Fuentes inaugura su presidencia de las Cortes con un «es tiempo de cambio», coreado de carcajadas

Luis Fuentes y Francisco Igea se dan la mano en el hemiciclo, antes del discurso del primero. /A. MINGUEZA
Luis Fuentes y Francisco Igea se dan la mano en el hemiciclo, antes del discurso del primero. / A. MINGUEZA

El nuevo presidente de las Cortes de Cs centra su intervención en la despoblación de Castilla y León como prioridad para la legislatura

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

«Es tiempo de cambio». La primera frase del nuevo presidente de lasCortes de grupo Ciudadanos no pasó desapercibida sobre todo para los socialistas que la corearon con carcajadas. Arrancó este sarcasmo porque la formación naranja había fraguado en las primeras horas de la misma jornada de ayer el definitivo pacto que consolida al PP en la Junta; aunque con un poder algo compartido.

Siguió el recién nombrado Luis Fuentes Rodríguez –no hubo sorpresa para el nuevo mandato en la mesa del parlamento– asegurando que «nos hallamos ante una nueva era, que emerge de la voluntad de los castellanos y leoneses». Y apeló a reforzar la idea del cambio, centrándose en la de su propia presidencia porque, eso sí, «han tenido que pasar 32 años para que un procurador de un grupo no mayoritario y, por tanto, un candidato de consenso vuelva a presidir la Cámara más plural de toda nuestra historia autonómica». Ahí estaba el cambio.

Buena parte del discurso del salmantino, de poco más de cinco minutos tras una larga mañana de votaciones, se centró en el interés de dar prioridad a la despoblación de Castilla yLeón para esta legislatura. Insistió en que «nos enfrentamos a grandes desafíos en el horizonte más inmediato» y así, entre otros «retos incuestionables» repasó el objetivo prioritario de «atraer y fijar población». Urgen –insistió– «políticas que frenen una sangría que nos aboca a vivir en una tierra vacía».

Un nueva etapa en la que «la palabra política solo podrá entenderse mediante el verdadero espíritu del debate y la discusión». Por ello trabajará con ahínco para construir acuerdos «desde la honestidad, la honradez, y sobre todo, desde la humildad»; pero también para dar voz a los «casi dos millones y medio de castellanos y leoneses que quieren convertir el hastío en esperanza; que quieren volver a confiar en sus políticos y sentir que son útiles». Las palabras del salmantino recurrieron una y otra vez a las conceptos de consenso, acuerdos y de gobernar para todos. Como una guinda para el pastel que se había presentado horas antes en el pacto de PP y Ciudadanos.

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Política como vocación

Y defendió la política como una vocación, una vocación de servicio, sin olvidarse de reclaman transparencia y control.

Así, explicó a sus señorías que la misión que a estas Cortes se encomienda es imprescindible para que «una democracia parlamentaria pueda desarrollarse con verdaderas garantías». En ese «complejo engranaje» se comprometió a que las funciones legislativas y de control al gobierno se lleven cabo «con la máxima transparencia y el máximo rigor».

Así, instó a todos los grupos a trabajar «sin descanso para frenar el abandono de esta tierra, sobre todo en los pueblos» e invitó a que «luchemos juntos por una Castilla y León en la que ni un solo joven tenga que hacer las maletas porque no supimos ofrecerle un proyecto de vida. Construyamos una comunidad en la que nuestros hijos sientan que la tierra que les vio nacer guarda para ellos un futuro de prosperida».

Hubo palabras también para la necesidad de recuperar el tejido industrial, la creación de empleo, el acceso a la vivienda, la mejora de las infraestructura, la sanidad y la educación».