La Academia de los Nobel está «en ruinas» tras las dimisiones

Peter Englund, presidente de la Academia sueca. /JONATHAN NACKSTRAND (AFP)
Peter Englund, presidente de la Academia sueca. / JONATHAN NACKSTRAND (AFP)

Klas Östergren denunció «una traición al fundador»

COLPISA / AFPEstocolmo (Sucia)

Tres académicos de la Academia sueca anunciaron el viernes su dimisión para protestar por las divisiones surgidas en la institución que otorga el Nobel de literatura, desde la ola mundial de denuncias de acoso sexual que también la salpican.

El viernes el tema tomaba proporciones mayores. El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia fue informado y el director general de la Fundación Nobel, Lars Heikensten, se inquietó públicamente por una «situación grave y difícil».

La ola de denuncias generalizadas detrás del #metoo permitieron en noviembre revelar las estrechas relaciones entre la academia y «una personalidad del mundo de la cultura» acusada de violaciones y agresiones sexuales por académicas, esposas de académicos, sus hijas y otras mujeres.

El periódico Dagens Nyheter había publicado los testimonios de 18 mujeres que afirmaron haber sufrido violencia o acosos de ese hombre de origen francés casado con una académica, la poetiza y dramaturga Katarina Frostenson. La academia rompió luego puentes con el francés y puso fin a las subvenciones al lugar de exposiciones que dirige en Estocolmo, frecuentado por las élites culturales. Inició además una investigación interna y contrató un bufete de abogados. Las conclusiones no se conocen. Los académicos están sujetos a un estricto deber de reserva.

Según Peter Englund, uno de los tres académicos que renunció, el caso dividió profundamente el núcleo de la literatura y de la poesía del país escandinavo, cuyos archivos guardan los secretos del Nobel desde sus orígenes. «Con el tiempo, apareció una fisura y no deja de crecer», explicó en un correo al periódico Aftonbladet. Según él, la secretaria Sara Danius, que le sucedió en 2015, es objeto de críticas internas «injustificadas».

Un académico, Anders Olsson, indicó que las dimisiones se producen después de que una votación con una mayoría de académicos renovó la confianza a Katarina Frostenson.

Peter Englund, Klas Östergren y Kjell Espmark, dieron a conocer su decisión oficialmente al día siguiente de la tradicional reunión de los jueves de la academia en un restaurante de Estocolmo. «Es con mucha pena que después de 36 años de trabajo en la academia, de los cuales 17 como presidente del comité Nobel, me veo obligado a tomar esta decisión», declaró Kjell Espmark en una carta dirigida a la prensa. «Desde el momento en que los eminentes miembros de la academia favorecen la amistad antes que la responsabilidad y la integridad, ya no puedo participar en sus trabajos», agregó. Klas Östergren denunció «una traición al fundador (de la academia, el rey Gustavo III en 1786, ndlr) y a su gran protector», el inventor sueco Alfred Nobel, que legó a la institución parte de su fortuna.

Los tres académicos son miembros vitalicios y no pueden en principio dimitir. Pero en una breve entrevista al periódico Svenska Dagladet, Sara Danius hizo saber que las reglas deberían reformarse para autorizarlo. Estas dimisiones «son muy tristes, pero entiendo su punto de vista», dijo, precisando que ella misma analizó retirarse.

De los 18 académicos, cinco ya no son miembros activos ya que dos mujeres, Kerstin Ekman y Lotta Lotass, se alejaron desde hace varios años.

Durante la crisis #metoo, Kerstin Ekman había comparado la academia a una «secta», que ya un año antes estaba bajo un diluvio de críticas tras atribuir el Nobel al músico estadounidense Bob Dylan.

Para Björn Wiman, jefe de las páginas culturales de Dagens Nyheter, estos anuncios son «una catástrofe» para la academia «en ruinas». Su homólogo de Aftonbladet, Åsa Linderborg, estima que es «la torre de Babel que se derrumba».

En el plano judicial, la fiscalía de Estocolmo anunció a mediados de marzo que una parte de la investigación abierta contra el hombre en el centro del escándalo fue archivada por prescripción o falta de pruebas. Se trata de presuntas violaciones y agresiones cometidas en 2013 y 2015. Hasta ahora, no comunicaron los hechos que no fueron aún archivados.

 

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