Los Cucos festejan la matanza pero renuncian al esquileo por falta de ayudas municipales

Imagen de la mantanza de Los Cucos / Patricia Carro

La sociedad gastronómica ha revivido, por trigésimo sexto año, la tradición de la mantanza en La Flora | Anuncian que el festival del esquileo no se celebrará este año

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

No podían haber escogido mejor día. La temperatura primaveral de este domingo de febrero ha acompañado a la Sociedad Gastronómica Los Cucos que, una vez más, han revivido la tradición de la matanza en La Flora. Y los burgaleses han respondido, llenando la plaza a la espera de uno de los sabrosos pinchos de morcilla, acompañados de buen vino de la Ribera del Duero, que se han repartido entre el público asistente.

Desde primera hora de la mañana, los miembros de Los Cucos han estado preparando la celebración, que cuenta con una parte privada, estinada a los socios, familiares y amigos, y otra pública. Esta es la recreación de la matanza, para la que han contado con un cerdo bien majo, de 140 kilos, donado por Arcecarne. Un porcino que ha llegado pasadas las doce y media, sacrificado ya en matadero, pues hace tiempo que el sacrificio no se puede hacer a la vista del público.

Eso sí, el resto de las tareas propias de la tradición española, que hasta no hace muchos años era cita obligada en la mayoría de los hogares (sobre todo en los pueblos), se han realizado como antaño. Se ha chamuscado al cerdo, se le ha raspado y luego se ha abierto para limpiarlo. Una vez limpio, y seleccionadas las partes con más sustancia (aunque ya saben que del cerdo se aprovecha todo, hasta los andares), se ha llevado a la residencia María Teresa Jornet, para su propio consumo.

Lorenzo Gutiérrez, el presidente de Los Cucos, recuerda que los cerdos eran las despensas de las familias; se mataban uno o dos animales y, con lo que generaban de carne, se alimentaban todo el año. Al menos el recuerdo de la tradición, cómo se hacía y lo que suponía, en Los Cucos quieren mantenerlo vivo, pues los jóvenes lo desconocen. «Los que tienen menos de 20 años nunca han visto matar un cerdo».

A la rica morcilla

Y mientras el cerdo iba cumpliendo su misión, los socios de Los Cucos han cocinado unas ricas morcillas de Cardeña y las han repartido entre el públcio. Se han preparado 180 kilos, que se han acompañado con 150 barras de pan, cortesía de Hermanos Ibeas. Y con 216 botellas de vino de Ribera del Duero. Y no han quedado ni las migas, pues estaban bien sabrosas y la hora era la apropiada.

Para amenizar la fiesta, los bailes tradicionales de Mª Ángeles Saiz y su grupo de danza, que han hecho disfrutar de lo lindo a los burgaleses que se han acercado a La Flora esta mañana de febrero.

La Fiesta del Esquileo, en el aire

La Sociedad Gastronómica Los Cucos ya lo tiene decidido. En la asamblea de finales de enero acordaron que este año no habría Fiesta del Esquileo, otra tradición de la capital burgalesa que se ha venido celebrando durante los últimos treinta años allá por el mes de junio. Y la razón no es otra que la falta de ayudas municipales.

Lorenzo Gutiérrez explica que la matanza y el esquileo les vienen a costar entre 5.000 y 6.000 euros cada una, y llevan años que no reciben ayuda del Instituto Municipal de Cultura. «Económicamente es inviable mantenerlo», afirma, así que si no reciben algún tipo de apoyo institucional no cambiarán de idea.

«Hemos desistido de pedirles nada», afirma, porque lo han hecho «por activa y por pasiva, les dan largas y les toman el pelo», afirma el presidente. Así que «si no tenemos una ayuda del IMC no podemos hacer la celebración del Esquileo».

Y es que es mucho más complicado de organizar que la mantaza, pues cada vez quedan menos rebaños y esquiladores. El pasado año estuvieron a punto de no encontrar a ninguno, se salvaron en el último momento, pero tienen que pagarles unos 500 euros. «No podemos mantener esto».