Oasis en la retaguardia

Los burgaleses han sido testigos de una de las imágenes que con más ahínco persigue la prensa nacional, ver a Cs y Vox cerrando acuerdos políticos bajo la atenta mirada del PP

De izquierda a derecha: Javier Lacalle (PP), Ángel Martín (Vox) y Vicente Marañón (Cs). /PCR
De izquierda a derecha: Javier Lacalle (PP), Ángel Martín (Vox) y Vicente Marañón (Cs). / PCR
Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Vox entra en la ecuación. Y no lo hace de tapadillo. La imagen que se resiste en la política nacional la pudimos ver la semana pasada en Burgos. Partido Popular, Ciudadanos y Vox sentados en la misma mesa, compartiendo comparecencia pública y presentando acuerdos tripartitos, refrendados con documentos en cuyo membrete se incluían los logos de los tres partidos de centroderecha, que en Burgos parecen vivir un oasis en la retaguardia de la guerra abierta en España.

Sin vetos, ni cordones sanitarios, ni interferencias francesas, Vicente Marañón y Ángel Martín han compartido rueda de prensa, y corrillo de comentarios posterior, en una puesta en escena que ofrece no pocas interpretaciones. Y, en medio, Javier Lacalle, que ha pasado de bombero pirómano que intentaba incendiar el ambiente político tras la investidura a mediador matrimonial que busca liderar la oposición ante un gobierno en minoría que empieza a marcar su territorio.

Marañón abrió intervención, Lacalle la lideró y Martín la completó, aunque tuvo que pararle los pies en alguna ocasión al exalcalde popular, al que le gusta decir la última palabra. Y conviene no olvidarlo, pues la «inmadurez política» de las nuevas formaciones, como gusta afirmar al PP, está permitiendo a los 'populares' marcarse algunos tantos. Y en Burgos se corre el riesgo de que la llave de gobierno y la ultraderecha digna acaben convertidas en meras marionetas al control de Lacalle.

PP, Cs y Vox todavía no son este bloque compacto que permitiría desbancar al PSOE del Ayuntamiento de Burgos, pero sí que han abierto el camino de la reconciliación, incluso con declaraciones un tanto sonrojantes. Así fueron las de Marañón, criticando la actitud «cesarista», dijo, de De la Rosa cuando él mismo no está dispuesto a asumir la dedicación exclusiva que le correspondería como portavoz de Cs si no se suben las retribuciones, que parece que entre los grupos políticos se consideran insuficientes.

Lacalle tampoco se ha quedado corto, exigiendo responsabilidad a De la Rosa, criticando sus imposiciones de gobierno en minoría y sus compromisos unilaterales. Muy pronto ha olvidado sus cuatro años de gobierno en minoría y sus colaboraciones con el PSOE, a base de imposiciones y chantajes, afirman ahora los 'populares'. Con todo, habrá que esperar a ver si el acuerdo tripartito se replica y si, como aseguró Vox, el centroderecha buscará ser condicionante, determinante pero no bloqueante.