El juez archiva la denuncia contra Bustamante por suspender el concierto en Laguna

David Bustamante, en la presentación de uno de sus trabajos. /Nico Rodríguez-Efe
David Bustamante, en la presentación de uno de sus trabajos. / Nico Rodríguez-Efe

El auto indica que no se han aportado indicios de perjuicio patrimonial para el organizador del espectáculo

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

El titular del Juzgado de Instrucción 1 de Valladolid ha decidido cerrar la investigación y archivar la denuncia contra David Bustamante por la suspensión del concierto programado en Laguna el pasado mes de septiembre de 2018. Según el auto judicial emitido hoy, no hay indicios de que se haya producido perjuicio patrimonial para el organizador del espectáculo que se suspendió y que interpuso una denuncia contra el cantante porque el certificado médico que aportó el cántabro para justificar la suspensión del evento fue emitido de forma irregular por parte de un facultativo que fue expedientado por la Junta.

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El auto de sobreseimiento puede ser recurrido en reforma ante el mismo Juzgado y subsidiariamente en apelación ante la Audiencia Provincial de Valladolid.

El cantante canceló el concierto alegando un problema de garganta y aportó un justificante médico en el que se le diagnosticaba una faringoamigdalitis aguda y una afonía que le imposibilitaba cantar en la Plaza de Toros de la localidad vallisoletana.

Ante la polvareda que levantó la suspensión del concierto, la Consejería de Sanidad corroboró que un facultativo sanitario del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico universitario fue quien atendió al artista cántabro en su hotel, con lo que el médico habría actuado con carácter privado y fuera de su horario laboral. Que el facultativo redactara el informe en un impreso con membrete del centro hospitalario fue calificado de «práctica errónea» por la autoridad sanitaria, pues la asistencia fue de carácter privado. Por este motivo, la Gerencia del Hospital solicitó que se abriera una información reservada para aclarar la actuación del facultativo y sus posibles consecuencias.

Así, fue la Junta la que confirmó que el parte médico que Bustamante entregó para justificar su enfermedad no se correspondía con el formato habitual del centro médico y que el Servicio de Urgencias del Hospital no asistió al artista el sábado 2 de septiembre de 2018. Por esta razón, la Consejería de Sanidad inició la investigación interna.

Global Talent Services (GTS), la agencia que representa al cantante, emitió entonces un comunicado en el que mostró su «absoluta indignación por el desagradable cuestionamiento de la salud del artista» y se reservó la posibilidad de ejercer «los derechos que correspondan para defender su intimidad ante intromisiones ilegítimas, así como su buen nombre y reputación». Los representantes del cantante insistieron en que ese 2 de septiembre tuvo que suspender porque se vio aquejado de fiebre y de una severa afonía, motivo por el que se le prescribió reposo vocal de 24 a 28 horas.

Según fuentes de la acusación, el médico declaró durante su comparecencia ante el juez que no había atendido al cantante en el hotel, como dijo inicialmente, sino «en su furgoneta». Al respecto, el artista habría afirmado que, aunque había reservado una habitación, al final no la utilizó porque fue atendido en el vehículo por el médico quien, al parecer, era amigo de su hermano.

El médico señaló, respecto de que el certificado llevaba el membrete del Clínico de Valladolid a pesar de tratarse de una consulta privada, que acudió «un momento» al hospital para rellenarlo «como un favor»

El promotor del concierto, Miguel Fernández Bécares, representante de la empresa Divertimentos y Atracciones Populares SL, cifró los perjuicios ocasionados por la suspensión en más de 25.000 euros en gastos de producción, publicidad y seguridad pero no ha aportado justificación de esos gastos en el juzgado mientras ha durado la instrucción de la denuncia.