José María Juarranz: «El 'Guernica' no simboliza la Guerra Civil, es la autobiografía de Picasso»

Jose María Juarranz en la librería Margen./Rodrigo Jiménez
Jose María Juarranz en la librería Margen. / Rodrigo Jiménez

El catedrático burgalés presenta en la librería Margen el libro en el que desmonta la interpretación del cuadro como icono antibelicista

JESÚS BOMBÍNValladolid

José María Juarranz (Fuentemolinos, Burgos, 1949) ha dedicado catorce años a desentrañar el significado del 'Guernica', la obra cumbre de Pablo Picasso y una de las más universales e icónicas por su simbolismo antibelicista, una interpretación que ha trascendido el plano artístico y que este catedrático de Geografía e Historia de enseñanza media jubilado echa por tierra en 'Guernica: la obra maestra desconocida'.

El libro, editado por la galería de arte Juarranz que regenta su hijo en Aranda de Duero, se presentó ayer en la librería Margen, de Valladolid, ante un auditorio al que desgranó las razones que le han llevado a desmontar la idea asentada durante 81 años de que el malagueño pintó un alegato pacifista: «Nada tiene que ver con el bombardeo de Guernica ni con la Guerra Civil, no simboliza nada de eso y sí momentos clave de su vida, es la autobiografía de Picasso», sostiene taxativo el investigador.

Su teoría parte de la idea de que se trata de un cuadro simbólico que es preciso entender a la luz de los 62 bocetos que lo acompañan y la escultura 'La dama oferente'. «'Yo pinto como otros escriben su autobiografía' decía el pintor, del que la mayor parte de sus obras –excepto cinco– son autobiográficas. Eso lleva a preguntarse cómo el cuadro más importante que pintó y por el que tenia conciencia de pasar a la posteridad no iba a ser autobiográfico», alega Juarranz.

Fruto del seguimiento documental de la ejecución de la obra día por día, desde que se lo encargó la República y pintó los primeros bocetos el 1 de mayo de 1937 hasta su conclusión el 4 de junio, el investigador ha analizado todas y cada una de las figuras que en él aparecen, y de esas explicaciones da cuenta en el libro a través de 260 fotografías. «Cobró el equivalente a unos 200.000 euros actuales por pintar el Guernica en un mes», apunta. Según su teoría, el toro del cuadro representa al propio Picasso, y sobre el caballo asegura que su amigo y poeta Juan Larrea –autor del primer estudio sobre la obra–, reconoce que el artista pintaba como un caballo a las mujeres que habían tenido un papel importante en su vida, y en ese momento se estaba divorciando de su esposa Olga Koklova, un periodo de relación tormentosa por su relación con Marie Thérèsse Walter.

Sobre el guerrero yacente del cuadro sostiene que se trata del amigo del pintor, Casagemas, que se suicidó por el amor de una mujer no correspondido («era impotente y en la pintura aparece a través de la espada rota»). Y sobre la elección de nombrar la pintura 'Guernica', explica que «fue un trampantojo, pues se decidió espontáneamente en una visita de amigos, entre ellos el poeta Paul Éluard, que exclamó '¡Guernica!' cuando vio el cuadro que pintaba cinco días después del bombardeo del municipio vasco».

¿Por qué entonces no desmintió Picasso la interpretación pictórica que ha pasado a la historia? «Normalmente no contestaba cuando le preguntaban eso. Él dejó hacer, llegando a decir que cada uno viese lo que quisiera ver», defiende Juarranz, convencido de que ha habido «una utilización interesada del 'Guernica' durante la Guerra Civil, después para recaudar fondos para la República y, más tarde, potenciada por sectores políticos a los que les ha venido muy bien al ser Picasso uno de los grandes artistas del siglo XX. Y ahí confluye también el tema vasco, que ha servido a los nacionalistas para reivindicar. Arzalluz llegó a decir que ellos habían puesto los muertos y otros se quedaban con el cuadro, cuando en realidad –zanja Juarranz– no tiene nada que ver».

 

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