El final de The Big Bang Theory

La comedia americana emite este jueves su último capítulo en Estados Unidos. El viernes llega a España de la mano de TNT

JULIÁN ALÍA

Tras doce años en emisión, 'The Big Bang Theory' se despide este jueves en la cadena estadounidense CBS. La serie, que vio la luz el 24 de septiembre del 2007, atisbó su fin tras el adiós del actor Jim Parsons, que da vida al neurótico Sheldon Cooper; con cuatro premios Emmy y un Globo de Oro. Tras conocer su marcha, los responsables de la ficción aseguraron que no tenía sentido seguir sin él, y decidieron hacer que la duodécima fuese la última temporada.

«Estoy encantada con el final. Es simplemente hermoso. Vas a llorar, pero de la manera más dulce», decía la actriz Kaley Cuoco (Penny) sobre un desenlace que llega a España el viernes a las 23:50 horas de la mano del canal de pago TNT, y la semana que viene, el día 23, en abierto y en 'prime time' en Neox. Y es que 279 capítulos después, le toca decir adiós a uno de los mayores referentes de la cultura friki, y que, al menos con cuentagotas, ha introducido la ciencia en millones de hogares de todo el mundo.

«Como ha tenido un impacto mundial, quiero pensar que ha despertado alguna vocación, como cuando 'Cosmos' fue un éxito, que hubo muchos niños que quisieron ser astrónomos», comenta José Miguel Mulet (Denia, Alicante, 46 años). Aunque el divulgador científico, doctorado en Bioquímica y Biología Molecular, no esconde que el secreto del éxito de 'The Big Bang Theory' es que es «una serie muy divertida» y no «que hablara de ciencia o que salieran científicos».

Pero no por ello hay que restarle mérito a una ficción que, «desde el punto de vista científico, está bastante bien documentada», y en la que «todas las pizarras que salen reflejan fórmulas y cálculos matemáticos reales», según apunta Mulet, que confiesa que en alguna ocasión se ha visto identificado con alguno de los protagonistas. «Hay cosas que pueden parecer exageradas, pero también otras que en la realidad lo son mucho más. El prototipo de científico excéntrico y absolutamente metido en su trabajo es un porcentaje alto. Yo no me he sentido ofendido ni mucho menos. Al contrario. Me ha encantado», dice el también profesor de la Universidad Politécnica de Valencia.

Otro punto que el divulgador agradece es que no siga la corriente recurrente, sobre todo «en la ciencia ficción de los años 50», que tiene «al prototipo de científico loco que quiere destruir el mundo».

O esa otra en la que mueren incluso antes de que aparezcan los títulos de crédito iniciales, tal y como leyó en un estudio, que aseguraba que le ocurría entre al 20% y al 30% de los científicos que salían en las películas.

Además, 'The Big Bang Theory' ha contado con la presencia de personajes reales, como Stephen Hawking o el premio Nobel George Smooth, algo que para Mulet contribuye a «dar visibilidad a la gente que está haciendo ciencia de verdad». Por ello, y por muchas otras razones, cree que «la divulgación científica está viviendo un buen momento», aunque solo «si se asume que nunca va a poder competir con 'Sálvame' o con otro tipo de programas». «La presencia en los medios mayoritarios es casi ridícula. Aparte de 'Órbita Laika', ¿nos suena algún programa más?», pregunta el químico, que asegura que alguna vez «ha salido una idea loca por redes sociales de hacer una especie de 'talent show' científico en el que al que gane le den una beca». «Pero eso es frivolizar. Lo que tenemos que tener es un buen sistema de financiación de la ciencia, y que al que quiera investigar se le den las oportunidades y las opciones», concluye, y advierte de que no le importaría, si tiene tiempo, ser consultor o revisor de los guiones de una serie similar a la que termina.