Las historias que surgieron del frío

Detención de un yihadista en Vitoria./
Detención de un yihadista en Vitoria.

Las biografías de los agentes secretos se abren un hueco en las librerías y complementan el género, copado por novelas | Varias obras indagan en el espionaje español o dan luz sobre personajes apasionantes como Nancy Wake, Bruria Forgách y Oleg Gordievski

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Las tramas de espías siguen de moda en el mundo literario, tanto que en los últimos tiempos se ha abierto el espectro, de manera que ficción y no ficción rivalizan en ofrecer las mejores historias. Si hasta hace poco dominaba la novela, con John le Carré y Frederick Forsyth (ambos con libros recientes) como grandes embajadores, han aparecido recientemente un buen número de ensayos y biografías que retratan las andanzas de agentes secretos reales que, siempre desde la sombra, han participado en grandes acontecimientos, tanto en España como en el mundo.

Pilar Cernuda se mete en el CNI para desvelar el papel de las mujeres espías españolas en el libro 'No sabes nada de mí' (La Esfera de los Libros). La periodista gallega ha hablado con las primeras miembros del servicio secreto español y también con las que están ahora en él y ha rescatado a personajes como África de las Heras (1909-1988), casi desconocida en España y cuyas peripecias vitales equipara con las de Mata-Hari. De las Heras trabajó para el KGB soviético, para el que pasó informes secretos sobre Trotski. También cuenta la historia de Araceli González Carballo, la mujer de 'Garbo' (Juan Pujol), el español que convenció a los alemanes de que el desembarco de Normandía se iba a producir en Calais y no en Normandía. Y sobre las actuales espías, Cernuda explica que fueron reclutadas a partir de 1983, cuando se abrió la puerta a las mujeres en el antiguo Cesid, y que desde entonces han participado en operaciones clave contra el terrorismo de ETA o contra el yihadismo.

Contra el yihadismo lucha el español que ha escrito 'El agente oscuro. Memorias de un espía infiltrado por el CNI' (Galaxia Gutenberg). El autor de este libro, cuyo nombre permanece en el anonimato, fue reclutado por el Cesid para infiltrarse en los años 80 en grupos de extrema izquierda y después, en comunidades islámicas, hasta que acabó dentro de las filas de la inteligencia marroquí en España.

«El autor de este libro no es un funcionario del Estado adscrito al CNI, sino que formó parte de esa legión de confidentes o colaboradores asiduos remunerados en negro con cargo a los fondos reservados. Se dedican a vigilar de cerca a los más piadosos de los jóvenes musulmanes, aquellos susceptibles de radicalizarse, como también hay otros informadores diseminados entre los grupos de extrema derecha o entre los más drásticos de los secesionistas catalanes», explica el periodista Ignacio Cembrero, experto en el Magreb y autor del prólogo de 'El agente oscuro'.

Cembrero asegura que el espía del libro es uno de esos agentes que se camuflan en las comunidades islámicas, «logran incluso ser invitados a reuniones restringidas y toman nota o graban lo que allí se dice. Después lo interpretan y lo contextualizan para trasladarlo a sus enlaces en la inteligencia española. También fotografían con cámaras ocultas en bolígrafos o en botones los rostros de los asistentes», revela Cembrero.

Si algún momento de la historia fue la edad de oro de los espías, ése fue, sin duda, la Segunda Guerra Mundial y sus años posteriores, los de la Guerra Fría. El periodista australiano Peter FitzSimons publica la biografía de Nancy Wake, una neozelandesa que vivía en Marsella cuando los nazis invadieron Francia y que se convirtió en la mujer más perseguida por la Gestapo. Apodada 'el Ratón Blanco', por la facilidad con la que se escapaba de sus perseguidores, Wake fue mensajera de la Resistencia francesa y después, huyó, vía España, a Reino Unido, donde se alistó en los servicios secretos británicos para acabar lanzándose en paracaídas sobre Francia. Allí se integró en los maquis, adiestró a los guerrilleros y en una ocasión recorrió 400 kilómetros a través de la montaña para localizar a un operador de radio. Como dice FitzSimons, «su apasionada entrega a la causa hacía que nada le resultara imposible». Cuando terminó la guerra se dedicó a la política en Australia.

'El expediente de mi madre'

Uno de los libros sobre espías más impactantes de los últimos meses es 'El expediente de mi madre' (Anagrama). Su autor, el escritor y artista visual húngaro András Forgách (Budapest, 1952), cuenta cómo, a través de una llamada de teléfono, descubre que su adorada madre, Bruria Forgách, espió de forma continuada para la dictadura de János Kádár, y compartió información comprometedora sobre amigos, vecinos, familiares y hasta sobre sus propios hijos. Forgách indaga en los motivos que llevaron a su madre a desvelar datos de sus seres más cercanos y sobre todo, se cuestiona sobre las dos caras de Bruria, capaz de ser una amantísima progenitoria y, a la vez, una férrea patriota que pondrá a su país por encima de su familia.

La editorial Crítica publicará esta semana 'Espía y traidor', del periodista británico Ben Macintyre, que relata el importante papel jugado en los rescoldos de la Guerra Fría por Oleg Gordievski, que llegó a ser un alto mando de la KGB soviética mientras actuaba como informador del MI6 británico y que evitó, con sus informaciones cruzadas, la amenaza de holocausto nuclear en 1985.