Una tormenta de granizo obliga a los bomberos de Ciudad Rodrigo a salir diez veces en una hora

Uno de los sótanos inundados esta tarde en Ciudad Rodrigo. / El Norte

Se han inundado principalmente sótanos, y se mantienen en alerta ante la posibilidad de nuevas trombas

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

Poco antes de las cuatro de la tarde, la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo se ha despertado de la siesta con una importante tormenta de granizo que ha causado daños, sobre todo, en sótanos.

Según confirma el jefe del parque de bomberos de Ciudad Rodrigo, Joaquín Pellicer, «en a penas una hora hemos salido 10 veces y nos mantenemos alerta porque la previsión es de que pueda producirse otra tromba hacia las seis de la tarde; vamos a esperar con la gente en el parque«. En concreto, 14 bomberos están trabajando en estas tareas, la práctica totalidad de la plantilla.

En este municipio, cada vez que se produce una tormenta importante hay algunas calles que Pellicer define como «alarmas fijas» y donde, efectivamente, han tenido que actuar esta tarde: calles Libertad, Donantes de Sangre y Peña de Francia. «El problema es que los colectores se colmatan, tiene mucha carga de agua y no tienen capacidad para absorber. El agua se va para atrás y es cuando inunda los sótanos».

Vecinos y bomberos trabajan para limpiar calles y garajes. / Ical

También han tenido que acudir a la avenida de la Concha, en la zona del río, donde han saltado las tapas de los colectores y se ha inundado varias huertas y entre toda la lista de salidas además aparece una casa en la que no había nadie y tenía las ventanas abiertas lo que ha provocado que inundara la vivienda de abajo.

En otras zonas han tenido que abrir sumideros y desaguar e incluso algún negocio de la zona del Cruce ha tenido que ver cómo se inundaba el sótano.

Por otra parte algunos conductores han relatado que en la A62, entre las zonas de El Salto y Valdecarpinteros, a unos siete kilómetros de Ciudad Rodrigo, los coches se han tenido que parar debido al agua y al granizo que les impedía ver para desarrollar una correcta conducción.