Un baño de realidad en el Salón de Plenos

La queja se circunscribía a la accesibilidad de las paradas de autobús/CLR
La queja se circunscribía a la accesibilidad de las paradas de autobús / CLR

Un vecino de la ciudad saca los colores al Ayuntamiento tras 96 requerimientos para mejorar la accesibilidad de las paradas de autobús

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

A menudo, el debate en el Salón de Plenos del Ayuntamiento se enfanga en discursos grandilocuentes. A menudo, a veces hasta metafísicos. Y a menudo, alejados de la realidad diaria, aunque no por ello menos importantes. Así se ha podido comprobar hoy gracias a la intervención de un vecino; sin duda, una de las más realistas y clarividentes de las que se han podido escuchar en los últimos años en el sancta sanctorum de la política municipal.

Pasado el mediodía y tras más de dos horas de espera con su pareja y un retoño que no acertaba a dormirse, José Omar Núñez, un vecino de la ciudad con dificultades de movilidad, les ha aplicado un auténtico baño de realidad a los corporativos. A saber. Mucha política de movilidad y mucho plan estratétgico, pero lo cierto es que cada día, al coger el autobús, el ciudadano Núñez, que «paga el mismo IBI» que el resto, vive una odisea, ya que no todas las paradas están debidamente adaptadas y los coches, a menudo, campan a sus anchas en espacios teóricamente reservados para que los pasajeros se monten o apeen de los autobuses.

Ante tal requerimiento, el alcalde, que ha reconocido que a pesar de los esfuerzos realizados hasta la fecha todavía queda «mucho por hacer», ha afirmado tomar nota para trasladar la inquietud a los departamentos responsables. Aquello se acercaba peligrosamente a un «vuelva usted mañana». Un «vuelva usted mañana» que en esta ocasión ha muerto en la orilla.

Y es que, lejos de aceptar la respuesta del alcalde, el ciudadano Núñez ha vuelto a dar a los corporativos un baño de realidad. «Lo hemos trasladado 96 veces con diferentes escritos y no se ha contestado ninguno». Primer zasca. «Se está invirtiendo mucho dinero para tener la ciudad bonita, pero yo no puedo salir de mi casa para verla». Segundo zasca.

Ante tal avalancha de coherencia y pies en la tierra, a los miembros de la Corporación municipal y el -escaso- público congregado, no le ha quedado más remedio que aplaudir y entonar la autocrítica. Una autocrítica protagonizada, en este caso, por el concejal Antonio Fernández Santos, que ha asegurado que el ciudadano Núñez les ha dejado «avergonzados». «A veces somos demasiado fríos y no nos damos cuenta de la enorme dificultad que tienen muchas familias» día a día. «Los ciudadanos no pueden esperar a que terminemos de aprobar nuestros magníficos planes. Hay que solucionarles la vida de manera urgente», ha subrayado.

Veremos si, en esta ocasión, el Ayuntamiento toma nota y actúa.

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