Jornada 10

El Barça agiganta la crisis blanca con una humillante goleada

Piqué hace el gesto de la 'manita' tras el quinto gol de Vidal. / Marta Pérez (EFE)

Luis Suárez con un triplete, Coutinho y Vidal marcaron por el Barça, mientras que el Marcelo hizo el del honor de los blancos

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

Nada hay de casual en los clásicos. Como tampoco es igual la vida tras los mismos. El Barça, que llegaba con una clara ventaja sobre el Real Madrid, terminó humillando al equipo de Julen Lopetegui con un 5-1 que moverá el suelo sobre el que pisa. No existe otro camino. Con apenas 20 minutos de juego es imposible justificar la imagen ofrecida por los blancos en el Camp Nou. Fue mejor el Barça, que sale notablemente reforzado con siete puntos de ventaja sobre el eterno rival en apenas una decena de jornadas. Nunca antes, remontó el Madrid tremenda distancia para levantar la Liga. Una losa excesiva para el técnico vasco.

Firmó un triplete Luis Suárez que parece reconciliarse con el gol, venció el Barça de forma cómoda pese a esos minutos en los que cambió el escenario, mostrando por segundo partido seguido que hay recursos más allá de Messi. Porque el 10 no estaba. Sigue lesionado, pero el equipo de Valverde no lo necesitó para agigantar la crisis blanca.

5 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic, Arthur (Vidal, min. 84), Rafinha (Semedo, min. 68), Coutinho (Dembélé, min. 74) y Luis Suárez.

1 Real Madrid

Courtois, Nacho, Varane (Lucas Vázquez, min. 46), Sergio Ramos, Marcelo (Mariano, min. 81), Casemiro, Modric, Kroos, Isco: Bale (Asensio, min. 77) y Benzema.

goles
1-0. min. 11. Coutinho. 2-0. min. 30. Luis Suárez. 2-1. min. 50. Marcelo. 3-1. min. 75. Luis Suárez. 4-1. min. 83. Luis Suárez. 5-1. min. 87. Arturo Vidal.
árbitro
Sánchez Martínez (murciano). Amonestó a Rakitic, Nacho, Bale, Luis Suárez.
incidencias
Estadio Camp Nou. 93.265 espectadores. Antes del inicio del partido se desplegó una pancarta que rezaba «Solo las dictaduras encarcelan a líderes políticos pacíficos».

Y eso, que en este tipo de duelos, la memoria histórica, los precedentes, han carecido casi siempre de valor. Las fuerzas se igualaban con el pitido inicial porque dos colosos colisionaban sobre el verde. De hecho, el factor cancha hacía tiempo que había perdido su peso específico. Pero el Madrid está sumido en una auténtica crisis. El que no quiera verlo ha perdido por completo la razón. Más allá de los resultados, que son malos, el equipo blanco regaló toda una primera mitad que finalmente tuvo funestas consecuencias para sus intereses. A los 11 minutos de partido ya mandaba el Barça en el marcador y comenzaba a fraguarse la debacle.

Jordi Alba sigue dejando en evidencia a Luis Enrique y fue un auténtico estilete por su banda. La izquierda del Madrid que se convirtió en el talón de Aquiles para Lopetegui. El gol de Coutinho tras la gran jugada de Alba no fue sino una consecuencia de lo que se observaba sobre el césped.

Nada hacía el Madrid por despertar y el Barça incluso se permitía el lujo de perdonar alguna ocasión clara. No así Luis Suárez que anduvo listo en el penalti cometido por Varane, quien es fiel reflejo de lo que está ocurriendo en el equipo blanco.

La medular culé había devorado a su homóloga en el equipo blanco. El primer gol es una obra de arte en la que el Barça se pareció mucho al Barça de siempre. Pero más allá del toque y la posesión, la presión alta tras perdida de balón de los locales mostró en repetidas ocasiones que los dos equipos estaban jugando partidos distintos y el estado de ánimo de uno y otro es antagónico.

Pudo resolver el choque el Barcelona antes del descanso, y evitarse así la media hora de tensión hasta el segundo gol de Luis Suárez. Durante el parón, abrió los ojos Lopetegui buscando salvar el resultado y quizás su etapa en el Madrid. Llevó a cabo un cambio táctico con la entrada de Lucas Vázquez quien cambió el escenario del choque, metiendo a los suyos en el partido y dejando al Barca contra las cuerdas durante un buen rato.

De sus botas llegaron las mejores jugadas blancas cuando Marcelo marcó y Modric estrellaba el cuero contra la madera, pero sería un espejismo. El Barça también movía el banco y con Dembélé se cerró el partido. Fue el chispazo que necesitó el equipo culé para recuperarse. Volvió Luis Suárez por sus fueros para completar un triplete anotador histórico y cerrar cualquier atisbo de reinserción madridista.

Con el partido volcado en la meta de Courtois, era Dembélé el que más disfrutaba con espacios y de ello se aprovechó Vidal que ponía punto final a un clásico muy desnivelado y que puede tener un antes y un después en el presente blanco.

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