El Prado saca pecho para hacer memoria

Una persona observa la obra 'Angelina' (d) y 'Amazona de frente', durante la presentación de la exposición 'Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria'. /Emilio Naranjo (Efe)
Una persona observa la obra 'Angelina' (d) y 'Amazona de frente', durante la presentación de la exposición 'Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria'. / Emilio Naranjo (Efe)

Explica el papel decisivo del museo en la pintura occidental con la muestra estrella de su bicentenario

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

El Prado saca pecho para contar, con orgullo, su historia entreverada con la de España. 'Un lugar de memoria. 1819-2019' se titula la gran exposición que abre el bicentenario del museo y que los reyes inauguran el lunes, día del 199 cumpleaños de la pinacoteca. Da cuenta de su brillante pasado, de sus vicisitudes y de su sustancial contribución a la pintura occidental. «El Prado carecía de una reflexión propia sobre su historia y es lo que hacemos con esta exposición que demuestra cómo sin él, la pintura sería distinta», asegura Miguel Falomir, director de un museo avalado como 'patria de la pintura'.

Javier Portús, jefe de conservación de pintura española hasta 1700, tiene el Prado en su cabeza y es el comisario de una exposición «importante, atractiva, necesaria y emocionante», según Falomir. Una propuesta ambiciosa que quiere alimentar el orgullo de la ciudadanía y celebrar «que el museo es de todos los españoles y de toda la humanidad». Y lo hace reuniendo una constelación de obras maestras como 'El Cristo crucificado' de Velázquez; 'La maja desnuda' y 'La condesa de Chinchón', de Goya; 'La resurrección' y 'Cristo abrazado a la cruz', de El Greco; 'La Sagrada Familia del cordero', de Rafael o 'La visión de San Pedro Nolasco', de Zurbarán, junto a telas de Botticelli, Ribera, Manet, Renoir, Fortuny, Sorolla, Picasso, Saura o Pollock .

«Cuando desde lejos se piensa en el Prado, este no se presenta nunca como un museo sino como una especie de patria», escribió en 1953 el pintor Ramón Gayá, aún en el exilio. Una frase que, según Portús, «resume a la perfección el espíritu de la muestra». Un viaje a la historia del Prado en cartel hasta el 10 de marzo y que celebra el aniversario con cuatro jornadas de puertas abiertas y entrada gratuita los días 19, 23 24 y 25 de noviembre.

La muestra incluye 168 obras, 134 del Prado y 34 cedidas por instituciones nacionales e internacionales. Hay fotografías, carteles, libros, gráficos, mapas, audiovisuales o el fragmento de una bomba incendiaria lanzada sobre el museo durante la guerra civil. Piezas que «nos cuentan nuestra propia historia» según Portús. Las ha distribuido en ocho secciones que conforman «un recorrido cronológico por el devenir del museo». Un criterio «que permite subrayar lo que tiene de institución viva y especialmente permeable a los valores históricos del país».

Es una reflexión «centrada en el diálogo entre el museo y la sociedad», dos realidades «que han evolucionado de forma paralela». Se ocupa de la política patrimonial española, de las tendencias que han orientado el incremento sus colecciones y, muy especialmente, de la conversión del Prado en un referente para que escritores intelectuales y artistas nacionales e internacionales reflexionen sobre el pasado de España y su identidad colectiva.

Museo de pintores

Evidencia como el Prado fue, es y será un «patria y casa de pintores». Un lugar de encuentro entre diferentes generaciones con una clara y «decisiva» influencia de sus obras en pintores españoles europeos y americanos. Es el escenario «en el que los sucesivos artistas se han confrontado con la tradición». «Un museo para pintores, una Meca para el artista moderno y decisivo para la pintura occidental, ya que el descubrimiento de sus artistas que cambió la forma de pintar y de morar», apunta Portús.

«El Prado creo a pintores hoy universales, como Velázquez, a quien antes no había visto nadie porque solo estaba en palacio y que se descubre cuando se abre el museo y peregrinan para verlo los grandes de a pintura europea, como pasó con Goya y El Greco», agrega Falomir. «Ha descubierto a pintores de influencia decisiva en la pintura occidental», ratifica. «Sin El Prado la pintura sería distinta y distintas las evoluciones de los impresionistas, los expresionistas, de Picasso, Miró o Bacon», resume el director.

Recordó Portús que fue en Prado «donde Manet bautizó a Velázquez como el rey de los pintores», dando por buenas todos las penalidades que suponía viajar a Madrid para disfrutarlo. Hoy dos de su telas 'Angelina' y 'Amazona de frente', se exhiben en una muestra con obras del genio sevillano y que ofrece otros hitos memorables. Permote confrontar 'Desnudo recostado' (1964) de Picasso con 'La maja desnuda' (1785-1800), de Francisco de Goya; el 'San Andrés' (1631) de Ribera con el de Fortuny (1867); a 'María Figueroa vestida de menina' (1901) de Joaquín Sorolla, con 'La infanta doña Margarita de Austria' de Juan Martínez del Mazo' (1660) y que durante años se atribuyó al propio Velázquez y al lado de 'La señora de Leopold Hirsch' (1902), de John Singer Sargent, o 'Madre con niño muerto', un Picasso preparatorio del 'Guernica' con 'Cristo muerto sostenido por un ángel' de Antonello da Messina (1475).

Sin 'blockbusters'

«Trabajamos para que el Museo esté a la altura de la historia. No se trata de hacer 'blockbusters' para ganar titulares», justificó Falomir la exposición central de un bicentenario sin muestras masivas. «Hacemos exposiciones para cubrir las carencias del museo, como son las de pintura holandesa, las que dedicaremos a mujeres como Sifonisba Anguissola y Lavinia Fontana, y esta sobre la historia de las casa que estaba poco y mal contada», resume Falomir.

El Prado abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819 bajo el reinado de Fernando VII como pinacoteca real. «Hermoseaba la capital del reino y contribuía al lustre y esplendor de la Nación», informaba sobre la inauguración la Gaceta de Madrid. Mostró al público ilustrado los tesoros de las colecciones reales, a las que se sumarían en 1872 las del Museo Nacional de la Trinidad, con fondos obtenido por la desamortización y que, con la revolución liberal de 1868, fue nacionalizado.

Ficha

Qué: Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria

Dónde: Museo Nacional del Prado, edificio Jerónimos. Salas A y B. www.museodelprado.es

Cuándo: del 19 de noviembre de 2018 al 10 de marzo de 2019

Cuánto: Entrada general 15 euros. Gratis los días 19, 23, 24 y 25 de noviembre. De lunes a sábado de 18.00 a 20.00 y domingos y festivos de 17.00 a 19.00 horas.

 

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