Danny DeVito, la estrella más grande en San Sebastián

Danny DeVito./
Danny DeVito.

El actor, director y productor recogerá el Premio Donostia el próximo 22 de septiembre

OSKAR BELATEGUI

No será la estrella a la que más se vea en la alfombra roja que conduce al Kursaal –apenas llega al 1,52–, pero Danny DeVito recibirá, sin duda, los mayores aplausos en la 66 edición del Festival de San Sebastián, que arranca el próximo 21 de septiembre. Actor, director y productor, DeVito recogerá uno de los Premios Donostia de este año el 22 de septiembre, un día antes de presentar en el Velódromo Antonio Elorza 'Smallfoot', una cinta de animación producida por Warner en la que pone la voz a un yeti. El otro Premio Donostia –es posible que haya un tercero– recaerá en el director japonés Hirokazu Kore-eda.

El protagonista de 'Tras el corazón verde', 'La joya del Nilo', 'Dos estafadores y una mujer' o 'Los gemelos golpean dos veces' es uno de los actores más populares y queridos de Hollywood. El cine comercial le ha reclamado para dar vida a seres testarudos y ladinos, que suplen su aspecto risible con abundantes dosis de sarcasmo y mala leche. Sin embargo, en su versátil carrera ha trabajado con directores como Milos Forman, Brian de Palma, Robert Zemeckis, Barry Levinson, Tim Burton, Francis Ford Coppola, Sofia Coppola y Todd Solondz.

Pocos se acuerdan ya de aquel enfermo mental a quien Jack Nicholson enseñaba a jugar a las cartas e insuflaba el espíritu de la rebelión en 'Alguien voló sobre el nido del cuco'. DeVito tenía entonces 30 años, y su estremecedora composición puso en el mapa a un actor de inicios titubeantes: antes de ingresar en una escuela de Arte Dramático, nuestro hombre ejerció de peluquero en su New Jersey natal. Su corta estatura no auguraba precisamente una carrera como galán al uso.

Dedicarse al espectáculo en el seno de una familia italoamericana de férreas convicciones católicas equivale a buscarse problemas. Daniel Michael DeVito, nacido hace 73 años en Neptune, se los buscó rápidamente. Abandonó el salón de belleza de su hermana y trabajó como camarero para pagarse la matrícula en la Academia Americana de Arte Dramático. Cultivó su desparpajo y el acento de Brooklyn en clubes y café-teatros de la Gran Manzana. Cuando parecía condenado a figurar como eterno actor de reparto en obras del off-Broadway, tuvo la fortuna de toparse con quien ha sido su principal valedor y amigo durante todos estos años.

En 1972, Michael Douglas acudió una noche a una representación teatral de 'Alguien voló sobre el nido del cuco', en la que su padre era la estrella protagonista. Fascinado por el trabajo de DeVito, el hijo de Kirk Douglas trabó amistad con él hasta el punto de que, durante un tiempo, ambos compartieron apartamento en el East Side de Manhattan. Tres años más tarde, Douglas le rogó que repitiera el papel del inestable Martini en la versión cinematográfica. La película arrasó en los Oscar aquel año, pero no se tradujo en ofertas para el actor. Casado desde 1970 con la actriz Rhea Perlman, que alcanzaría la fama años después como la deslenguada camarera de 'Cheers', De Vito obtuvo una beca del American Film Institute y dirigió un par de cortometrajes.

La estabilidad económica y el fervor popular se lo proporcionaron la serie 'Taxi', donde se fraguó la imagen de eterno cascarrabias. Su rol del nervioso e irascible Louie de Palma conocería sucesivas variaciones en sus trabajos como comparsa cómica de Douglas en 'Tras el corazón verde' y 'La joya del Nilo', que marcaron un renacer cinematográfico tras seis años en antena con 'Taxi'. Como intérprete, DeVito nunca ha buscado el cariño o la complicidad del público, sino que acostumbra a encarnar a seres movidos por los impulsos más bajos y rastreros. Tal como ha reconocido, su composición del repulsivo Pingüino en el 'Batman vuelve' de Tim Burton le hizo inmensamente feliz: por fin podía aparecer más feo de lo que es y sembrar el mal sin coartadas cómicas de ningún tipo.

Pero Danny DeVito ha sabido combatir el hastío de su encasillamiento. De vez en cuando, sorprende con papeles dramáticos en la línea de 'La fuerza del cariño', 'Legítima defensa' o 'El pez gordo', recordándonos el actor gigante que se esconde tras su diminuta figura. En 1987, debutó como director con 'Tira a mamá del tren', y poco después confirmó su querencia por el humor negro y salvaje en 'La guerra de los Rose'. Nadie diría al verle que el risueño propietario de Jersey Films es uno de los magnates de Hollywood: a él se deben títulos como 'Pulp Fiction', 'Criaturas feroces', 'Man on the Moon' o 'Erin Brockovich'. El año que viene estrenará la esperada versión de Dumbo, en la que volverá a encarnar, como en 'Big Fish', a un director de circo, en la que será su tercera colaboración con Burton.

Padre de tres hijos, conductor en Beverly Hills de un Nissan Leaf eléctrico, Danny DeVito ya no se pone de puntillas para cortar el pelo, sino para recoger premios. La estrella más atípica de Hollywood, que confiesa tener un ego «del tamaño de un jugador de la NBA», dedica su escaso tiempo libre al activismo en defensa de los derechos de los niños, personas pequeñas como él.

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