El concejal burgalés, artículo de lujo para seis partidos con opciones en las municipales

Imagen actual de la corporación municipal en el Ayuntamiento de Burgos/GIT
Imagen actual de la corporación municipal en el Ayuntamiento de Burgos / GIT

Con la entrada de Vox y Podemos, y la incógnita del futuro de Imagina, el precio en votos del asiento de concejal se eleva en las elecciones municipales de mayo

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

No les vamos a engañar. No sabemos qué va a ocurrir el próximo 26 de mayo, ni cómo quedará conformada la nueva corporación municipal en el Ayuntamiento de Burgos. Hasta que no tengamos los resultados en la mano todo serán pronósticos, más o menos acertados, y elucubraciones. Y en esas estamos nosotros, en una elucubración a partir de los resultados de 2015 -y echando algún vistazo que otro a los de 2011- para aventurar cómo de caros se venderán los puestos de concejal en estas elecciones municipales de 2019.

Hace cuatro años, la entrada de Ciudadanos e Imagina ya trastocó la composición de la corporación, dando al traste con el bipartidismo que había imperado en los últimos mandatos, pese a que PP y PSOE siempre habían contado con alguna otra formación en la oposición, como UPyD, Izquierda Unida o Solución Independiente -las más recientes-. Eso sí, estos tuvieron una influencia menor de la que han tenido Ciudadanos e Imagina en el presente mandato.

Ahora, se espera la irrupción de Vox, a la que las encuestas le auguran un interesante futuro en el Ayuntamiento de Burgos. También la entrada de Podemos, que luchará por espacio político con Imagina. Y todo sin que Ciudadanos vaya a desaparecer (como le ocurrió a UPyD hace cuatro años) y con la duda de qué ocurrirá con Imagina, tras la sorpresa de 2015, cuando llegó y barrió con seis concejales.

Así que, con seis fuerzas políticas con opciones reales en el Ayuntamiento, el precio del concejal burgalés -en términos de votos- va a ser elevado. Y miramos, una vez más, a la famosa ley D'hondt, que como en cada convocatoria electoral se hace casi más protagonista que los propios partidos políticos, sus programas electorales y sus promesas de campaña.

Al peso del 5%

De entrada, recordemos que para acceder al Ayuntamiento las candidaturas tienen que obtener un mínimo del 5% de los votos válidos emitidos (en los que se incluyen los votos en blanco), lo que en Burgos supone unos 4.500 votos, si observamos los datos de la última convocatoria electoral. A mayor número de votantes (también a mayor número de votos en blanco), más cuesta conseguir ese primer concejal, así que este es el primer reto de las formaciones que aspiran a entrar.

Lo mínimo para entrar en competición son 4.500 votos, que garantizan el primer concejal

Vox consiguió 2.032 votos en los comicios municipales de 2015, así que no le valdrá solo con duplicar apoyos para entrar en el Ayuntamiento, y si aspira a contar con al menos dos concejales, estaríamos hablando de triplicarlos. De ahí en adelante, todo dependerá de cómo queden Partido Popular, PSOE o Ciudadanos para que conseguir el tercer edil cueste unos puñados de votos más o menos. En 2011, por ejemplo, UPyD entró en el con 10.418 votos, aunque la participación fue menor que en 2015.

En la misma situación, al menos sobre el papel, se encuentra Podemos. Eso sí, la formación morada compite con Imagina Burgos, que perderá los apoyos de Podemos, pero también los que puedan robarles otras formaciones, como el nuevo partido presentado por Marco Antonio Manjón. Izquierda Unida se queda en Imagina, que ahora ha sumado a Partido Castellano-Tierra Comunera, así que el mantenimiento en el Ayuntamiento debería estar asegurado.

Lo que queda por ver es cómo de fuerte será la caída y con qué ímpetu llegará Podemos. En 2015, Imagina Burgos consiguió 18.579 votos y seis concejales, muchos votos para perderlos de un plumazo pero no para que se dispersen, haciendo que conseguir un edil sea mucho más costoso, también para Podemos. Y eso que se espera una entrada con, mínimo, un par de ediles. Cuanto mayor es el número de formaciones entre las que repartir los 27 asientos, más apoyos toca sumar para conseguir una representación significativa.

A crecer, por fuerza

Si seguimos con las cábalas municipales, y nos vamos a los partidos mayoritarios, la situación se pone también comprometida. Partido Popular y PSOE perdieron votos en las municipales de 2015, sobre todo la formación liderada por Pablo Casado, que pasó de 40.738 votos a 28.187, y de contar con 15 concejales a quedarse con 10. El PSOE perdió unos 2.100 votos y se quedó con 7 ediles, uno menos que cuatro años antes.

Las encuestas dan muchas opciones a Vox, pero reconocen también el papel de Ciudadanos, sin conseguir diferenciar Imagina y Podemos

Las aspiraciones de ambas formaciones pasan por recuperar apoyos, y les van a hacer falta, pues de lo contrario perderán representación. Al PSOE le podría costar mantener su séptimo concejal, mientras que el PP podría llegar a consolidar su posición de nueve ediles que sufre desde que Fernando Gómez abandonó el grupo municipal por el caso de las dietas. La entada de Vox es una de las principales amenazadas para el PP, y lo que pueda pasar con Imagina y Podemos, una de la ventajas para el PSOE.

Sin embargo, los resultados, en términos de representación, dependerán no solo de lo que ocurra con la entrada de Vox y Podemos, sino también con el futuro de Ciudadanos. La formación de Albert Rivera obtuvo cuatro concejales en 2014 (aunque el «Bañerazo» les dejó solo con tres y Silvia Álvarez de Eulate como no adscrita), y tendría opciones de mejorar si consigue aglutinar apoyos de otras fuerzas como UPyD o Porbur, ya que sus representantes en Burgos se han pasado a las filas naranjas.

Eso sí, Álvarez de Eulate presenta partido propio, lo que restará apoyos entre aquellos a los que el «Bañerazo» no les gusto nada.

No obstante, y pese a todas estas elucubraciones, el futuro del Ayuntamiento de Burgos es toda una incógnita. Quién sabe qué ocurrirá el 26 de mayo, tras una doble campaña electoral y unas elecciones generales, ni qué tipo de acuerdos políticos se cerrarán para conformar el gobierno. Por no saber, ahora, ni siquiera los burgaleses conocemos a todos los cabeza de lista (y de las listas ya ni hablamos). Lo único claro es que la futura corporación municipal será aun más multicolor que la actual.