Objetivo Dakar

Cristina Gutiérrez a los mandos de su Mitsubishi/GIT
Cristina Gutiérrez a los mandos de su Mitsubishi / GIT

La piloto burgalesa Cristina Gutiérrez ya ultima su participación en el Dakar tras convertirse el año pasado en la primera española en finalizarlo

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Cristina Gutiérrez volverá al Dakar. Y lo hará con el objetivo de mejorar el resultado obtenido en la pasada edición. La piloto burgalesa, que el año pasado hizo historia al convertirse en la primera mujer española en finalizar el Rally Dakar, regresará a Sudamérica a primeros de enero con nuevo coche, nuevo copiloto y, sobre todo, nuevos retos. Y es que, aunque el Dakar «siempre es complicado» y el objetivo básico es «acabar la carrera», Gutiérrez aspira en esta ocasión a «pelear» en la categoría T1, correspondiente a los vehículos modificados.

Para ello, la burgalesa ya tiene preparado su Mitsubishi, un coche que «por fuera apenas ha cambiado», pero al que se le han ido incorporando numerosas mejoras a lo largo de los últimos meses. Así, el coche cuenta ahora con una nueva suspensión, un nuevo chasis y una nueva carrocería. «Hemos intentado dar un salto de calidad con el coche» para poder «asumir algún riesgo más» respecto a la pasada edición, en la que reconoce que fue más conservadora de lo que en ella es habitual dada la dificultad de la prueba y la entonces falta de experiencia en el Dakar.

«Hemos intentado dar un salto de calidad con el coche»

«Hemos intentado dar un salto de calidad con el coche» cristina gutiérrez

Pero no todo es el coche, ni mucho menos. Para correr el Dakar y competir en él, hace falta una preparación muy exigente. Una preparación que la piloto burgalesa lleva afrontando ya desde hace muchos meses. De hecho, desde que se comenzó a entrever la posibilidad de volver al Dakar, Gutiérrez, odontóloga de profesión, sólo ha tenido un objetivo en mente. «Ya cuando acabé el año pasado quise volver y llevo preparándome desde febrero», primero en la búsqueda de patrocinadores y luego con el volante entre las manos. Y las dos fases de la preparación han ido bien.

Así, la piloto cuenta este año con nuevos patrocinadores que se han unido a la familia formada en torno a ella, una familia liderada en este sentido por el Grupo Antolín, que mantiene su apuesta por ella desde hace ya mucho tiempo. «Es cierto que compartimos valores y origen, pero han confiado en mí desde el principio y les estoy enormemente agradecida, ya que están haciendo que pueda cumplir mi sueño», subraya una y otra vez Gutiérrez.

Y mientras se cerraban los contratos de patrocinio, la piloto seguía a lo suyo, probándose en carreteras y caminos. Unas pruebas que, a la vista de los resultados, han sido satisfactorias. «Hemos demostrado un nivel alto, luchando por la cabeza de las carreras» y aprovechando que en esta ocasión ha habido «más tiempo» para preparar la participación en el Dakar.

Complicado y exigente

Un Dakar que se presenta, como siempre, complicado. Con la inclusión en el recorrido de varias etapas por tierras peruanas se recupera, según Gutiérrez, «la esencia del antiguo Dakar», ya que las dunas ganarán protagonismo. Además, las rutas por Argentina y Bolivia, donde la meteorología es prácticamente impredecible, aportan ese picante que en los últimos años ha condicionado toda la prueba.

En este sentido, la piloto considera que la navegación en esta ocasión será «más imporante» todavía que en las últimas ediciones. Y para superar esa prueba es esencial contar con un «gran copiloto» que sepa descifrar las rutas. Un perfil que cumple a la perfección Gabriel Moiset, el nuevo compañero de aventura de Gutiérrez, quien solo tiene palabras de alabanza para él. «Ya nos conocemos bien» y además de ser bueno en la navegación «conoce cada palmo del coche», por lo que «estoy en las mejores manos posibles», asegura la piloto burgalesa.

Así, Gutiérrez asegura estar ya plenamente «preparada» para la aventura del Dakar. De hecho, el coche «ya está embarcado» con destino a Sudamérica a la espera de que la propia piloto haga las maletas para volar el día 1 y ponerse a los mandos del Mitsubishi a partir del día de Reyes.

Profeta en su tierra

Y depare lo que depare el Dakar, Gutiérrez seguirá siendo profeta en su tierra. No en vano, la piloto burgalesa se ha erigido como símbolo de la constancia y el éxito en un campo tan competitivo y tradicionalmente masculino como el del automovilismo. «Es cierto que no hay muchas mujres» y esto «quizá sirve para visibilizar» al género femenino, reconoce la piloto, que en los últimos meses ha protagonizado el pregón de fiestas de San Pedro, conferencias y diferentes actos en la ciudad que le vio nacer y que «ha confiado» en ella.

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