El 'López', de colegio para los pobres a centro histórico a la vanguardia educativa

El Instituto Cardenal López de Mendoza es uno de los emblemas de Burgos/Ricardo Ordóñez/ICAL
El Instituto Cardenal López de Mendoza es uno de los emblemas de Burgos / Ricardo Ordóñez/ICAL

Nacido como Colegio de San Nicolás, el IES López de Mendoza lleva más de cuatrocientos años formando a ciudadanos adelantados a su tiempo

LIDIA SIERRA/ICALBurgos

Más de cuatro siglos contemplan al instituto más antiguo de la ciudad de Burgos, y uno de los más veteranos del país. El Instituto de Educación Secundaria Cardenal López de Mendoza, otrora Colegio de San Nicolás, mantiene en pleno siglo XXI la esencia que tuvo cuando fue levantado a mediados del siglo XVI para poder ayudar a educar a los hijos de las familias más pobres de Burgos. Cuatrocientos treinta y nueve años después de su inauguración, y tras avatares educativos e históricos de toda índole, el centro abre sus puertas cada día para formar a un millar de alumnos burgaleses.

Mari Luz García Parra es la directora actual del centro y la segunda mujer en la historia en ostentar un cargo que tuvo nombre de varón hasta el siglo XX. Es consciente de que «es una privilegiada», como el resto del personal docente «del López»-como es conocido entre los burgaleses- al poder trabajar en la parte noble de un edificio que todavía huele a pasado y que permite viajar por la España de comienzos del siglo XX.

«Mi despacho es una prueba de ello», confiesa en declaraciones a Ical, mientras contempla una imagen en blanco y negro- situada frente a su mesa de trabajo- en la que aparece un claustro de profesores del siglo pasado donde solo hay una mujer, la profesora de francés. «Es curioso, por aquella época teníamos hasta profesor de alemán. Si mal no recuerdo esa imagen es de 1940», asevera la docente y responsable del centro.

Mari Luz García Parra es la actual directora del centro educativo
Mari Luz García Parra es la actual directora del centro educativo / Ricardo Ordóñez/ICAL

Lo que hoy es un instituto de Educación Secundaria Obligatoria fue en otro momento un Instituto de Enseñanza Media, un granero y hasta un almacén de artillería. En el ánimo de algunos académicos estuvo también el deseo de iniciar en este edificio renacentista la primera universidad de Burgos, allá por el siglo XVII. El deseo falló por la oposición de Valladolid, según las crónicas consultadas.

El Colegio de San Nicolás

Fue el Cardenal López de Mendoza, nieto de los Contestables de Castilla, quien al morir legó su herencia para la construcción de un colegio destinado a los niños más pobres del Burgos del siglo XVI. Su deseo tomó forma en el año 1579 con la construcción de un bello edificio renacentista del que hoy todavía son visibles, además de su fachada, elementos arquitectónicos como el claustro bajo y patio interior, además de elementos ornamentales como el escudo de los Velasco y los Mendoza, y una bella capilla convertida con el paso del tiempo en un salón de actos.

«Es maravilloso ver cómo algunos elementos de ese momento todavía se conservan, como la campana que hoy está junto a la Conserjería y que en tiempos pretéritos anunciaba la llegada del director y de los catedráticos al instituto», recuerda la directora del centro.

Precisamente, lo que hace especial al instituto es el haber sabido mantener el respeto por ese pasado y el unirlo a los modernos sistemas del siglo de la comunicación. «Es algo que puede verse en la biblioteca donde se conserva mobiliario del XIX con ordenadores portátiles para consulta», precisa García Parra.

‘Merimeé-de Sebastián’

Entre los hitos que tiene el veterano centro educativo, uno de los más antiguos de la región y que se engloba en un proyecto de 'institutos históricos', hay uno que brilla con luz propia. El todavía Colegio de San Nicolás fue el primer centro de España en poner en marcha un curso de verano de idiomas. En concreto, fue en el año 1908 cuando Ernest Merimeé, titular de la primera cátedra francesa de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Toulousse, y Rodrigo Sebastián, catedrático de Francés del Instituto Cardenal López de Mendoza, iniciaron los primeros Cursos de Idiomas de Verano para españoles y franceses. El objetivo de este proyecto no era otro que promover el intercambio de estudiantes entre ambos países en aras a incrementar conocimientos y habilidades idiomáticas y sociales.

Sus instalaciones son buena muestra de los cuatro siglos de historia que albergan sus paredes
Sus instalaciones son buena muestra de los cuatro siglos de historia que albergan sus paredes / Ricardo Ordóñez/ICAL

Los cursos ‘Merimeé-de Sebastián’ posicionaron al instituto a nivel nacional así como a la ciudad de Burgos debido a la asistencia de los mismos de personalidades de la talla de Américo Castro, Vicente Lampérez, Domínguez Berruela, Narciso Alonso Cortes, María Teresa de León, Rafael Alberti o Miguel Delibes, entre otros.

Fue precisamente ese impulso de comienzos del siglo XX el responsable de otro «tesoro» del centro: el museo de historia natural. Un regalo para los amantes de la ciencia, que responde al modelo museístico clásico de la época, y que hoy permite apreciar ejemplares de especies amenazadas. «Es una de las joyas de la corona y un orgullo para el centro que valoran, asimismo, los docentes y los alumnos», asevera García Parra.

En el recuerdo, su impulsor, el catedrático José López de Zuazo que aparece en algunas instantáneas carentes de color alguno rodeado de sus alumnos. Todos varones.

Bachillerato Internacional

Una orden ministerial cambió en 1957 el nombre del centro que pasó a denominarse Instituto Cardenal López de Mendoza, en honor de su fundador. Son los años del ‘instituto femenino’ y de la separación de los alumnos. Los chicos pasaron a ocupar el nuevo instituto de la ciudad, el Diego Porcelos, mientras que las chicas se quedaron en la zona de El Carmen.

«Esa separación es la causante de que hoy veamos un gran laboratorio de Física en el Diego Porcelos y que en el nuestro se conservara todo lo relativo a las ciencias», explica la directora, que entiende que la construcción del Diego Porcelos marcó un antes y un después en la historia del centro que, en los años sesenta, se quedaba pequeño para el ‘boom’ demográfico.

Si hubo un curso que cambió al instituto ese fue el 1985-86, cuando el centro se sumó a la modalidad del Bachillerato Internacional. «Este hecho marcó un antes y un después porque cientos de alumnos pudieron obtener un bachillerato de renombre en un centro público y eso es algo que nos hizo únicos en toda la ciudad», asevera la docente, consciente del «importante papel» que han jugado los más de cien profesores del centro, muchos de ellos catedráticos, en la formación de alumnos que han llegado a convertirse en «lo que querían».

Por el 'López' han pasado cientos de burgaleses, de toda condición social
Por el 'López' han pasado cientos de burgaleses, de toda condición social / Ricardo Ordóñez/ICAL

El López de Mendoza es un centro adaptado a su tiempo. El curso 2017-2018 cuenta con un millar de alumnos- es el instituto con mayor número de alumnos de Burgos- algunos de los cuales forman parte del programa de Bachillerato Internacional. «Fuimos el segundo centro de España, después del Ramiro de Maeztu, en implantar este bachillerato del que nos sentimos orgullosos». En la actualidad, trabaja en el programa PAI que pone sobre la mesa estos estudios internacionales antes de que de inicio esta modalidad de Bachillerato.

«Mantenemos la esencia de ese instituto histórico nacido de la Ley Pidal», reconoce García Parra, que espera que en lo sucesivo se trabaje para poder ayudar a «los institutos históricos de la Comunidad» en aras a mantener su esencia. Por su parte, el centro seguirá abriendo cada mañana sus puertas para formar a los ciudadanos. Algo que llevan haciendo desde hace cuatro siglos.

Temas

Burgos
 

Fotos

Vídeos