Sandel, Premio Princesa de Asturias 2018 de Ciencias Sociales: «Las redes sociales se han convertido en un instrumento de manipulación»

Michael J. Sandel, a su llegada al Hotel de la Reconquista, en Oviedo. / ÁLEX PIÑA
Michael J. Sandel, a su llegada al Hotel de la Reconquista, en Oviedo. / ÁLEX PIÑA

Michael J. Sandel defiende el debate público para acabar con los «populismos intolerantes» y se muestra contrario a los vientres de alquiler

J. L. GONZÁLEZ GIJÓN.

Nacieron como una forma de comunicación horizontal entre personas, como una herramienta democratizadora que venía a ayudar a la gente. Pero, en los últimos años, las redes sociales han mostrado «un lado oscuro». Eso es al menos lo que cree Michael J. Sandel, el Premio Princesa de Ciencias Sociales, quien defendió ayer que «han pasado a convertirse en instrumentos de manipulación política que dinfunden 'fake news' (noticias falsas) y que destruyen el debate y las elecciones democráticas».

El discurso de Sandel a preguntas de los periodistas apenas quince minutos después de su recepción oficial a las puertas del Hotel de la Reconquista, en Oviedo, dejó algunas reflexiones que definen su línea de pensamiento. Ese «lado oscuro» de las redes sociales no solo se explicita en los mensajes que difunden sino también en la posición de mercado de las propias empresas. «Estas firmas tienen un gran poder y eso es un peligro, igual que ocurre con cualquier otra concentración de poder», afirmó el filósofo estadounidense, quien llamó a «enfrentarse» a esta situación que está provocando la revolución digital. «Su modelo de nogeocio está basado en la recolección de datos para la venta a terceros, poniendo en riesgo la privacidad. Europa ya está empezando a responder a eso, quizá mejor que EE UU».

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Donde no se atrevió a entrar con tanta decisión fue en el asunto de Cataluña y la tensión entre un grupo de población que reclama un referéndum para dilucidar su independencia y la ley estatal que lo impide. Excusando sus «dudas como visitante», optó por hacer una «observación obvia general. Cualquier política democrática de éxito tendrá que promover un debate sobre estas cuestiones», afirmó.

La discusión, la confrontación de ideas fue una constante en su intervención. Sandel describió un panorama en el que la democracia se enfrenta «a muchos desafíos», incluyendo cómo tratar «los populismos intolerantes que apelan a impulsos oscuros. Estamos viviendo un auge de la xenofobia en muchos países, además de una hostilidad hacia los inmigrantes», señaló.

El papel de los «principales» partidos políticos se revela fundamental, en opinión del filósofo estadounidense, para hacerles frente. «No se trata solo de criticar la intolerancia, sino de preguntarse por qué tantos ciudadanos en democracia abrazan a este tipo de candidatos. Esto es un retroceso».

El Premio Princesa de Ciencias Sociales ofreció su propia explicación a este fenómeno. «Los principales partidos políticos han fracasado a la hora de abordar las desigualdades de los últimos años. Las élites deben ser más críticas para hacerle frente. El populismo es la respuesta a la visión neoliberal de la globalización que se ha dado en los últimas décadas».

Compra de bebés

Michael J. Sandel tuvo tiempo también para ofrecer su visión sobre los vientres de alquiler, una práctica con la que se mostró muy crítico. «En general, siempre he sido crítico con los mercados de compra venta en el ámbito social, se pueden corromper las virtudes básicas. En el caso de los vientres de alquiler hay un peligro de mercantilización», señaló.

El filósofo puso el ejemplo de dos hermanas en la que una no puede concebir y la otra se ofrece a hacerlo por ella, un caso de «altruismo. Pero ahora hablamos de una relación comercial, con el riesgo de comprometer la capacidad reproductiva de las mujeres, de acabar transformándolas en fábricas de bebés». Sandel advirtió además de «cuestiones morales graves como el riesgo de ciertas actitudes hacia los hijos que son entregados como parte de un contrato comercial».

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