«'Toy Story' es nuestro Mickey Mouse»

Woody, de la mano con Forky./Pixar
Woody, de la mano con Forky. / Pixar

El productor Jonas Rivera desvela algunas de las novedades de la cuarta entrega de la franquicia, que se estrenará el 21 de junio

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

El emotivo y sentido final de 'Toy Story 3' parecía dar carpetazo a una historia que lleva acompañando al espectador desde mediados de los años noventa. La sorpresa fue relativa cuando en 2014 Pixar anunció que la cuarta entrega estaba ya en desarrollo. Pero tenía todo el sentido del mundo. «Los personajes de 'Toy Story' son como nuestro Mickey Mouse», argumenta Jonas Rivera, uno de los productores de la nueva cinta de la serie, que verá la luz el próximo 21 de junio. Y, si bien la anterior película de la saga parecía poner un broche de oro a la franquicia, «si pensamos en la estructura de las cintas, Woody siempre ha sido el protagonista, no Andy, así que aún nos quedan muchas historias que contar», reflexiona.

Rivera se acercó a Madrid hace unos meses para mostrar varios fragmentos de la película y presentar a los nuevos personajes que acompañarán al vaquero en esta aventura. Eran piezas inconexas y, en algún caso, a medio terminar, pero lo cierto es que uno no puede sino acoger con genuino entusiasmo lo que se proyectó en la pantalla que alberga la sede de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. El tono de comedia para todos los públicos parece impregnar todo el metraje, con pequeñas y nerviosas concesiones al terror -no es la primera vez, ¿verdad?-, mientras la variedad de situaciones, la frescura de los planteamientos y la originalidad y la diversión marca de la casa siguen ahí. Sin destripar el argumento, lo que sí se puede contar es que Woody, Buzz y compañía pertenecen ahora a Bonnie, una niña de cinco años que está a punto de comenzar la guardería. Conscientes del cambio de paradigma al que se enfrenta la pequeña, sus padres deciden irse de vacaciones y atravesar el país en una autocaravana. Recalarán en un pueblecito que alberga una misteriosa tienda de antigüedades. «Es uno de los sets más complejos que hemos construido -dice Rivera- y está lleno de guiños a otras películas de Pixar».

Técnica y artísticamente, 'Toy Story 4' es otro paso adelante en el campo de la animación digital. Así lo demuestra una escena nocturna, dominada por un poderoso temporal y repleta de acción, que hace hincapié en la escala de los personajes para poner de relieve que el mero hecho de cruzar una calle «es toda una hazaña», mientras una copiosa lluvia lo encharca todo. Es, sencillamente, espectacular. A pesar de ello, las señas de identidad de la franquicia permanecen inalterables. «El avance de CGI implica fotorrealismo», reconoce Rivera, «pero hemos encontrado un equilibrio perfecto». Sostiene el productor que, por mucho que la técnica avance, el estudio siempre tiene en mente los tres factores que definen la estética de la saga y que son «las formas casi caricaturescas de los muebles, las personas y los objetos, las texturas, que tienen mucha riqueza, y la luz, que es similar a la que uno se puede encontrar en un teatro». De esta forma, se «mantiene la continuidad en la saga». Eso sí, el aspecto es ahora algo más cinematográfico, con planos más cortos.

Además de los nuevos personajes, regresa Bo Peep, la muñeca de porcelana que vivía 'atada' a una una lámpara de mesa y que desapareció de la tercera entrega. A 'Toy Story 4' llega totalmente cambiada. Ha conocido mundo y se ha convertido casi en una superheroína, que tiene más en común con la Rey de la nueva 'Star Wars' que con la Lara Croft de 'Tomb Raider'. «Queríamos que fuera auténtica y real, no un estereotipo. Es la más inteligente de la película», apunta Rivera. Y todo en una época en la que la revolución feminista está más presente que nunca, aunque el productor asegura que no ha sido algo buscado: «Simplemente, ahora hay más mujeres haciendo estas películas. Ha sido algo orgánico y natural llegar hasta ahí».

Woody conoce a uno de los nuevos personajes: Gaby Gaby.
Woody conoce a uno de los nuevos personajes: Gaby Gaby.

A nadie se le escapa que la situación en el estudio ha cambiado en estos últimos meses. John Lasseter, fundador de Pixar y director de las dos primeras entregas de 'Toy Story', abandonaba la compañía a finales del pasado año, poco después de dar por finalizados los seis meses de excedencia voluntaria que se había tomado tras reconocer comportamientos fuera de lugar en los que se había propasado con su personal. «Fue muy duro, mentiría si dijera lo contrario. Es responsable de lo que somos ahora, nos ha afectado a todos y nos ha sacudido en lo más profundo y lo más íntimo», dice sin medias tintas el productor. «Pero al final el trabajo en una empresa como Pixar es muy colaborativo», reflexiona. «Y no es la primera vez que pasamos un momento duro. Cuando se produjo la venta a Disney nos llegamos a preguntar si aquello era el final y si íbamos a poder seguir siendo nosotros. Dos días después, estábamos trabajando como siempre y lo mismo hicimos cuando se fue John. Es lo que nos gusta hacer». Aún con todo, trata de quitar hierro al asunto: «Lo digo sinceramente, Pixar está viviendo ahora su mejor momento».

Lo cierto es que pocas personas hay como Rivera para dar una visión interna del trabajo en Pixar. El productor se incorporó a la empresa en 1994 como becario, justo a tiempo para el lanzamiento de 'Toy Story', y fue escalando puestos hasta convertirse en productor de 'Up' y 'Del revés (Inside Out)'. En todo ese tiempo ha visto cómo la pasión por las producciones de la compañía no deja de crecer. Cada fotograma, cada imagen, cada tráiler… son escudriñados por los millones de fans que el estudio atesora. «Es bonito que la gente le preste atención y que le den tanta importancia, pero claro la contrapartida es que te afecta. Es como cuando crías a tus hijos, que lo haces lo mejor posible pero cuando salen al mundo pierdes el control», dice.

Dos fotogramas de la nueva película y uno de los posters.

En un tiempo en el que parece que no puede haber juguete sin pantalla, sorprende que 'Toy Story 4' siga fiel a su planteamiento inicial. «Es algo que hemos comentado mucho en el estudio», confiesa Rivera, «pero pensamos que los juguetes clásicos siguen siendo relevantes». Y cuenta un ejemplo: «Mi hija de diez años tiene un iPad, pero es sustituible. En cambio, tiene un perro de peluche que se llama Spock con el que duerme todas las noches. Y si una noche no se acurruca con él, es el fin de mundo. Hay algo muy honesto y auténtico cuando ves a un niño jugar con un juguete. Es algo muy físico, muy táctil. Los peluches son como el primer amigo. Hemos flirteado con la tecnología, pero al final hemos optado por celebrar la pureza de ese juego y yo espero que eso llegue a los niños de hoy».

Los nuevos personajes

Forky:
este simpático juguete no sabe ni lo que es. Y no lo sabe porque lo ha hecho a mano Bonnie, la pequeña que va a empezar la guardería en breve, con un tenedor de plástico, hilo y plastilina. ¿El resultado? Toda una crisis existencial. En la versión americana, Tony Hale pone la voz al tierno Forky.
Gaby Gaby:
es una muñeca vintage de la misma época que el vaquero Woody. Lleva mucho tiempo perdida en la tienda de antigüedades y da un poco de miedo. Pone su voz Christina Hendricks.
Ducky y Bunny:
ojo con ellos. Son dos peluches de feria baratos, cosidos por sus manos, por lo que permanecen siempre unidos. Están muy enfadados porque nunca han podido jugar con un niño debido a que es imposible ganarlos. Ponen sus voces Keegan-Michael Key y Jordan Peele.
Duke Caboom:
otro juguete vintage, de los años setenta, basado en el mejor especialista en doblaje de acción de Canadá. Se pasa la película haciendo posturitas con su moto y en EE UU lo dobla Keanu Reeves.