Un pincho de cecina para olvidar el frío

Reparto de cecina, morcilla y chorizo/CLR
Reparto de cecina, morcilla y chorizo / CLR

San Pedro de la Fuente reparte 70 kilos de cecina, 30 de morcilla y otros 30 de chorizo en honor a la Cátedra de San Pedro de Antioquía

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

El barrio de San Pedro de la Fuente ha abierto hoy el apetito a todo aquel que se acercaba o que pasaba por allí. Y es que, una gran carpa ha dado cobijo al tradicional reparto de cecina, chorizo y morcilla que cada año se realiza durante las fiestas en honor a su patrón.

Decenas de personas han hecho cola imaginando lo que iban a saborear en unos minutos. Por fin, uno a uno, les ha ido llegando el turno para hacerse con uno de los pinchos realizados con los 70 kilos de cecina, 30 de chorizo y otros 30 de morcilla. Además, como todo entra mejor con pan, se han partido rebanadas de 160 barras que han acompañdo a los ingredientes principales. Tampoco ha faltado la bebida, un vasito de vino para que la comida pase mejor.

Esta tradición, además, tiene mucho que agradecer a los propios vecinos del barrio, pues sin el grupo que colabora para organizarla sería imposible llevarla a cabo. En concreto, siete mujeres trabajan durante toda la semana para que todo esté a punto para el día del reparto. Las tareas comienzan el lunes, echando a remojo todos los alimentos y lavando las verduras que se van a utilizar para el guiso. Al día siguiente se ponen a hervir los ingredientes, que permanecen unas tres o cuatro horas, según explican las organizadoras, dependiendo de si están cocidos o no. Cuando están listos, las cacerolas se dejan en reposo hasta el miércoles, cuando las mujeres se encargan de limpiar la grasa, el tocino, etc., de las morcillas, cecinas y chorizos.

A falta del local

Una petición que viene siendo habitual cada año es la necesidad de habilitar un locar para las mujeres que se encargan de cocinar los alimentos. Alimentos que después van a disfrutar todos los asistentes, tanto del barrio como de fuera, e incluso, los políticos de la ciudad que no quieren dejar pasar la oportunidad de degustar uno de los pinchos.

Actualmente, las mujeres trabajan en un local sin calefacción y sin agua caliente. Incansablemente, cada año, hacen la petición al alcalde, Javier Lacalle, que este año las ha animado a que lo pidan «ofcialmente por escrito». Sin embargo, ellas siguen organizando esta fiesta, con mucha ilusión y ganas que desprenden a todo el público.

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