Un paseo navideño con 25 paradas | BURGOSconecta

Un paseo navideño con 25 paradas

Puestos del mercado de la Plaza del Rey San Fernando/CLR
Puestos del mercado de la Plaza del Rey San Fernando / CLR

El mercado navideño de la Plaza del Rey San Fernando permanece abierto hasta el 5 de enero y en él se pueden comprar productos artesanos muy variados

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

Es uno de esos lugares en los que te paras, miras, aprendes y, después, compras. Porque solo con detenerse en alguno de los puestos del mercado de la Plaza del Rey San Fernando ya se adquieren conocimientos sobre los productos artesanos. Ese, su elaboración, es el distintivo de tal singular espacio navideño que se instala a los pies de la Catedral durante la época navideña.

«Yo puedo hacer una cesta con plantas de Navidad, como pinos nevados, acebos o piñas», cuenta Mari, dueña de la floristería ‘El bosque de Marie’. Su pasión por las flores la traslada cada año, y ya van cinco, durante un mes a su puesto del mercado para hacer composiciones «bonitas». Bonitas y navideñas, porque su caseta está adornada con guirnaldas artesanas de pino natural. «Lleva mucho trabajo fabricarlas, pero la gente lo valora y las compra».

Burgos es una ciudad fría y, por eso, explica Mari, «hay que venir a ambientar, a dar color a la Navidad, para animar a la gente». Isi, de ‘Naisz Tocados’, hace frente a las bajas temperaturas vendiendo gorros, cuellos o capuchones. Elegir uno no es tarea fácil, pues los hay de gran variedad de colores y con diferentes dibujos, pero todos de lana al 100%. En su caso, trabaja durante todo el año para vender «el máximo producto en este mes». Y por si acaso se venden todos, Isi aprovecha los momentos de menos afluencia de público para seguir tejiendo al cobijo de su caseta.

Cambio de concepto

En esta ocasión, además, comprar en el mercado es más fácil. Eso es al menos lo que ha intentado el Colectivo de Artesanos de Burgos (Coarte), que este año ha asumido la organización de la cita en detrimento del Ayuntamiento con el objetivo de dar mayor presencia al producto artesanal. Una apuesta que, además, ha derivado en una reorganización de los espacios que ha permitido que la gente pueda moverse con mayor fluidez de puesto en puesto, ya que antes se formaban aglomeraciones que, en muchos casos, impedían ver el producto expuesto. «Es un cambio a mejor, queda más bonito, pero lo importante es que la gente observe mejor, y es algo que se ha notado», afirma Isi.

«Es un público reducido», cuenta Angélica, de ‘Tiangelica hace jabones’, «pero todos los que vienen lo hacen porque les gusta lo natural». En su puesto hay jabones, arcillas o aceites vegetales, productos que se complementan con algo tan importante como el asesoramiento de Angélica para comprar uno u otro. «Un aceite no hidrata siempre, hay veces que ayuda a absorber el exceso de la grasa en la piel» y, los jabones «no actúan igual en pieles sensibles o secas que en el resto».

Estos son tres ejemplos, pero, en total, hay 25 casetas por las que detenerse. Y, aunque algunas coincidan en producto, todas tienen su esencia y distinción. Esa es la característica de pasear por un mercado en el que todo lo que se vende es artesano.

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