el jamar y el beber. Algunas empresas pagaron derechos para usar la mascota oficial y otras hicieron copias cutresalchicheras. Entre las primeras destacó Mundimar, que vendió artículos de porcelana y menaje como platos, tazas, bandejas, fuentes, juegos de salero y pimentero, especieros, soperas, porrones o botijos. España '82 tuvo su delantal oficial, su mantel oficial y su bolsa de pan oficial, todo pensado para preparar en casa la cuchipanda futbolera perfecta, abrelatas y sacacorchos incluidos. El Plato España Mundial Menú desgraciadamente no llegó a hacerse realidad, pero apareció un maravilloso surtido de bebidas mundialeras para empinar el codo viendo los goles: desde brandy hasta refrescos, pasando por anís, cerveza, vermut, kina, vino de Málaga dulce y seco, moscatel, jerez y distintas variedades de vino de mesa. Los oficiales fueron los de Bodegas Capel (tinto, blanco y rosado), pero al mismo carro se subieron distintos fabricantes con «cosechas seleccionadas para el Mundial» como Bodegas Olarra o Destilerías Cebra, que vendió unas botellas pequeñas con la fecha y lugar de los partidos en las que se podía anotar para la posteridad el resultado del encuentro. Si tienen ustedes alguna de estas cosillas en casa guárdenla bien, que dentro de otros 36 años valdrá un doblón.

Todocoleccion.net/ dammeros.blogspot.com

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