La jueza imputa a Lino Rodríguez y a su mujer, junto con Gerardo Rico y Fernando Redondo por el caso Asaja

Linio Rodríguez se dirige a los juzgados de Valladolid, en una de sus últimas comparecencias. /Henar Sastre
Linio Rodríguez se dirige a los juzgados de Valladolid, en una de sus últimas comparecencias. / Henar Sastre

La instructora de la operación Cebada considera que hay indicios de apropiación indebida, administración desleal, estafa y falsedad en la gestión del expresidente y sus principales colaboradores al frente de la organización agraria

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

La jueza instructora del denominado caso Asaja ha decidido imputar, tras seis años de investigación en el marco de la denominada operación Cebada, al expresidente provincial de la organización, Lino Rodríguez Velasco, al extécnico Fernando Redondo y a Gerardo Rico, mano derecha de Rodríguez, así como a la esposa del exdirigente agrario, la economista y cabeza visible de la sociedad Sodeprin, Ana de la Fuente. La magistrada titular del Juzgado de Instrucción 5 de Valladolid, Soledad Ortega, han decidido abrir procedimiento abreviado por considerar que hay indicios suficientes de irregularidades en la gestión de la organización y que los cuatro investigados habrían podido incurrir en apropiación indebida de miles de euros procedentes de subvenciones públicas para la formación de agricultores que fueron concedidos a una de las sociedades filiales de la organización, el Grupo Derco. Además, los hechos podrían ser constitutivos de administración desleal, estafa y falsedad.

La titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid admitió en octubre de 2013 la denuncia presentada por el tesorero de Asaja Valladolid, Alberto Cano, contra el presidente provincial, Lino Rodríguez, para aclarar el destino de miles de euros de fondos europeos destinados a la formación de agricultores y ganaderos, unos cursos que nunca se celebraron. Seis años ha durado la investigación para determinar si, como sostienen las acusaciones, Lino Rodríguez fue el artífice de una trama de corrupción en la organización mediante la creación de sociedades y empresas filiales de Asaja que actuarían de tapadera para derivar fondos de la organización en su propio beneficio, ya que los estatutos de la OPA no permiten a los dirigentes cobrar sueldo alguno.