La exclusividad, el vínculo familiar, la emoción y la visión de futuro, factores clave para una «gran marca»

La primera jornada del Duero Wine ha levantado mucha expectación. /Ricardo Ordóñez / ICAL
La primera jornada del Duero Wine ha levantado mucha expectación. / Ricardo Ordóñez / ICAL

Representantes de Grupo Tempos Vega Sicilia, Abadía Retuerta, Pago de Carraovejas y Hermanos Pérez Pascuas participan en una mesa redonda del 'Duero International Wine Fest'

M. L. MARTÍNEZ / ICALBurgos

Factores como la exclusividad, el vínculo familiar, la emoción y la visión de futuro son «importantes» para construir una «gran marca» de vino. Así lo han expuesto hoy en Burgos el consejero delegado del Grupo Tempos Vega Sicilia, Pablo Álvarez; el director general de Abadía Retuerta, Enrique Valero; el director general de Pago de Carraovejas y Ossian, Pedro Ruiz Aragoneses; y el director técnico y enólogo de Bodega Hermanos Pérez Pascuas-Viña Pedrosa, José Manuel Pérez Ovejas.

Los cuatro reconocidos bodegueros han participado en la mesa redonda 'La construcción de una gran marca', moderada por la directora del Anuario de Vinos de El País, Pilar Molestina, que se enmarca dentro de la primera jornada del Congreso 'Duero International Wine Fest'.

El consejero delegado del Grupo Tempos Vega Sicilia, Pablo Álvarez, ha relatado que lleva 35 años en una bodega que fue creada hace 135 años «por un señor que sin haber habido nunca allí viñas las plantó». «Los cuartos propietarios de la bodega y todos los anteriores han respetado nuestro patrimonio: la viña que tenemos de 200 hectáreas», ha explicado.

«Nunca se consigue hacer el mejor vino que se pueda hacer» Pablo Álvarez

«Es un patrimonio que conocemos y nos peleamos año tras año» porque «cada año es diferente». Ése es, ha desvelado, «el gran esfuerzo que hay que hacer para conseguir la calidad». Sin embargo, también ha reconocido que «nunca se consigue hacer el mejor vino que se pueda hacer y ese es el gran reto que tenemos».

Durante su exposición, Álvarez ha defendido que Tempos Vega Sicilia es «una de las grandes marcas del mundo» y que se ha conseguido a base de «sacrificio, ilusión, trabajo y de seguir». De hecho, ha abundado, cuando compraron la bodega «fue por su calidad y prestigio».

Durante la primera jornada se ha rendido homenaje a varios bodegueros.
Durante la primera jornada se ha rendido homenaje a varios bodegueros. / Ricardo Ordóñez / ICAL

Además, se pusieron encima de la mesa los diferentes estudios realizados que llevan a pensar que «la construcción de una marca es el resultado de a+b+c y hay que volver a empezar», ha dicho la moderadora, en alusión a la proliferación de bodegas en su día que, sin embargo, no tuvieron éxito.

Álvarez ha manifestado que «ese es uno de los problemas que tuvo Ribera del Duero: que murió de éxito». Sin embargo, también ha asegurado que «esa tendencia está cambiando y la calidad media de los vinos Ribera del Duero está subiendo pero esa idea de que esto era fácil llevó a Ribera a perder la calidad media que tuvo en sus épocas de nacimiento (años 80 ó 90)».

«El tiempo es clave»

Por su parte, el director general de Abadía Retuerta ha puesto de manifiesto que «crear una marca no es una cosa fácil» y que «no hay una fórmula que se pueda comprar». En su caso, lleva nueve años en la bodega y «desde el inicio se tenía una visión clara de lo que se quería ser y si se podía serlo».

«Esa visión la trabajamos bastante con nuestro equipo y accionistas para ver que esperaban dentro de 30 años», ha desvelado, porque la intención es «que sea una marca de las que esté aquí durante toda la vida y que aporte mucho a España». También ha asegurado que «el tiempo es clave en el vino porque no se puede improvisar ni hacer todo en un corto periodo de tiempo».

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Asimismo, ha subrayado que «el mayor lujo que tenemos es donde estamos pero no se puede vivir de la historia». «El objetivo es crear grandes vinos que pertenecen al paisaje de Retuerta y el equipo humano es el que crea o destruye una marca», ha aseverado. Con estos factores trabajan, pero el «determinante» es su localización.

En este sentido, Valero ha insistido en que «el río Duero ha hecho trabajo durante millones de años en esos suelos y se está interpretando, estudiando y sacar lo mejor que muestre lo que es ese terruño». «El patrimonio es que tengo el lujo de esa finca que tenemos regada por el río Duero, así como la abadía del siglo XII que preside la finca, que marca visualmente y porque han sucedido muchas cosas en nueve siglos y lo estamos poniendo en valor», ha añadido.

Identidad, terruño y Ribera del Duero

El director general de Pago de Carraovejas y Ossian ha destacado conceptos como identidad, terruño y Ribera del Duero, que son con los que la gente asocia a esta bodega, una de las marcas que más rápido ha crecido en los últimos años en el entorno.

«Son 30 años de vida; somos muy jóvenes y hay dos cosas importantes: la responsabilidad tremenda que sentimos todo el equipo para cuidar esto y llevarlo más allá y que queda mucho más por aprender de lo que sabemos», ha explicado. Por ello, ha apostado por que «cada día hay que esforzarse por querer identificar aún más tu producto pero por encima de todo, la responsabilidad».

Visión familiar

Finalmente, el director técnico y enólogo de Bodega Hermanos Pérez Pascuas-Viña Pedrosa, desde su perspectiva de bodega familiar, ha explicado cuáles fueron sus orígenes en los años 80 «con mucho trabajo y compromiso». «Fueron visionarios en su época», ha alabado José Manuel Pérez Ovejas, tras más de 30 años de vida.

«Un vino de alta calidad podía competir con los mejores vinos del mundo José Manuel Pérez Ovejas

«También hubo visión porque fueron conscientes de que con un viñedo de alta calidad podían competir con los mejores vinos del mundo», ha ensalzado. Sobre los comienzos, ha reconocido que «no fueron fáciles» y que en los años 85 se empezó a exportar a Alemania y Estados Unidos.

«Si una marca no se exporta tienes tu limitación; hay que poner un esfuerzo en la comercialización exterior», ha asegurado. Por ello, ha afirmado que «la autocomplacencia no es buena consejera». Pérez Ovejas también ha subrayado que se trata de una bodega basada fundamentalmente en «la calidad consolidada, con una personalidad en el vino que les diferencia y les distingue». La credibilidad de la marca y la apuesta por tener una identidad, un sello personal y por ese auténtico vino de terruño. «La improvisación y las ocurrencias son malas consejeras», ha concluido.

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