Los casos de paperas se duplican y se concentran entre los universitarios de la región

Una enfermera vacuna a una niña con la triple vírica. /A. F. P.
Una enfermera vacuna a una niña con la triple vírica. / A. F. P.

La parotiditis es una enfermedad muy contagiosa a través del contacto directo o de objetos

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

La vacuna para prevenir las paperas se recibe a los 12 meses y a los tres años en una única inyección con la triple vírica. Pero mientras la eficacia de la misma es altísima frente al sarampión y muy buena con respecto a la rubéola, no lo es tanto para combatir la infección vírica de la parotiditis, de en torno al 80% de efectividad. «La vacuna no es perfecta y hay bolsas de población susceptibles de contraer la enfermedad; de forma que un solo caso puede provocar un brote explosivo», explica Sonia Tamames, jefa de Epidemiología de Salud Pública de Castilla y León.

Ya en 2018, Castilla y León –y no es la única comunidad con un repunte de casos– registró un balance mayor de lo habitual: 648 diagnósticos; lo que supone una tasa de 26,9 por cien mil habitantes. Aunque variable, en los últimos años la incidencia registrada se ha movido entre el 16,5% y el 22%. No obstante, las tasas registradas durante 2012 y principios de 2013 de parotiditis fueron también mucho más altas que las de los 17 años anteriores; con la excepción del gran brote de 1996. El comportamiento de esta enfermedad infecciosa es cíclico, cada cuatro o cinco años sus comedidas tasas se disparan. Este año, en tan solo 14 semanas, hasta la primera de abril, ya hay 276 notificaciones. Los datos apuntan a que el año se cerrará con casi el doble de lo esperable y «se ha concentrado entre los estudiantes universitarios y en las ciudades con más población de jóvenes», destaca la doctora Tamames.

El sarampión en la región: Pocos casos, importados y con una vacuna muy efectiva

Casi 170 millones de niños en todo el mundo, incluidos más de 2,5 millones en EE UU y medio millón en el Reino Unido, no recibieron la primera dosis de la vacuna contra el sarampión durante los pasados ocho años, lo que abre la posibilidad de brotes globales de la enfermedad, indica un informe de Unicef divulgado el 25 de abril.

La vacuna frente a este virus es «altísimamente eficaz y la mejor forma de prevenir. En España la cobertura es alta y los casos mínimos y no autóctonos», repasa Sonia Tamames, jefa de Epidemiología de Castilla y León con el balance de casos de hasta este pasado día 21 de abril en la mano. Recoge nueve infecciones de extranjeros que llegaron al país y que provocaron en su entorno 33 casos. Castilla y León solo aporta uno de los mismos y sin que se hubiera extendido a familiares o amigos. En 2018, la región tuvo también solo uno importado que provocó tres más y la cifra española fue de 32 extranjeros que lo extendieron a 192.

Hasta tal punto es el sarampión una enfermedad casi inexistente en España que los médicos no han visto casos y les cuesta reconocerlos y se confunden los pocos que hay con otros procesos como reacciones alérgicas a medicamentos. Entre 2014 y 2017 solo se registraron en la región seis afectados, todos del último año.

El grupo de edad más afectado es el de 15 a 24 años y, dentro del mismo, se dispara sobre todo en los últimos cuatro. Algo más de la mitad de los afectados son varones, el 57,6% y el 42,4%, mujeres. En esta ocasión no es un problema como el de 2007 en el que la Consejería de Sanidad volvió a vacunar contra las paperas a los niños de entre 10 y 13 años que recibieron la cepa Rubini con la triple vírica menos eficaz que la otra alternativa. Fueron unos 8.000. «La situación actual no tiene que ver con aquello –repasa Tamames– simplemente hay más casos, que los dispara sobre todo Salamanca, con 160;pero también en Valladolid, con 38, hay un número importante pero es porque en ambas ciudades hay muchos estudiantes y son los más susceptibles al contagio».

Salud Pública aísla en sus casas a los afectados y revacuna a sus allegados nacidos tras 1970 que no hayan pasado la enfermedad

Y ello, añade el director de Salud Pública, Agustín Álvarez Nogal, «porque esta es una enfermedad muy contagiosa, por contacto directo o a través de objetos que se comparten como vasos o botellas. La transmisión es a través de la saliva».

Los jóvenes son muy dados en su tiempo de ocio a los botellones, el besuqueo o simplemente a compartir el vaso. La transmisión es por saliva u orina. El riesgo es evidente entre adolescentes. Y tal exposición entre «bolsas de susceptibles se convierte en un brote porque la vacuna no protege por completo» y además no todos están vacunados o no lo están con la pauta completa.

Los datos

276
Casos en las primeras catorce semanas del año, hasta la primera de abril, se han registrado en Castilla y León. El año pasado fueron ya 648.
Provincias.
Salamanca, con 160, es la provincia con más casos; seguida de Valladolid, con 38, más una nueva sospecha de ayer mismo y cerca de 20 casos en las provincias de Ávila, Burgos, León y Palencia.

15 a 24
años tienen la mayoría de los casos y el grupo de edad más afectado es el de entre los 20 a los 24; pero hay casos en casi todas las edades.
Confirmados:
66%
Probables:
5%
Sospechosos:
29%

En este 2019, el 5% de los casos de varones han presentado orquitis (inflamación de testículos) como complicación, con edades de entre los 20 y 61 años, sin antecedentes de vacunación.

La intervención de Salud Pública ya puesta en marcha empieza por el aislamiento en su domicilio del enfermo y el alejamiento del mismo de familiares o personas más vulnerables como los bebés, embarazadas que no estén vacunadas o personas inmunodeprimidas. Posteriormente «se intenta localizar a los contactos previos en dos días al inicio de los síntomas y después de nueve, que es el periodo de riesgo de contagio. Se estudia cada caso, si estaba o no vacunado y, ante la duda de la situación inmunitaria de las personas cercanas al enfermo, se vuelve a vacunar porque no pasa nada si se repite. En el caso de los trabajadores sanitarios se debería hacer un análisis de sangre para ver si han desarrollado anticuerpos y, de no ser así, ponerles la vacuna», destaca la jefe de Epidemiología.

Sanidad evita el contacto de los afectados con bebés y embarazadas

Puede producir complicaciones como la orquitis, meningitis y encefalitis

Además, Salud Pública vacunará en estos casos a las personas nacidas después de 1970, que no tengan antecedentes de haber padecido parotiditis ni documentado haber recibido dos dosis de vacuna triple vírica. Los nacidos antes de dicho año se consideran, en principio, inmunes y por lo tanto no se recomienda de forma general la vacunación con triple vírica; aunque tal consejo se puede adaptar si el patrón epidemiológico de presentación por grupos de edad variara. Antes de 1970 la situación de esta enfermedad era la natural, la de una enfermedad que se pasaba en edad infantil; lo que inmunizaba a la población.

La enfermedad

¿Qué es?
Las paperas es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la parotiditis. Se caracteriza por la inflamación aguda unilateral o bilateral, dolorosa, de la parótida u otras glándulas salivares. Es una enfermedad de carácter leve aunque la gravedad y las complicaciones pueden ser mayores si se padece en la edad adulta.

Salud Pública recuerda la importancia de lograr y mantener una alta cobertura vacunal.