Fase de grupos | Jornada 2

Doblete de Luis Suárez para ahogar las penas

Messi felicita a Luis Suárez tras uno de los goles del uruguayo. /Sergio Pérez (Reuters)
Messi felicita a Luis Suárez tras uno de los goles del uruguayo. / Sergio Pérez (Reuters)

El Barcelona voltea un gol en contra con dos tantos del uruguayo para lograr la primera victoria en Champions

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

La justicia futbolística se marcaba una mueca caprichosa con Barcelona e Inter de Milán. Logró el equipo de Valverde el primer triunfo de esta temporada en Champions merced a un doblete balsámico de Luis Suárez que puso tanto talento en los dos goles como desidia durante el resto del partido.

Pero la calidad tiene eso, aparece para resolver partidos y, cuando peor estaba el equipo azulgrana, resurgieron Messi y el uruguayo para voltear un gol en contra de los italianos. Completamente anulado en los primeros 45 minutos por el Inter, mejoró lo suficiente como para no lamentar un nuevo tropiezo continental, aunque las costuras se le siguen viendo al equipo de Valverde, que va encontrando en sus estrellas la solución a la escasa propuesta táctica del equipo.

Hay atenuantes que mitigan las penas, pero lo cierto es que el Barcelona anda inmerso en un inicio de temporada mediocre. Y no llega la sangre al río porque los vecinos de la capital española no andan muy finos tampoco.

2 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Semedo, Busquets (Arturo Vidal, min. 53), De Jong, Arhur, Messi, Luis Suárez y Griezmann (Dembélé, min. 66).

1 Inter

Handanovic, Godín, De Vrij, Skriniar, Candreva (D'Ambrosio, min. 71), Barella, Brozovic, Sensi (Politano, min. 79), Asamoah, Lautaro y Alexis Sánchez (Gagliardini, min. 66).

Goles:
0-1: min. 2, Lautaro. 1-1: min. 58, Luis Suárez. 2-1: min. 84, Luis Suárez.
Árbitro:
Damir Skomina (esloveno). Amonestó a Barella, Griezmann, Piqué, Sergi Roberto, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y al técnico del Inter, Conte.
Incidencias:
Partido de la segunda jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, disputado en el Camp Nou ante 86.141 espectadores.

Pero no hay partido sin sufrimiento, sin bache en el juego ni error garrafal en defensa que saca los colores a todos y cada uno de los jugadores del Barcelona. No es gratuito que el equipo de Valverde haya comenzado por detrás del marcador en cinco de los nueve partidos disputados desde agosto. Lejos queda aquel equipo sobrio y solvente del primer año de Valverde. Nada queda de aquello y si a eso le añadimos un rival notable como el Inter, se considera hasta normal que la afición azulgrana emitiese algunos pitos al juego de los suyos.

Como en Dortmund, fue Ter Stegen el que sostuvo a los suyos con una gran atajada a Lautaro. El argentino veía cómo el meta alemán evitaba su doblete. Y es que ya había celebrado un gol en el Camp Nou cuando apenas se habían consumido dos minutos de partido. Otro error y una contra que culminó el atacante de la mejor forma posible para los intereses italianos.

Buscó la reacción el Barcelona en una lucha cuerpo a cuerpo de la que no suele salir muy bien parado. El Inter presionaba como si no hubiese un mañana y, a la contra, Conte veía más cerca le segundo que el empate. El técnico transalpino andaba ganando la partida táctica a su homólogo azulgrana regalándole la posesión en la zona donde nunca hace daño el Barça, cerrando el centro y ofreciendo las bandas. Un guión muy estudiado y que antes a otros ya dio resultado.

Despierta la bestia

El Barcelona andaba noqueado, con un rival sobrio y lamentándose de no haber picado un segundo clavo en el ataúd culé. Se quejaba Conte a los suyos que habían bajado algo el pistón y, para colmo, el colegiado le escamoteaba una pena máxima clara de Arthur.

Justo después, llegaría el siguiente mazazo para el técnico del Inter. El Barcelona por fin enlazaba una jugada digna de la camiseta azulgrana. Messi aguantaba el cuero para buscar el hueco exacto y tuvo la paciencia exacta para que Vidal le pusiese un balón colgado a Luis Suárez del que sacó la máxima rentabilidad. El charrúa no había ofrecido nada en una hora de partido, pero su magnífico golpeo sirvió para limpiar todo su expediente.

Y se despertó la bestia. Messi volvía (futbolísticamente) a los terrenos de juego y había calentado motores con el primer gol. Decidió que el partido se podía ganar y se marcó una de sus galopadas para habilitar a Luis Suárez. El uruguayo estaba fino y logró un doblete que a la postre supondría la primera victoria de los azulgrana en Champions. No daban crédito ni unos ni otros.