Gastrohistorias

El primer whisky español se hizo en Jerez

Anuncio en prensa de Tip Top Whiskey, diciembre de 1937./
Anuncio en prensa de Tip Top Whiskey, diciembre de 1937.

La bodega José de Soto fue pionera durante la Guerra Civil en la fabricación de aguardiente de malta

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Habrán oído ustedes contar mil veces la historia de que DYC fue la primera destilería de whisky abierta en España. Fundada en 1955 por Nicomedes García en Palazuelos de Eresma (Segovia), la empresa Destilerías y Crianza del Whisky -uséase, DYC- cambió para siempre el panorama coctelero de nuestro país gracias a sus modernas campañas de publicidad y a rebajar considerablemente el precio de este destilado. Hasta entonces, el whisky importado desde Gran Bretaña había sido un producto de lujo.

Pero veinte años antes de que DYC comenzara a triunfar destilando whisky made in Spain, éste ya existía. Y procedente de Jerez de la Frontera, lugar lógico si tenemos en cuenta que desde mediados del siglo XIX los vinateros gaditanos y los comerciantes escoceses tenían una cosa en común: las botas de vino de Jerez. Los barriles que habían contenido sherry comenzaron a ser usados en las Tierras Altas para envejecer el whisky y transmitirle sus aromas, de modo que es probable que tanto allá como acá conocieran aunque fuera básicamente el modo de elaboración de ambas bebidas.

Bodegas José de Soto, una de las marcas más tradicionales del campo de Jerez, aprovechó que el whisky se puso de moda en las primeras décadas del siglo XX para lanzar su propia versión. Al fin y al cabo, eran expertos en vender casi cualquier tipo de vino o espirituoso. En un antiguo catálogo de José de Soto puede verse el inmenso catálogo de productos embolingantes que ofrecían al público español: finos, amontillados, olorosos, manzanillas, pedro ximénez, moscatel, brandy, vino quinado… También anís tipo Ojén, cazalla, ginebra, ron, un licor especial de fabricación propia llamado 'Palatino' y su famoso ponche Soto. Para cantar bingo sólo les faltaba un whisky al que llamaron 'Tip Top', especialmente elaborado y envejecido en barricas de roble «procedentes de escogida selección entre las de envinados más añejos de vinos de Jerez». A seis pesetas y media la botella de 750 mililitros.

Lo malo es que el whisky Tip Top apareció en plena Guerra Civil. Todos los anuncios que he encontrado son de 1937 y 1938, años nada propicios para emprender y menos para beber, como no fuese para olvidar las penas. Anunciado como «una verdadera creación nacional» y «producto español de alta calidad», nos queda el misterio de si lo harían aquí y cómo o de si únicamente lo envejecerían en suelo español, aprovechando el tirón comercial que daba el que fuera un destilado patrio. «¿Un whiskey? ¡Sí señor!, pero español» fue su eslogan y llegaron a ofrecer dos variedades, el Tip Top Choice Old Whiskey de etiqueta dorada y el Black Label de etiqueta negra, con todo el texto escrito en inglés menos el sello de «producto español» y mucho español en mayúsculas.

Así que ya saben, la próxima vez que alguien cuente lo del whisky segoviano, aprovechen ustedes para decir que no, que el primero netamente patrio fue de Jerez de la Frontera. A este paso vamos a tener que escribir güisqui, como dice la señora Academia.

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