El Ejército entrena en Burgos la evacuación de personal civil en zonas de conflicto

Miembros del Ejército del Aire desplegados en Burgos. /GIT
Miembros del Ejército del Aire desplegados en Burgos. / GIT

Alrededor de 400 efectivos de los ejércitos del Aire y Tierra desarrollan desde el pasado lunes el ejercicio más ambicioso realizado en España en los últimos meses

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Las Fuerzas Armadas tienen tomado el Aeropuerto de Burgos. Alrededor de 400 miembros de los ejércitos del Aire y Tierra participan desde el pasado lunes en el ejercicio Sirio 2019, el más ambicioso y complejo de los realizados en los últimos meses por las Fuerzas Armadas.

De hecho, durante estos días ha sido habitual ver aviones de carga militares y cazas sobrevolando la ciudad, así como a miembros de la Unidad de Paracaidistas descendiendo sobre el espacio aéreo burgalés. Se trataba de las primeras fases de un ejercicio que se extenderá durante dos semanas en todo el tercio norte peninsular y que alcanzará su punto álgido entre hoy y mañana con el desarrollo de la práctica de evacuación de civiles.

La idea es sencilla. Durente varias semanas se ha diseñado un contexto bélico en un apís imaginario -Nordia- con numerosas variables. La misión de los efectivos militares desplegados pasa por evacuar a personal civil residente en dicho país. Para ello, miembros del Ejército de Tierra se han desplegado por diferentes rutas en los alrededores de la ciudad, recogiendo a las potenciales víctimas del conflicto y trasladándolas hasta la base de operaciones instalada en el Aeropuerto -desplegada en aviones y montada en un tiempo rércor-.

Una vez allí, el Ejército del Aire tramita su salida del país en función de la prioridad asignada por el Ministerio de Exteriores (enfermos, refugiados, etc). Una vez organizados, los evacuados son trasladados a lugares seguros en las aeronaves militares.

Quizá sea este el aspecto más espectacular de las maniobras, ya que se pretende que el ejercicio sea lo más realista posible y los aterrizajes y despegues de las aeronaves deben realizarse en el menor tiempo posible. De hecho, en algunas de las maniobras, los motores de los aviones C130 Hércules, A400M y C-295 movilizados ni siquiera paran.

Paralelamente, diferentes unidades del Ejército del Aire tratan de salvaguardar las condiciones de seguridad de la operación, tanto desde tierra como desde el cielo con varios aviones F-18 del Ala 15 y Eurofighter del Ala 14.

Se trata, en suma, del ejercicio «más ambicioso» de los realizados en los últimos tiempos por el Ejército del Aire, según ha explicado el jefe del Mando Aéreo de Combate (MACOM), teniente general César Miguel Simón López. No en vano, en él confluyen varias operaciones diferentes que «habitualmente no se ejercitan juntas». Además, la operación de evacuación supone una «gran novedad», ya que «no se suele entrenar».