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La cocina de Sor Juana Inés en Almagro

Corral de comedias de Almagro (festivaldealmagro.com) y retrato de Sor Juana Inés./
Corral de comedias de Almagro (festivaldealmagro.com) y retrato de Sor Juana Inés.

Durante el mes de julio y en relación con las obras de Sor Juana Inés de la Cruz que se representarán en el Festival de Teatro Clásico, el parador de Almagro ofrece un menú basado en sus recetas del siglo XVII

Ana Vega Pérez de Arlucea
ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

«Pues ¿qué os pudiera contar, señora, de los secretos naturales que he descubierto estando guisando? Ver que un huevo se une y fríe en la manteca o el aceite y, por el contrario, se despedaza en almíbar; ver que para que el azúcar se conserve fluida basta echarle un muy mínima parte de agua en que haya estado membrillo u otra fruta agria; ver que la yema y la clara de un mismo huevo son tan contrarias…» Así habló Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) de las filosofías de cocina y así supo aprovechar lo que veía, junto al humilde fogón de su convento mexicano, para interpretar el mundo.

Hace meses les conté aquí obra, vida y milagros de esta monja novohispana del siglo XVII, verdadero prodigio de las letras que escribió poesía, teatro, reflexiones filosóficas y también recetas desde su retiro en el convento de San Jerónimo (Ciudad de México). A su obra teatral se rinde homenaje en la edición de este año del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro (Ciudad Real), durante el cual se podrán ver varias piezas escritas por Sor Juana Inés de la Cruz, escuchar sus poemas musicados y asistir a unas jornadas sobre la influencia de esta monja jerónima en el teatro de la Nueva España. Pero además, si visitan ustedes Almagro durante el mes de julio tendrán la oportunidad de degustar un menú especial basado en el recetario del convento del Fénix de México y que presuntamente escribió ella misma. Fusionando la gastronomía manchega con aquellos platos criollos apuntados hace 350 años, el equipo de cocinas del Parador de Almagro y los expertos del festival teatral han cread un menú de cinco platos y varios entremeses con guiños dramaturgos.

Comienza la función con una loa, compuesta por zurra y agua fresca de Jamaica y sigue con una abultada lista de entremeses que celebran el intercambio culinario entre España y América. Como símbolos locales aparecen las berenjenas de Almagro encurtidas, el mojete (ensalada típica manchega), las croquetas de típicas gachas, resequillas y migas, mientras que de México y de las fórmulas de la monja filósofa salen ensalada de nopales, guacamole, tamalitos de frijoles fritos, buñuelos de queso y totopitos de tortilla de maíz. Prosigue el primer acto con camarones en salpicón y mango, el segundo con perdices al chocolate y acaba con una jericaya (una especie de natilla) acompañada de flores manchegas y sorbete de piña asada.

¿Más? Si tuvieran aún ustedes sitio en el estómago, antes de bajar el telón recibirán café, bizcocho remojado en almíbar, pastas artesana de Almagro y ante de almendras, una receta extraída del recetario conventual de Sor Juana. Todo por 42 euros vinos incluidos y en el precioso restaurante del Parador de Almagro, situado en el antiguo monasterio franciscano de Santa Catalina (siglo XVI). Una oportunidad única para degustar la historia y el arte.

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