«Wagner no tiene la culpa de que su música entusiasmara a Hitler»

«Wagner no tiene la culpa de que su música entusiasmara a Hitler»
CC BY-SA 4.0 Guillem Medina

El periodista Antoni Batista profundiza en los vínculos entre la música y la política en el libro 'La sinfonía de la libertad'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

'La Marsellesa' suena en más de 30 películas, pero escucharla en el café de Rick en 'Casablanca' es uno de los momentos icónicos de la historia del cine. «Los espectadores sabemos que ese himno, en ese contexto, representa mucho más que una canción. Es un canto a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, ¿y quién no va a estar de acuerdo con esos valores?». La pregunta la hace el periodista y crítico musical Antoni Batista, que profundiza en los vínculos entre la música y la política en el libro 'La sinfonía de la libertad' (Debate).

No existe ningún gran acontecimiento histórico que no tenga su sintonía. Para bien y para mal. Porque los nazis, por ejemplo, supieron utilizar el amor del pueblo alemán hacia la música para sus propios fines. Richard Wagner, del que Woody Allen decía que cuando lo escuchaba le entraban ganas de invadir Polonia, fue el compositor de cabecera del régimen. «En el imaginario colectivo está que Wagner era nazi, lo que no tiene ningún sentido porque vivió mucho antes que Hitler. Pero Wagner no tiene la culpa de que su música entusiasmara a Hitler», cuenta Batista. «De hecho, -apunta el autor-, el premio Nobel de Literatura Thomas Mann, un judío alemán, fue el gran defensor de Wagner».

Cree Batista que es más fácil que la ciudadanía haga suyos los himnos nacionales que tienen letra porque «cantarlos, el lenguaje verbal, motiva». Pero en el caso de España, quizá es mejor que no la tenga. «Así está bien para todo el mundo», destaca. Eso sí, recuerda algunos de los intentos de ponerle letra, como el de Joaquín Sabina o el más reciente de Marta Sánchez. «Esas dos letras precisamente reflejan dos visiones diferentes de España», constata el periodista, miembro de la Sociedad Española de Musicología y autor también de los libros 'La carta', 'Matar a Franco' y 'Adiós a las armas'.

Algo que sucede también en Cataluña con 'Els Segadors', agrega Batista. «Cuando suena en el Parlament, medio hemiciclo lo canta y el otro medio no», apunta. «Pero los himnos», recuerda, son símbolos musicales y poéticos que siempre son delicados de juzgar porque a unos les gustan de un tipo y a otros de otro«.

Volviendo al himno de España, el libro de Batista revela detalles que resultarán muy curiosos a los amantes de la historia. Por ejemplo, el autor recuerda que el Himno de Riego podría haber sido perfectamente el actual himno nacional «porque ya lo fue de la monarquía constitucional con Fernando VIII y con Isabel II». Pero en la transición, explica, Suárez y Carrillo decidieron que el himno y la bandera eran innegociables. Más desconocido resulta saber que 'La Marsellesa' fue, durante 48 horas, el himno de España. El 29 de abril de 1931, dos semanas después de la proclamación de la Segunda República, el Ministerio de la Guerra declaró 'La Marsellesa' como himno provisional de España. El Gobierno de Francia protestó por la iniciativa y el Ejecutivo español decidió, unas horas después, rectificar.

 

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