El caleidoscópico arte de Chagall inunda de color el Guggenheim

Una mujer observa la obra 'Paseo', de Chagall. / Efe

El museo bilbaíno explora la decisiva etapa en la que el ecléctico pintor francorruso gestó su original estilo | Reúne casi 90 obras realizadas en sus explosivos años parisinos y en los de contención tras su forzado regreso a Rusia

MIGUEL LORENCIBilbao

«El joven Chagall era una esponja». Así se refiere Lucía Agirre al ecléctico pintor francorruso que armó su enigmático y caleidoscópico lenguaje plástico tomando elementos de todos los ismos y vanguardias, de las tradiciones judaicas y de su rico mundo interior. Agirre es la comisaria de 'Chagall. Los años decisivos, 1911-1919', muestra en la que el Museo Guggenheim explora una década crucial para este longevo y coloritsa pintor de amantes voladores, vacas y cabras humanizadas y violinistas en los tejados. De los casi cien años que vivió Marc Chagall (Vitebsk, 1887 - Saint-Paul-de-Vence, 1985) atiende a los que van de 1911 a 1919, cuando forja su expresivo y poético estilo explorando y coloreando un mundo interior para él mucho más real que el visible.

«Es Chagall antes de Chagall, un artista distinto, desconocido, pionero en muchas cosas y alejado de los clichés que se implantarán en torno a su variada obra», explica Agirre de un singular creador que mutó de Moiseh Segal en Marc Chagall, que se tuvo por más francés que ruso y a quien el arte le parecía «un estado del alma». Un inquieto artista seducido primero por la explosión vanguardista que vive en París y que ahondó luego en su raíces judías tras el forzado regreso a su remota aldea en la actual Bielorrusia.

Organizada por el Kunstmuseum Basel en colaboración con el museo bilbaíno y con patrocinio de la Fundación BBVA, la exposición reúne hasta el 2 septiembre 86 pinturas y dibujos realizados en los albores de la carrera de un pintor «inconfundible» cuyo universo, en apariencia sencillo, «encierra una realidad compleja en la que se entrelazan mundos antagónicos en un caleidoscopio de influencias, lenguajes y técnicas» en elque los colores «reflejan las distintas emociones del alma humana».

La seducción de las vanguardias, el peso de la tradición judía y su rico imaginario se mezclan en la obra temprana de un artista «muy complejo, ecléctico, nada surrealista ni naíf», como se le etiquetará luego, y al que Apollinaire definió como «sobrenatural». Como el yidis, la lengua materna de Chagall y los judíos centroeuropeos, «su obra es un singular lenguaje de fusión que no puede percibirse como cubista, expresionista, fauvista, órfico o surrealista». «Es una amalgama de estilos e ismos que transforma de forma personal para contar su propia historia», plantea Agirre.

Liberador

Nacido en una familia judía jasídica de la Rusia zarista, creció en un entorno cerrado sin acceso al arte y la cultura, bajo una opresora política que recluyó en guetos a los judíos y les privó de sus derechos. Pero el joven Chagall rompe barreras y accede a la escuela rusa, estudia arte con Yuri Pen en Vitebsk y salta a San Petersburgo, una gran urbe vetada a los judíos que sólo accedían con un permiso especial. Y de allí a París, «una ruptura decisiva y la puerta a una nueva vida», según la comisaria.

Apoyado por el mecenas y abogado judío Maxim Vinaver, se instaló en 1911 en 'La Ruche', 'La Colmena' de Montparnase donde «se concentraba la bohemia artística de todas las tierras». En este enjambre de habitaciones y estudios baratos traba amistad con Blaise Cendrars y Guillaume Apollinaire, que será el valedor de la «sobrenatural» obra de Chagall. Conocía ya a Cézanne, Manet, Monet o Matisse pero descubre las vanguardias y a los grandes maestros del Louvre. Sabrá qué están haciendo Picasso, Robert y Sonia Delaunay, Modigliani, o Jacques Lipchitz y mezclará los experimentos estilísticos más osados con las reminiscencias del arte popular ruso. Jugando con los colores, con formas abstractas y geométricas, con el movimiento y sus propias ensoñaciones, crea en París hasta mayo de 1914 un variado conjunto de obras que combinan sus recuerdos de familia y de la vida de los judíos de Vitebsk con los iconos de la moderna metrópolis.

De regreso a Rusia en 1914 para asistir a la boda de su hermana y ver a su prometida, Bella Rosenfeld, el estallido de la Primera Guerra Mundial confinará a Chagall en Vitebsk durante ocho años. Abre una fase introspectiva con autorretratos, el día a día de su familia y vecinos, dibujos sobre los estragos de la guerra y de la Rusia surgida tras la Revolución de octubre.

Los rabinos

En la muestra destacan cuadros icónicos pintados en Rusia como 'Mi prometida con guantes negros' (1909) o 'El barrendero y el aguador' (1910-11). Telas francesas como la legendaria 'París a través de la ventana (1913) -paradigma de su percepción de París trufada de recuerdos e imágenes de Vitebsk-,'La habitación amarilla (1911), 'Yo y mi aldea' (1911) y otras pintadas desde su estudio, como el 'El Poeta Mazin' (1911-12) o 'El vendedor de ganado' (1912). El Chagall más original emerge en 'Homenaje a Apollinaire' (1913) cuyo núcleo es el nacimiento de Adán y Eva que Dios creó en un solo cuerpo según la tradición judía oral del Génesis.

Atrapado en Rusia, Chagall refleja el horror de la guerra en cuadros como 'Soldados' (1914), 'La partida a la guerra' (1914), o 'El soldado herido' (1914). Con un lenguaje más contenido y limitado en formas y colores, retoma temas relacionados con su identidad y el folclore de su pueblo. Obras icónicas como 'El cumpleaños' (1915), 'La Música' (1920) -base de su archifamoso 'Violinista en el tejado'-, o los judíos en verde, rojo, y blanco y negro, erróneamente conocidos como 'Cuatro grandes rabinos' y reunidos de forma excepcional en Bilbao. Tres proceden del Kunstmuseum Basel, mientras que 'Judío rojo' (1915) viene del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo.

Como otros judíos Chagall se sube al tren de la revolución soviética esperando que liberara a los judíos de la opresión y el antisemitismo. Nombrado en 1918 Comisario de las Artes en su ciudad, controla museos, escuelas y eventos artísticos de la región. Crea la Escuela del Pueblo del Arte en Vitebsk, donde vive con su mujer Bella y su hija Ida, e invita a artistas como Lissitzky y Malévich. Pero las diferencias artísticas y conceptuales no tardan en llegar. A principios de 1920 Chagall se desvincula del proyecto, abandona Vitebsk y cierra un decisivo período de su vida.

Ficha

Qué: Chagall. Los años decisivos, 1911-1919

Dónde: Museo Guggenheim Bilbao. Avda. Abandoibarra, 2. www.guggenheim-bilbao.eus

Cuando: Del 1 de junio al 2 de septiembre, 2018

Cuánto: Entrada general 13 euros

 

Fotos

Vídeos