Conde: «No me gustan los políticos que, como no tienen dónde regresar, matarían por ostentar un cargo público»

Gema Conde, exconcejal del Ayuntamiento de Burgos por el Partido Popular/PCR
Gema Conde, exconcejal del Ayuntamiento de Burgos por el Partido Popular / PCR

La exedil del Partido Popular cierra etapa política «satisfecha» y «con las manos limpias» | Conde recuerda el fallecimiento de Ana Lopidana como el peor momento de su vida en política

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Gema Conde se aparta de la política. Da un paso atrás y, tras quince años volcada en el servicio público, como concejal en el Ayuntamiento de Burgos y diputada nacional, ha decidido dedicarse a su carrera profesional. Mitad decisión personal, mitad consecuencia de que el PP no le haya encontrado un hueco en estas últimas citas electorales, pero Conde está conforme y afirma que la política no tiene que ser una profesión para toda la vida.

Con su amplia trayectoria, Conde tiene opciones de comparar equipos de trabajo y líderes; ha estado a las órdenes de Juan Carlos Aparicio y Javier Lacalle, y prefiere al primero como jefe de equipo. Lacalle le quitó la Portavocía a mitad de mandato, pero lo da por superado, si bien critica algunas de las últimas gestiones del exalcalde, sobre todo en la búsqueda de acuerdos para la conformación de un gobierno municipal, que finalmente se ha quedado en manos del PSOE.

-¿Cómo se siente ahora que ya no es concejal del Ayuntamiento de Burgos? ¿Liberada, como nos comentaba días atrás Gloria Bañeres?

No. Más que liberada me siento satisfecha por el deber cumplido y pongo fin a 15 años de actividad política con la cabeza bien alta y con las manos limpias, que es importante en los tiempos que corren y después de haber dedicado la mayor parte de la actividad política a ostentar una responsabilidad municipal.

-Y eso pese a que estos cuatro años han sido difíciles, complicados en el Ayuntamiento

Son años distintos, ni más ni menos duros. Hasta ahora yo siempre había gobernado con mayoría absoluta en el ámbito municipal, y la legislatura que estuve en el Congreso de los Diputados dando también soporte a un gobierno con una mayoría muy amplia. Por tanto, siempre he estado en labores de gobierno y con mayorías absolutas, salvo en esta ocasión. Pero esto te permite también desplegar otras capacidades, como la negociadora, para poder llegar a acuerdos que son más lentos pero al aunar distintos puntos de vista el resultado final es más enriquecido. En un acuerdo, aunque se tarde mucho en conseguir, el resultado final responde a una pluralidad de opiniones que hace que sea más positivo.

«Me siento satisfecha por el deber cumplido y pongo fin a 15 años de actividad política con la cabeza bien alta y con las manos limpias»

-Dentro de sus competencias, ¿ha sido fácil alcanzar acuerdos con la oposición?

Ha habido unos grupos más favorables al acuerdo que otros y dentro de unos grupos ha habido personas más tendentes al acuerdo que otras. Yo he tenido la oportunidad de llegar a acuerdos con distintos grupos y personas y en algunos de los acuerdos que se han tomado hemos incorporado a grupos como Podemos, que están en las antípodas políticas que yo representaba. Podemos poner muchos acuerdos sobre la mesa, como la renovación del parque móvil de Policía Local y Bomberos, la renovación de la flota de autobuses urbanos. También ha habido acuerdos con el tejido asociativo, dos acuerdos del diálogo social. Yo me siento muy satisfecha porque hemos tenido la oportunidad de llegar a acuerdos que son positivos para la ciudad.

-¿Cuál ha sido el peor momento en estos cuatro años?

Para mí ha sido una cuestión del ámbito personal, es el fallecimiento de mi amiga y compañera Ana Lopidana y no hay nada en política, ningún momento peor que ese. De hecho, ahora mismo, solo de recordarlo me estoy emocionando. Era amiga y una mujer con una calidad humana y una capacidad de trabajo, no puedo decir más virtudes de ella. No hay ningún momento en política tan malo como cuando me comunicaron que había fallecido.

-Se lo preguntaba por si había sido la polémica del parque de viviendas, que ha sido frustrante para acabar el mandato

El parque municipal de vivienda se creó con un objetivo loable, en un momento en el que había muchas familias que necesitaban un apoyo puntual, pero ese sistema no era perfecto y generó muchos problemas que no se han solventado. El objetivo era resolver situaciones puntuales, pero se convirtió en en rotación cero, pues ninguna de las familias que se han incorporado ha salido. Y como los criterios de acceso son más laxos que el programa dual, muchas de las familias del programa dual acababan en el parque. Yo intenté solventar los problemas, con el resto de los grupos, pero no hubo manera. Desde los propios servicios sociales avisaban de que se están produciendo desigualdades dentro de la desigualdad. Yo respeto los planteamientos de la PAH, aunque no los comparto, pero puedo entender que lo consideren como un hijo. O se le hacen ajustes o no va a servir para el objetivo para el que se creó y se generará desigualdad entre la desigualdad.

«No hay ningún momento en política tan malo como cuando me comunicaron que Ana Lopidana había fallecido»

-Vamos con el momento más positivo de estos cuatro años, ¿hay algo que destacar, de lo que se sienta especialmente orgullosa?

No escogería ninguno en particular, pero si tengo que elegir algo que para mí ha sido satisfactorio es poder trabajar con el personal del Ayuntamiento de Burgos. La mayor de las satisfacciones es sacar adelante el trabajo gracias a funcionarios y empleados públicos, de los cuales he aprendido mucho y me llevo un cachito de cada uno. No me quedo con ningún momento estelar sino con el día a día de trabajo y los excelentes profesionales del Ayuntamiento de Burgos.

-¿Ya ha limado sus diferencias con Antonio Fernández Santos?

Una de las cosas que tengo que agradecer a este mandato es que me haya permitido tener una segunda oportunidad con Antonio Fernández Santos. Hemos tenido un debate político fuerte, porque ambos tenemos una personalidad fuerte, pero el gobierno en minoría me ha permitido llegar a importantes acuerdos. La vida política me ha dado esa segunda oportunidad, no solo para poder discutir de manera acalorada sino también para llegar a acuerdos importantísimos por Burgos. Además, una cosa es Antonio Fernández Santos con un foco delante y otra es Antonio Fernández Santos con un foco detrás, que no tiene nada que ver. A veces es difícil diferenciar la personas del personaje.

-Cuando hemos hablado del peor momento, pensé que me iba a hablar del momento en el que Javier Lacalle prescindió de usted como portavoz, ¿qué ocurrió y cómo se sintió?

Un alcalde tiene que tener la posibilidad y capacidad de decidir con quién quiere trabajar. El alcalde decidió cambiar la portavocía, en favor de Carolina Blasco, y yo lo tengo que respetar. Sí que es cierto que me quedé sorprendida pero recibí muchas llamadas de apoyo y cariño. Y en la calle, también los empleados públicos, me sentí tan querida... En ese momento sí que pasó por mi cabeza me voy, por qué tengo que seguir aquí si la persona que me pidió que viniera decide que prefiere trabajar con otra persona..., a lo mejor no es bueno que siga aquí, pero recibí tanto cariño... También se me pasó por la cabeza el recuerdo de Ana Lopidana, que le gustaría que terminase lo que ella no pudo hacer, y todo eso me llevó a completar el mandato.

«Tengo que agradecer a este mandato que me haya permitido tener una segunda oportunidad con Antonio Fernández Santos»

-Sí que llamó la atención la decisión pues, como usted bien ha indicado, había sido Lacalle quien la había rescatado de Madrid y, en mitad de la legislatura, decide cambiar de portavocía

Insisto, respeto su decisión. Sí le pregunté si había tenido alguna queja, me dijo que no, pero que la decisión la tenía tomada y ya. Estaba muy nervioso, yo no le había visto nunca tan nervioso, y tampoco sabía qué más preguntar.

-¿Qué tal relación con Blasco, desde entonces?

Ha sido mi portavoz, la portavoz del grupo, y como tal la respeto. La relación con la portavoz es más directa con el propio alcalde que con el resto de concejales, más allá de la Junta de Gobierno.

-Se lo preguntaba porque, durante estos años, se ha hablado mucho de la mala relación entre los miembros del equipo de Gobierno, de bloqueos internos, zancadillas y protestas que se han oído públicamente

Yo he estado en tres equipos de gobierno municipales diferentes. He sido la única concejal que ha trabajado con dos alcaldes, el resto solo con Javier Lacalle, y he de decir que en todos los equipos de gobierno siempre hay personas que tienen más afinidad con unas que con otras. Pero, en el día a día, es importante contar con una cabeza que intente limar asperezas entre concejales. Es muy difícil gestionar un equipo de gobierno, y más hacerlo en minoría, y no siempre un concejal se sale con la suya, porque a veces hay que ceder. Es importante que, para que un equipo de gobierno suene de manera armónica, la cabeza insista en limar esas asperezas que surgen por las propia dinámica. Le surgió a Aparicio, le ha surgido a Lacalle, y le surgirá a De la rosa, eso es así siempre.

-¿Y Javier Lacalle lo ha sabido hacer durante estos cuatro año?

Supongo que lo habrá intentado, porque es una de sus responsabilidades.

-Pero ha fracasado, por lo que deduzco en sus palabras

Cada alcalde tiene su forma de hacer las cosas, con su mayor o menor acierto. No voy a entrar a valorar su liderazgo o la forma que tiene de gestionar un equipo. Solo manifiesto que es muy importante que la cabeza del equipo haga ese trabajo, y supongo que Javier Lacalle lo habrá intentado.

«Para que un equipo de gobierno suene de manera armónica es importante que la cabeza insista en limar las asperezas que surgen entre concejales»

-¿Mejor entonces con Juan Carlos Aparicio?

Depende de para qué. Todo el mundo tiene sus virtudes y sus defectos. Quizás como gestor de equipos me gusta más el estilo de Aparicio, pero es mi opinión personal. Y eso no quiere decir que Lacalle no haya intentado hacerlo bien.

-¿Detrás de su decisión de apartarse de la política está esa situación en el equipo de Gobierno o es una consecuencia de que el partido no le ha encontrado encaje en ninguna lista?

Es un poco de todo. Es verdad que, hace un año, me plantee la opción de presentarme a distintos procesos selectivos en Burgos y en Madrid, porque considero que la política no debe ser una actividad para toda la vida. Es importante poder regresar a algún sitio. Tengo a algunos compañeros que dicen que lo importante en política es no bajares del tiovivo, unas veces vas montado en el cerdito, otras en el caballito y otras en el camión de bomberos. Pero yo no. No me gustan los políticos que, como no tienen dónde regresar, matarían por ostentar un cargo público, ni aquellos que sí tienen dónde regresar pero se pasan el 90% de su vida en la política. Yo he dedicado 15 años de mi juventud a la política, y me siento muy orgullosa, pero ahora quiero dedicar los 15 siguientes a la empresa privada. Era el momento, porque es verdad que no me han hecho un planteamiento para continuar. César Rico me trasladó que Lacalle no tenía un hueco para mí en su lista municipal, lo entendí, le di las gracias por las oportunidades que me han dado de servir a mi ciudad aquí y en Madrid. La política debe ser así. Y yo voy a seguir militando en el PP porque tengo claro que soy del PP. No me cambio al naranja ni al verde, me siento satisfecha y querida por la militancia.

-¿Volveremos a verla en política? ¿En qué condiciones?

Pero si no me ido... (risas). En estos momentos no me lo planteo, me apetece centrarme en mi vida profesional. Ahora mismo no lo veo, pero quién sabe en el futuro. A corto plazo, tampoco.

«Como gestor de equipos me gusta más el estilo de Aparicio, pero es mi opinión personal. Y eso no quiere decir que Lacalle no haya intentado hacerlo bien»

-Como política, como concejal que ha sido, ¿cómo valora lo ocurrido en el Ayuntamiento de Burgos?

Es una situación de gran fragmentación política y parece que la ciudadanía está pidiendo a los políticos que se entiendan, pero esos entendimientos a veces no suceden. Es importante dejar a un lado los egos personales para configurar equipos de gobierno que puedan ser útiles para la ciudad. La inestabilidad en los gobiernos locales se nota muchísimo en la prestación de servicios y el día a día, porque son administraciones en las que hay que tomar decisiones a diario. No sé muy bien lo que ha pasado, si se ha apurado demasiado para llegar a esos acuerdos. También ha habido algunas declaraciones que han sido contraproducentes; recuerdo las de Javier Lacalle diciendo que el PP iba a apoyar la investidura de Marañón pero no iba a entrar en el gobierno, intentando disuadir a Marañón, pero lo que ha hecho es ahuyentar a Vox. Y los reproches entre unos y otros no van a ayudar a que realmente se pueda configurar un gobierno estable. En el centroizquieda, no suman para tener la mayoría absoluta. Vamos a ver qué pasa. En estas situaciones de fragmentación hay que tener mucha mano izquierda, capacidad de negociación y de cesión.

-También ha sido criticado que se haya intentado llegar a acuerdos desde fuera de Burgos, y en muchos casos imponiendo a Burgos, ¿cómo lo ve?

Cuando la situación es exclusiva de Burgos, puedo entender que la negociación solo sea en Burgos. Cuando no es así, también puedo entender que otros grupos políticos quieran tener su visibilidad y tener la posibilidad de que la ciudadanía pueda conocer sus capacidades de gestión. Si la ciudadanía pide negociación y acuerdos, tienen que darse. Es una situación que se vive en muchos municipios y puedo entender que, por dar una coherencia, se actúe así, porque si no se podría dar la circunstancia de que un partido hiciese cosas distintas según el lugar, y hablo del Cs, que en distintos lugares se ha convertido en llave de gobierno. Puedo entender la dirección nacional de las negociaciones, pero no creo que se hayan cerrado sin escuchar a los locales. Es duro cuando te toca perder en tu ciudad, pero es muy importante, en escenarios de fragmentación política, saber ceder.

«Es duro cuando te toca perder en tu ciudad, pero es muy importante, en escenarios de fragmentación política, saber ceder»

-Si usted estuviera en el lugar de Javier Lacalle, ¿presentaría una moción de censura?

Tengo a Javier Maroto en buena consideración, pero me gustaría saber quién le asesora sobre los temas de Burgos. Creo que no es una postura acertada decir lo que dijo, a través de Twitter. Entiendo que es difícil cuando había un pacto previo pero hay determinadas decisiones que hay que tomar con mesura, y no en pleno calentón. Vamos a ver qué ha pasado, por qué ha sucedido y si tenemos margen, porque se depende de otros para presentar una moción de censura. Quizás es más prudente analizar la situación y no lanzar esos mensajes en caliente, que luego se quedan en agua de borrajas. Lo hemos visto en Huesca y, aquí, de momento, no se ha llegado a esa situación. Creo que Javier Maroto no ha acertado.