Premier League

Jürgen Klopp, cuatro años de 'rock and roll' en el Liverpool

Jürgen Klopp saluda a la afición de Anfield./AFP
Jürgen Klopp saluda a la afición de Anfield. / AFP

El carismático entrenador alemán ha conquistado Anfield y ha recuperado la gloria continental para los 'Reds', que también sueñan con reinar al fin en Inglaterra

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El 8 de octubre de 2015, la historia moderna del Liverpool cambió por completo. Ese día, Jürgen Klopp llegó a la ribera 'Red' del río Mersey para asumir la dirección técnica del club de Anfield, en sustitución del irlandés Brendan Rodgers, que tras una buena primera campaña en la 2013-14 con el subcampeonato en la Premier League, no pudo mantener el nivel en la siguiente temporada -sexto clasificado en la Premier- y tampoco enderezarlo en un decepcionante inicio del curso 2015-16.

Klopp, que en sus siete temporadas en Dortmund (2008-2015) llevó al Borussia a arrebatarle hasta en dos ocasiones -2011 y 2012- el trono alemán al todopoderoso Bayern de Múnich e incluso a disputarle una final de la Champions en 2013, había decidido tomarse un año sabático tras su largo periplo 'borussier', pero lo que no consiguió el Olympique de Marsella, que intentó contratar al germano en verano, finalmente sí lo logró la mística del Liverpool, que convenció a Klopp de retornar a un banquillo antes de lo previsto.

La labor no era sencilla, con varios clubes ingleses como el Manchester City, el Chelsea, el Manchester United y en menor medida el Arsenal con más músculo financiero que el Liverpool, pero ya desde el primer momento se vio que algo bueno se estaba cociendo en la entidad 'Red'. Las grandes noches europeas regresaron a Anfield con el 'fútbol de rock and roll' de Klopp, un entrenador diferente, espontáneo y divertido, alejado de ese corsé de técnico serio y trajeado.

Aunque en la Europa League, el segundo escalón del fútbol continental, la afición 'Red' se fue enganchando a su nuevo entrenador con eliminatorias para el recuerdo nada más y nada menos que ante el United, el eterno rival, y frente al Dortmund, ese viejo amor de Klopp. El Liverpool acabó claudicando ante el Sevilla en la final de Basilea y no pudo lograr la clasificación para competiciones europeas al concluir octavo en la Premier, pero más allá de los resultados, las bases del proyecto comenzaban a hacerse firmes.

Las grandes noches europeas regresaron a Anfield con el 'fútbol de rock and roll' de Klopp, un entrenador diferente, espontáneo y divertido, alejado de ese corsé de técnico serio y trajeado.

En el verano de 2016, Sadio Mané llegó a Anfield procedente del Southampton a cambio de una cifra ligeramente superior a los 40 millones de euros. El senegalés se unía así a Roberto Firmino, James Milner y Jordan Henderson, los pilares del Liverpool de Klopp que estuvieron desde el primer día junto al técnico alemán. El Liverpool cumplió con las expectativas y con el cuarto puesto de la Premier 2016-17 logró el ansiado retorno a la Champions dos temporadas después. La campaña supuso también el debut del jovencísimo lateral derecho inglés Trent Alexander-Arnold, que pronto se iba a convertir en indiscutible.

En la línea de incorporar un peso pesado en cada mercado, en el Liverpool cerró en junio de 2017 el fichaje de Mohamed Salah, por el que pagó 42 millones a la Roma. El atacante egipcio había pasado sin pena ni gloria por el Chelsea en su etapa anterior en el fútbol inglés, pero pronto se convertiría en la piedra angular del Liverpool de Klopp, que ya tenía al completo a su poderoso tridente ofensivo Salah-Firmino-Mané.

Salah y Van Dijk, el salto de calidad definitivo

Con un ataque demoledor, cargado de gol y velocidad, el punto débil del proyecto Klopp pasaba por una defensa endeble. Para corregir esta deficiencia, el Liverpool decidió tirar la casa por la ventana y desembolsó casi 85 millones de euros al Southampton por el fichaje de Virgil van Dijk, que se convirtió en el defensa más caro de la historia. La jerarquía del central neerlandés y la pólvora de Salah, que marcó 44 tantos entre todas las competiciones y mantuvo una lucha encarnizada con Messi por la Bota de Oro, permitieron el salto de calidad definitivo de un equipo que aunque no pudo pelearle la Premier al intratable City de Guardiola en la temporada 2017-18, alcanzó la octava final de la Champions en la historia del club.

El Liverpool decidió tirar la casa por la ventana y desembolsó casi 85 millones de euros al Southampton por el fichaje de Virgil van Dijk, que se convirtió en el defensa más caro de la historia.

En los instantes previos al duelo por el título ante el Real Madrid, Klopp sorprendió a sus jugadores con unos calzoncillos de la marca de Cristiano Ronaldo que a buen seguro quitaron a su vestuario buena parte de la presión propia de una final. Detalles de una personalidad única. La maquinaria del alemán parecía lista para recuperar la gloria continental, pero en el sistema todavía existía una última grieta. El también germano Loris Karius, que le había arrebatado el puesto de portero titular al belga Simon Mignolet, completó una de las peores actuaciones que se le recuerdan a cualquier guardameta en una final de la Champions y el trono continental se quedó en las manos del Madrid.

La final de Kiev fue la tercera derrota de Klopp en un partido decisivo por un título europeo, pero el alemán sacó una clara conclusión de ella. El brasileño Alisson Becker cambió la Roma por el Liverpool en el mercado veraniego de 2018 y completó definitivamente el puzle de Klopp, tan redondo como para sostenerle un pulso al todopoderoso City que se fue a casi el centenar de puntos. Con sólo una derrota en toda la Premier 2018-19, el Liverpool logró un amargo subcampeonato de 97 puntos, pero a cambio dejó en el camino al Barça en una remontada heroica en la vuelta de la semifinal de Champions, para conquistar su sexto título en la final disputada en el Metropolitano frente al Tottenham.

La Premier, el último sueño 'Red'

Con la orejona en el bolsillo, Klopp ya está en el 'olimpo Red' junto a Bill Shankly, Bob Paisley o Rafa Benítez, pero una vieja deuda pendiente sigue atormentando en Anfield. El club inglés más laureado en competiciones europeas lleva casi treinta años sin reinar en Inglaterra, desde antes de que se instalase el formato Premier. El trono del fútbol inglés es lo que más ansía la afición 'Red', que cuatro años después de la llegada de Klopp, vive en un estado de euforia y se frota los ojos con el Liverpool al frente de la tabla, sumando 24 puntos de 24 posibles, ocho más que ese City de Guardiola que la pasada temporada completó un inédito 'póker' de trofeos en Inglaterra.

La afición 'Red' vive en un estado de euforia y se frota los ojos con el Liverpool al frente de la tabla, con 24 puntos de 24 posibles, ocho más que el City de Guardiola.

En Europa las cosas no han empezado tan bien para el Liverpool de Klopp, que perdió en su debut ante el Nápoles en San Paolo y sufrió para derrotar 4-3 al Salzburgo en Anfield. Al descanso de ese partido, con 3-0 favorable a los 'Reds', el entrenador de los austríacos, Jesse Marsch, arengó de manera vehemente a los suyos para regresar al césped sin miedo a los jugadores del Liverpool. La charla surtió efecto y el Salzburgo llegó incluso a empatar a tres pese a la derrota final. El vídeo del vestuario visitante se hizo viral y llegó a Klopp, al que se le preguntó por la arenga. «Tendría que dejar el Liverpool si hiciesen lo mismo en nuestro vestuario», dijo el alemán en referencia a la difusión de sus charlas a los jugadores. Así es Jürgen Klopp, un entrenador sin pelos en la lengua.