«Hay estudios que demuestran que aprender idiomas de mayor previene el alzhéimer»

«Hay estudios que demuestran que aprender idiomas de mayor previene el alzhéimer»

La Universidad de Valladolid analizará a fondo el bilingüismo en un congreso internacional con cuatrocientos profesores de todo el mundo

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Raquel Fernández Fuertes es la coordinadora de un Congreso Internacional sobre Bilingüismo que traerá a la Universidad de Valladolid a más de cuatrocientos docentes de todo el mundo. «Me parece un Congreso de una relevancia impresionante», dice, y lo justifica, con modestia, «porque somos lenguaje». «Es nuestra esencia, lo que nos distingue de otras especies». Y en esta época, precisamente, el bilingüismo es un tema recurrente en la educación de Castilla y León.

–Esta es una época de apuesta educativa por el bilingüismo y eso ha despertado dudas en los padres, que no saben si su hijo estudia Science o no se está enterando ni de Science ni de Ciencias.

–La etiqueta bilinngüismo es un poco peligrosa, porque significa que una persona habla dos lenguas, al nivel que sea. Lo que vamos a hacer en este conrgeso es aproximarnos al término desde diferentes ópticas. La primera es la de la educación, qué hacer para que una persona sepa manejarse en dos lenguas. Y por otro lado, hay gente que sabe hablar dos lenguas porque está expuesta a ambas y las aprende como la lengua materna. Esta segunda es muy importante porque es el comienzo de todo. Sabemos cosas del lenguaje porque analizamos a gente que habla. Sabemos cosas del bilingüismo porque analizamos cómo las personas bilingües hablan, procesan, dos lenguas a la vez. Y eso nos da información puede ayudar a diseñar programas docentes concretos, estrategias específicas para enseñar, a personas no expuestas a dos lenguas, a manejarlas.

«Uno de los mitos que hay que desterrar es que el bilingüismo es la suma de dos monolingües»

–En el caso de este bilingüismo que se está aplicando en los colegios, ¿cómo se está haciendo?

–No soy especialista en educación bilingüe, pero hay una serie de mitos del bilingüismo que convendría explicar. Lo mismo que a tu hijo no lo dejas en el colegio el 1 de septiembre y le dices al de Física que en junio debe ser Nobel de Física, tampoco lo puedes pretender con el idioma. La relación del ser humano con las lenguas es muy compleja y lo ideal sería aprender las lenguas como aprendemos la lengua materna, que es cuando el cerebro está en las mejores condiciones para ello. De hecho aprendemos la primera lengua sin ir al colegio, porque estamos equipados genéticamente para eso y porque estamos expuestos al lenguaje. Intentar reproducir eso años más tarde en el colegio es más complicado. Porque ya no somos bebés, pero además, ¿cuánta exposición tienes a esa lengua extranjera que estás intentando aprender? Por otro lado, otro de los mitos es que un bilingüe es la suma de dos monolingües. Los bilingües solo tienen un cerebro y sus días solo tienen 24 horas. Si como monolingüe estoy expuesto al español 24 horas, y el bilingüe que tengo al lado lo está 12 horas al español y 12 al inglés, ella sabe inglés y yo no. Pero su español no puede ser como el mío, porque él está expuesto la mitad del tiempo. Esto significa que el tiempo que le dedicas a una materia se lo quitas a otra cosa. Si aprendes 'Science' en inglés, probablemente el vocabulario español no te lo sepas, porque no lo usas, pero eso les pasa también a los bilingües de nacimiento, que cuando te quieren contar algo lo hacen en otra lengua porque están más cómodos. Esos blingües perfectos no existen.

–Sucede algo curioso con los que fueron emigrantes en los sesenta: cuando cuentan una anécdota de entonces utilizan el francés, por ejemplo, porque lo vivieron en ese idioma.

–Exacto. Esa persona vivió una experiencia ligada a esa lengua y la va a usar así cuando quiera referirse a un evento en cuestión. Si el interlocutor no la conoce intentará hacerlo en español, por ejemplo, pero le resultará más difícil porque estará continuamente traduciendo. Cuando tú sabes dos lenguas, al nivel que sea, hay un esfuerzo extra que tu cerebro tiene que hacer para suprimir la lengua que no estás utilizando. Si esto le sucede a quien tiene dos de forma natural, imagínate a quien tiene una materna y otra adquirida. Todo esto tiene un coste. Son aspectos del bilingüismo que uno tiene que saber, esa noción tan naif del bilingüismo o plurilingüismo como la panacea no vale. Hay muchas preguntas que uno se puede plantear. En el caso de Castilla y León, ¿a partir de cuándo hay que empezar con una lengua extranjera? A partir de ya. Cuanto antes, mejor. ¿Por qué esperar a los cinco si puedes al año, o a los diez si puedes a los cinco? Otra cuestión es cómo haces esa aproximación a esa lengua.

«No hay más receta que esta: que te interese aprender otro idioma y que esté en manos de profesionales»

–¿Hay una edad límite a partir de la cual ya da igual intentar aprender otro idioma porque no vas a poder?

–No. Hay estudios que han demostrado que en la gente que aprende lenguas cuando es mayor, eso previene el alzhéimer. Porque tu cerebro está haciendo gimnasia, el lenguaje es una actividad tremendamente cerebral. No será igual que un niño, pero tampoco lo pretendes. Hay estudios que demuestran que los niños de 10 años aprenden de modo diferente a los de 15, porque los de 10 están aún perfilando su lengua materna y van a ir más despacio que los de 15, que ya tienen claras las estructuras complejas. Pero en la pronunciación los de 10 van a superar a los de 15 porque su aparato fonador está aún creciendo. ¿Qué es mejor? Lo que uno pueda. No hay más receta que el que sea algo que te interese y que esté en manos de profesionales. Que no sea gente que te diga que dejes de hablarle a tu hijo en otra lengua porque se está confundiendo. El niño no se confunde. Solo necesita más tiempo. Si un niño necesita un año para producir sus primeras palabras es porque cuando tiene meses carece de la capacidad suficiente como para producir lenguaje. Imagina si ese niño está produciendo dos lenguajes. Tardará más. Porque está construyendo dos sistemas lingüísticos. ¡Intenta hacerlo tú!

-Luego, cuando los construya, acelerará.

-Por supuesto. Los niños, a los cinco años de edad, se equiparan. Y el niño bilingüe habla dos lenguas y el otro solo una. Claro, el bilingüe no habla español como el otro. Normal, porque solo tiene un cerebro, no uno para el inglés y otro para el español. Solo tiene uno y ahí está todo mezclado. Las lenguas se hablan, se tocan. Una de las ponencias nos va a hablar del fenómeno de la mezcla de lenguas. Cuando uno está hablando and suddenly you switch con la otra lengua. ¿Por qué? Because you can. Hay comunidades en las que se mezclan las dos lenguas, como en Gibraltar o en Texas.

«Si tu cerebro está acostumbrado a hacer determinada gimnasia con dos lenguas, cuando le sumas una tercera ya tiene músculo»

–Esos casos excepcionales en los que alguien habla diez idiomas, ¿son gente especial? ¿O a partir de cierto momento se adquiere esa facilidad para aprender?

–Es una mezcla de las dos cosas. Si tu cerebro está acostumbrado a hacer determinada gimnasia con dos lenguas, cuando le sumas una tercera, tu cerebro tiene músculo. Si no es así, es como cuando vas por primera vez al gimnasio, que estás bloqueado. Esto ocurre con las lenguas. Está demostrado que la gente que es bilingüe de nacimiento tiene más facilidad para aprender más lenguas. Nosotros empezamos con las lenguas extranjeras con 8 años, y a esa edad ya está todo el pescado vendido, y sin embargo hay gente que habla muy bien. Nunca es tarde. Pero si lo haces desde el principio, tu cerebro está equipado.

–Y ahora que los traductores automáticos van adquiriendo mayor precisión y fluidez, ¿qué se perderá si de pronto dejamos de aprender idiomas?

–Primero, que para desarrollar esa tecnología uno necesita al experto, al traductor, al lexicólogo. Después, a nivel de usuario, es como el libro electrónico. Hay gente que aún se apega al papel, porque es otra cosa. El lenguaje es interacción con otro ser humano y cuantos menos intermediarios haya, mejor. Que tú seas capaz de conformar el mensaje que quieres transmitir de una determinada manera, y eso no es solo cuestión de palabras o de sintaxis, sino de entonación, de gestos. ¿Y todo eso dónde está con estos traductores automáticos? Se pierde.