La 'deambulología' ibérica como ciencia literaria

Vista exterior del Café Gijón de Madrid. /Andrea Comas (Reuters)
Vista exterior del Café Gijón de Madrid. / Andrea Comas (Reuters)

Seis paseantes «resistentes y periféricos a mucha honra» se pierden por las ciudades en las que crecieron o hicieron suyas

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Paseantes, resistentes y periféricos a mucha honra». Así son los seis ilustrados vagabundos urbanos reunidos en 'La errabunda' (Lindo & Espinosa), un refrescante libro que se presenta como «el primer tratado ibérico de deambulología heterodoxa». Un «mosaico de literatura urbana y errante» que reivindica como ciencia literaria esta disciplina del paseo creativo y sin norte en la que se ejercitan Sergio del Molino, Txani Rodríguez, Miguel Barrero, Sabina Urraca, Daniel Monedero y Jordi Corominas. Son los seis deambulantes ilustrados que recorren «física, imaginaria, poética o simbólicamente» ciudades como Barcelona, Bilbao, Gijón, Madrid, Valladolid y Zaragoza.

«Si escribir consiste en verter una mirada única sobre el mundo, el paseo constituye una herramienta indispensable para forjarse en la observación», advierte Ximo Espinosa, editor valenciano que se alió con Elvira Lindo en su aventura libresca. Con esta heterogénea colección de textos, estilos, géneros y experiencias reivindica a «apóstoles» de la 'deambulología' tan relevantes como como Walter Benjamin, Henry David Thoreau, Charles Baudelaire o el Rousseau de 'Las ensoñaciones del paseante solitario'.

Los seis letraheridos y urbanitas de 'La errabunda' nacieron entre las décadas de 1970 y 1980. Todos conciben los «pasos perdidos» como «una oportunidad para encontrarse en sus propios espacios y reflexionar sobre ellos». «Son seis miradas muy personales y muy distintas que se aproximan desde la subjetividad a las ciudades donde se forjó su identidad y las que se han educado sentimentalmente» asegura el editor que les propuso «pasearlas mental, física e imaginariamente».

El resultado es para Espinosa «una suerte de manifiesto colectivo» cuyos firmantes «no consideran que las caminatas sean un mero pasatiempo». Antes al contrario, ven en este creativo vagabundeo «una actividad tan intelectual y enriquecedora como necesaria: un modo de comprender lo que nos rodea y quizá adivinar en sus claves profundas otros derroteros siempre inciertos de lo que está por venir».

'La errabunda' define así el carácter del paseante sin objetivo, del 'flâneur', a través de unos textos diversos cuyo denominador común es «la soledad del autor, la singularidad de su voz y el aprecio por el paseo sin destino, por ese vagabundeo productivo al que tanto debe la literatura contemporánea». «Ofrecemos una visión particular de su entorno como alimento de su literatura» aclara el editor de unos textos «resistentes pero que se apartan deliberadamente del ensayo político, de ese clamor qué dice que nos están robando nuestras ciudades».

Exotismo fantasmal

Explica Sergio del Molino en 'La ciudad de los manuscritos encontrados' su «relación natural de amor odio con Zaragoza», su ciudad de adopción y a la que sigue siendo fiel. «Me gusta que no haya llegado el turismo, y pido que no venga, de modo que hago antipromoción turística», ironza. «Intento ganarme el estatus de persona 'non grata', pero cuánto peor hablas de Zaragoza, más te quiere», dice risueño el escritor. Habla de del «exotismo fantasmal» de la capital aragonesa «que aparece en el titular de la novela de Jan Potocki -'El manuscrito encontrado en Zaragoza'- se cita en 'Il Trovatore' y en un viejo tango -'La noche en Zaragoza- que sonaba en los cabarés berlineses atestados de nazis.

«En Bilbao, por contra, aún se saluda el turismo con alegría» dice Txani Rodrígez, que 'En la lluvia cae hacia arriba' glosa un idilio con un etapa feliz de su vida en la capital vizcaína. Una urbe que contrapone en su recuerdo con Ronda, la ciudad malagueña donde se hallaba cuando en agosto de 1983 un diluvio anegó Bilbao con 500 litros por metro cuadrado que se llevaron por delante la vida de casi 40 personas, que hizo subir hasta los tres metros de altura el agua que inundó el Casco Viejo y que causó daños por 200.000 millones de las extintas pesetas.

De Gijón y sus identidades perdidas habla Miguel Barrero en 'Tránsito de las ballenas'. De una ciudad asturiana que «ahora no sabe muy bien lo que es», que diluye sus identidades y que, tras haber sufrido brutales reconversiones como la naval, la minera y la industrial «se ha convertido en un urbe moderna y habitable, en la que hubo que aprenden que los avances han de cobrarse, por fuerza, su peaje».

Como «una ladrona de ciudad» se define la tinerfeña Sabina Urraca, que se asoma al Madrid que soñó antes de aterrizar en él y que ha acabado escribiendo de las calles que imaginó y por las que ahora deambula. Daniel Monedero habla de Valladolid en 'Pájaros y Pívots', su paseo por la capital castellana, y en 'Al conocimiento por el espacio' Jordi Corominas deambula por Barcelona.

Habrá nuevas entregas de 'La errabunda', que de momento se ha fijado en la mitad septentrional de la península pero que «hablará de las ciudades del sur». Su delicada edición, con papel de alta calidad e impresión a dos tintas, es marca de la casa. «Es un libro de artista, aunque sea 'low cost', en línea con todo lo que hace esta sello», se ufana Ximo Espinosa, la mitad de esta aventura que inició hace cuatro años junto a Elvira Lindo. Miguel Sánchez Lindo aporta el diseño, la portada y las creativas fotos «en las que sí se hace algún guiño a la gentrificación que castiga a barrios de tantas ciudades». Con una tirada de 800 ejemplares asequibles online por 17 euros, esperan repetir algo tan insólito «como agotar en 24 horas toda la tirada, lo que ha ocurrido con los seis títulos que hemos publicado hasta el momento».

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