Menos botellón, pero «más vandalismo» en el Casco Histórico Alto de Burgos

Concentración contra el botellón en el Casco Histórico Alto/GIT
Concentración contra el botellón en el Casco Histórico Alto / GIT

La presencia de agentes ha aumentado desde que los vecinos se reunieron con miembros del Ayuntamiento y de la Policía Local para acabar con la práctica del botellón

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

Se reduce un problema, pero aparece otro. El fenómeno del botellón ha disminuido «bastante» pero, por el contrario, el vandalismo en las calles «se ha incrementado notablemente». Así valoran desde la asociación de vecinos del Casco Histórico Alto la situación actual en esta zona de la ciudad. Una situación contra la que llevan años luchando.

Las calles del Casco Histórico Alto tienen «más pintadas que nunca», así como orines y cristales rotos

El pasado octubre, tras varios intentos, y «ya enfadados» tras la agresión sufrida por un vecino, representantes de la asociación se reunieron con miembros de la Policía Local y con la concejala de Juventud y Servicios Sociales, Gema Conde, para tratar de solucionar el problema del botellón, que cada fin de semana se desarrolla en las calles del Casco Histórico Alto. En dicho encuentro se acordó incrementar la presencia policial en dos o tres agentes los días de mayor afluencia de jóvenes, sobre todo los jueves, viernes y sábados, así como destinar a un subinspector para controlar, únicamente, el operativo contra el botellón.

Las medidas han dado resultados. Dos meses después de que se reforzara la seguridad, «el botellón ha disminuido más de un 60%», tal y como afirman desde la asociación. Para ello, la colaboración de los vecinos es de gran ayuda, ya que «cuando sube mucha gente se manda un aviso a la Policía para que se tomen medidas». Además, entre los acuerdos adoptados está mantener contacto con los agentes para hacer un seguimiento del botellón, aproximadamente cada seis meses.

Un problema por otro. Sin embargo, el vandalismo ha «subido bastante», un hecho, que, según la asociación, se debe a que «los jóvenes se enfadan al ser expulsados del botellón y responden con violencia». Por eso, las calles del Casco Histórico Alto tienen «más pintadas que nunca», así como cristales rotos y orines. «Habíamos conseguido que las escaleras mecánicas estuvieran arregladas periódicamente», pero en los últimos meses «tienen que venir cada lunes para repararlo», explican.

Antecedentes

Hay que recordar, que el pasado septiembre, un vecino de la zona, de 35 años de edad, tuvo que ser ingresado en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU) después de ser violentamente agredido por unos jóvenes que estaban practicando botellón mientras escuchaban música. Debido al molesto ruido, el vecino bajó a la calle y encomió a los jóvenes a que redujeran el volumen, pero lejos de ello, acabó en el hospital.

Ante este hecho, la asociación de vecinos del Casco Histórico Alto convocó varias movilizaciones, para hacer más visible el problema y para que se pusiera solución. Unas movilizaciones que, hasta el momento, han dado resultados, ya que la práctica del botellón ha disminuido en la zona.

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