Bautista cree que «presidir la SGAE y estar condenado es incompatible»

>Teddy Bautista, en la sede de la SGAE./EFE
>Teddy Bautista, en la sede de la SGAE. / EFE

El expresidente de la sociedad de autores, para el que el fiscal pide cárcel por apropiación indebida, quiere «reinventar» la entidad «en un año»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«La presidencia de la SGAE y una condena judicial son incompatibles». Así lo admite Eduardo Bautista (Las Palmas de Gran Canaria,1943), Teddy para el mundo, candidato a la presidencia de la entidad gestión derechos, su presidente en dos etapas y pendiente de una causa judicial que podría llevarlo a prisión. Con todo, se presenta a las elecciones que se celebran este viernes. Si resulta elegido, asegura que le bastaría «un año» en el cargo para «reinventar» la centenaria institución, sumida en una de las crisis más profundas de su historia. Niega ser el candidato de 'la rueda', el sistema presuntamente ilegal que habría estafado más de cien millones de euros con las madrugadas musicales televisivas, y rechaza el voto electrónico, por entender que no ofrece las mismas garantías que el presencial o por correo.

El músico, compositor y actor se presenta de nuevo por entender que «se viven momentos muy duros para la SGAE y para las industrias culturales y los creadores españoles». Pero es consciente de que su retorno al primer despacho del Palacio de Longoria, la sede de la SGAE, podría ser más efímero del año de presidencia que se plantea. «Dirigir la SGAE es incompatible con una condena», admite Bautista a dos días de unas elecciones cruciales.

Explicó que podría haberse presentado a los comicios de 2012 y 2015 y que no lo hizo por «respeto a la causa y para no contaminarla». «Me he mantenido en silencio durante siete años para que mi voz no enturbiara o distorsionara el proceso, pero sin fecha para la vista oral, no puedo caer en la espiral del silencio ni renunciar a mi naturaleza», dijo. «Si fuera citado, abandonaría mis responsabilidades automáticamente» dijo Bautista, acusado de apropiación indebida y para quien el fiscal pide siete años de cárcel en el llamado 'caso Saga', que se sigue contra él y otros exdirectivos de la entidad. «Pero estamos yendo muy deprisa», planteó Bautista, recordando que aún no es presidente ni miembro electo de la junta directiva.

«El voto es secreto y no sé cuántos me apoyan», aseguró confesando que cuenta «sólo» con el «apoyo explícito» de medio centenar de autores y confirmando su buena relación con el actual presidente, José Miguel Fernández Sastrón, que ha renunciado a aspirar a un segundo mandato. Más allá de ese apoyo, dijo que «ni Sastrón me ha pedido ningún cargo ni sería yo quién decidiera en el futuro, sino la junta».

«Lo que me propongo con mi gestión es volver a poner en valor los activos y capacidades de la SGAE», dijo Bautista en la sede madrileña de la entidad. «Ni tengo una varita mágica ni soy capaz de hacer magia negra, pero un año sería suficiente para la reinvención que necesita la SGAE», planteó quien presidiera la SGAE de 1981 a 2011, año en el que fue detenido por la Guardia Civil en su despacho de la entidad en el marco de la 'Operación Saga'.

Se otorgará esos doce meses como «plazo máximo» para su nueva etapa directiva «tras haber hecho un análisis y un diagnóstico que creo certero». Consumido ese año, «volveré a mis labores domésticas y dejaré el testigo a un sucesor», declaró, aun siendo muy consciente de que para devolver a la SGAE en una situación como la que tuvo «se necesitarán años».

 Para «reinventar» la SGAE se apoyaría en sus «muchos años de experiencia» en un casa que «desde su fundación en 1899 siempre ha tenido un pie en la que se considera la crisis». Ante la amenaza de intervención del Ministerio de Cultura, su primer compromiso será «redactar unos estatutos acordes a las directivos europeas de las sociedades de gestión».

El compromiso

«La SGAE es como una empresa y mi segundo compromiso es darle un espíritu y un equipo profesional independiente. Hay que reinventarla con ese espíritu de empresa, actuando en sus aspectos más débiles, y renovarla implica nuevos compromisos», planteó. «Lo que propongo no es una gesta, es volver a poner en valor activos y capacidades que ya existen», reiteró «No hace falta refundar una organización con más de 100 años, y sí actuar sobre sus aspectos son más débiles».

«La SGAE no es una casa enloquecida; es una entidad enormemente compleja y mal conocida» asegura su expresidente. «Nuestra política de comunicación no ha sido robusta, ni contundente ni didáctica para que se conozca la SGAE», lamentó entonando el 'mea culpa'.

No confía Bautista en el voto electrónico, cuya ausencia ha causado la desbandada de hasta 15 candidaturas -entre ellas, las de Álvaro Urquijo o Kiko Veneno- por considerar «ilegales» unas elecciones que no contemplan el voto electrónico. «Hoy por hoy no ofrece las mismas garantías que el presencial o que el voto por correo», aseguró Bautista a 48 horas de uno comicios con decenas de candidatos en liza y cuyos resultados se conocerá al entre las 7 y las 8 horas del sábado.

De estas elecciones saldrá la nueva junta directiva que más adelante, probablemente en noviembre, deberá elegir al nuevo consejo de dirección y en consecuencia, al presidente de la SGAE en función de los resultados.

     

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