Contracrónica

Keylor y Benzema reclaman su sitio en el campeón

Keylor Navas celebra la clasificación. /Afp
Keylor Navas celebra la clasificación. / Afp

El francés anotó un doblete y el costarricense completó una actuación mágica con varias paradas de mérito

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Por algo Real Madrid y Bayern son dos de los más grandes de Europa. En casa del 'Rey de Europa' ofrecieron un espectáculo soberbio, un duelo jugado desde el minuto inicial con el vértigo de dos equipos que buscan un gol de oro para evitar llegar a los fatídicos penaltis. Es lo único que le faltó al partido, plagado de goles, ocasiones marradas -sobre todo por los visitantes- y errores defensivos inesperados. Salió vencedor a esa locura el Real Madrid, que defenderá la corona el 26 de mayo en Kiev y aspira a lograr una tercera 'orejona' consecutiva. Sería la cuarta en cinco años para una afición que revive los tiempos de Gento.

Las emociones comenzaron antes del pitido inicial del discutido Çakir, con miles de aficionados flanqueando el bus blanco. Por eso, cuando los protagonistas accedieron al campo los seguidores alemanes ya habían ocupado un rincón. De hecho, eran mayoría cuando saltó al césped Keylor Navas que se llevó un abucheo sin imaginar el trabajo que tendría para poder vestirse como héroe.

Calentó mientras atronó AC/DC , con un 'medley' que iba desde el 'Who made Who?' a 'Thunderstruck' pasando por 'TNT' y 'Money Talks'. Y luego sonó 'Welcome to the Jungle' de Gun's and Roses antes del mítico tema de Europe: 'The final countdown'. Una temática apropiada para la cuenta atrás de la batalla que se intuía, en la que se cayó Javi Martínez a última hora por un golpe en la cabeza. Entró en su sitio Tolisso, protagonista por su error en el 2-1. Zidane apostó por Lucas para frenar a Ribery, que daba instrucciones a Lewandowski. El polaco ya había jugado unas semifinales en Chamartín con éxito. Fue en 2013: su equipo pasó a la final pero él marró varias opciones de gol.

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Subieron los decibelios cuando sonó el himno de la Champions mientras en las porterías se desplegaron unas enormes pancartas: 'Defendamos el trono, conquistemos la gloria' y el habitual 'Hasta el final, vamos Real!'. Se escuchaba solo al rincón del Bayern y más cuando Kimmich embocó a la red la primera llegada alemana. Centro desde la izquierda mal despejado por Ramos le quedó al multiusos alemán que fusiló desde cerca a Keylor.

El Bayern asustó

El Madrid no se acobardó y buscó la meta de Ulreich, impreciso con el pie ya desde el inicio aunque no al nivel del grotesco 2-1. Antes de que hubiese tenido opción de usar las manos ya había encajado un buen servicio de Marcelo, que Benzema cabeceó solo en el segundo palo aprovechando un error en la marca de Alaba. El 1-1 llegó después de 28 toques de los madridistas, lo que demuestra que la opción de usar el balón como aliado suele traer recompensa.

Hacía tanto que el francés no tenía protagonismo que muchos recordaron su importancia en las últimas semifinales, contra el Atlético en el Calderón. Un buen día para reivindicarse, claro que sí y convertirse en el quinto goleador histórico de la competición. El empate sólo hizo que subir el ritmo del partido y se jugó cada minuto como si fuese el último. Las pulsaciones ya no bajarían hasta el descanso. Sufría y rugía el Bernabéu, que aplaudió a rabiar algún esfuerzo defensivo de Cristiano, mientras Zidane, que charlaba con Bettoni de cómo controlar las llegadas por las bandas de los bávaros. Pidieron estos penalti en una caída de Lewandowski en un forcejeo con Ramos. Siguió un espectáculo de puro vértigo, una ruleta rusa sin control alguno que enamoran a los aficionados neutrales, ajenos a la taquicardia que viven los hinchas de los implicados.

Vértigo en las áreas

El Bayern necesitaba un duelo loco, pero en esas situaciones nadie se maneja mejor que el Madrid, no sólo por ser el rey de Europa sino porque su pegada es demoledora. No sólo es Cristiano, Asensio o Benzema, ya que el jugador más decisivo en las eliminatorias viene a ser Marcelo que tuvo la opción del 2-1 en una de sus clásicas incorporaciones pero optó por buscar el pase.

Calentaba Nacho por molestias de Varane, que vio de cerca cómo James falló a un metro de la línea un gol que se intuía. Mandó por encima del larguero un rechace de Keylor a un zurdazo de Lewandowski que había cabeceado Muller mordido. Entró tan veloz el colombiano, motivado pero algo desentonado, que la pelota le quedó algo atrás y la golpeó con el pie por encima del larguero. El asunto discurría a un ritmo frenético. Cristiano, que ya es el jugador que más partidos ha disputado en la Champions League, obligó a Ulreich a desviar a córner. En él se cantó gol de Ramos, pero fue el efecto óptico de ver golpear la pelota en la red. Lo mismo pasó con un derechazo de Tolisso, que pareció haberse ido cerca de la escuadra de un Keylor que tenía controlado los espacios. Se llegó al descanso, con protestas por una mano clara de Marcelo, y el seguidor blanco estaba destemplado. Hacía más frío de lo habitual y el vertiginoso duelo planteado por el Bayern no invitaba a la tranquilidad.

Pero fue todo lo contrario. Tolisso cedió atrás de modo imprudente, Ulreich se tiró al suelo para agarrarla ante Benzema pero en el último momento pensó que le iban a pitar cesión y optó por despejar con el pie pero le pegó al aire quedando la portería vacía para que el galo hiciera el 2-1. Adiós a la prórroga. Volvieron el 'cómo no te voy a querer' y las quejas del Bayern por una posible pena máxima de Ramos a Lewandowski. Lo pareció, pero más consenso generó Keylor con sus paradas. Cinco manos para frenar la avalancha alemana y refrendar su puesto en el club.

Aferrados al costarricense

La primera a Alaba hizo rugir al estadio casi tanto como las dos ocasiones casi consecutivas marradas para Cristiano en el área chica. Hubiese supuesto tranquilidad para los locales, que volvieron a sufrir cuando James superó desde cerca por debajo de las piernas a Keylor. Le dio tiempo al colombiano a rematar, pedir mano, llegar al rechace antes que nadie y anotar un tanto que no celebró. El 2-2 concedió protagonismo sonoro a los hinchas visitantes, que soñaban con la machada en la media hora final. Al Madrid le llegaban fácil y parecía que Casemiro sería reclutado para frenar tanto ida y vuelta.

También compareció Bale por un ovacionado Benzema, aplaudido casi tanto como James. Reclutó Heynckes a Wagner, un tanque con el que dominar también por alto, y a Javi Martínez. Se dedicó a colgar balones el Bayern. Se dieron cinco de prolongación y los silbidos se apoderaron del ambiente. Keylor salió de puños y Hummels cabeceó junto al poste un córner. Quedaban tres minutos cuando el tico se adelantó a Lewandowski en un pase de la muerte de Wagner. Después de la explosión de júbilo por el pitido final Chamartín cantó con orgullo: «Reyes de Europa».

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