Análisis

El Real Madrid añora el gol perdido

Marco Asensio tuvo en sus botas la mejor ocasión del Madrid en el derbi, frustrada por Oblak. / Sergio Pérez (Reuters)

Los blancos encadenan dos jornadas de Liga sin ver puerta, algo que no ocurría desde la campaña 2011-2012, mientras arrecia el debate sobre el esquema

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Cuando Cristiano Ronaldo consumó su fuga a la Juventus, hasta el menos avispado podía vaticinar el mayúsculo problema que se le presentaba a Julen Lopetegui. Acostumbrado a cabalgar a lomos del insaciable portugués, el trece veces campeón de Europa veía partir una media de 50 tantos por temporada. La directiva, que abrió las puertas al estandarte luso, lanzó un mensaje que no pasaba de ser una mera profesión de fe. Argumentó el club que la orfandad quedaría rellenada por el paso adelante de estrellas que habían vivido a su sombra como Gareth Bale, Karim Benzema o Marco Asensio. Pero las primeras jornadas de Liga han venido a dar la razón a quienes avisaban de lo enrevesado que era cauterizar tamaña herida. Negado de nuevo ante el Atlético, el Real Madrid firmó su segundo partido consecutivo sin ver puerta en el torneo doméstico, algo que no ocurría desde septiembre de 2011, cuando José Mourinho tutelaba su destino. Fue la única ocasión en la 'era Cristiano' en que se enlazaron dos jornadas de sequía. La cuenta se eleva a doce dianas en el campeonato, dato no demasiado alarmante dado que sólo es una menos de las que acumulaba que a estas alturas del curso pasado, pero que sí se torna en preocupante atendiendo al bajón de productividad registrado en los cuatro últimos encuentros, en los que sólo ha 'vacunado' dos veces al rival.

El Real Madrid calca el balance de las siete primeras jornadas que firmó con Zinedine Zidane la temporada pasada: cuatro victorias, dos empates y una derrota. Pero entonces el Barcelona de Ernesto Valverde llevaba un pleno de victorias y ya batían tambores de guerra en Concha Espina. Ahora los azulgrana flojean, con la misma trayectoria que el equipo de Lopetegui, dibujando una cabeza de la tabla constreñida y aliviando las urgencias del eterno rival. Mal harían en Chamartín agarrándose a semejante consuelo. Las penas de Can Barça no pueden opacar el necesario debate de puertas adentro para recuperar el que había sido santo y seña de los blancos los últimos cursos: una pegada a prueba de bombas.

Lopetegui sabía lo que se le venía encima el pasado 10 de julio, día en que se oficializó el adiós de Cristiano. El guipuzcoano trató de convencer a la directiva de la necesidad de fichar un goleador, pero en la planta noble fueron remisos hasta que, a base de insistir, optaron por recuperar a Mariano. Para entonces Benzema y Bale estaban respondiendo a las expectativas, con cuatro goles del francés en las tres primeras jornadas y tres del galés. Ni uno ni otro han vuelto a mojar desde entonces -el extremo sí lo hizo ante la Roma en la Champions- y el Madrid se ha quedado seco. De los diez goles en los tres primeros duelos se ha pasado a dos en los cuatro siguientes.

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Los blancos elevaron sus prestaciones ante el Atlético, pero el mayor vigor competitivo no sirvió para obtener un triunfo que le es esquivo al Real Madrid ante los rivales de postín. Sólo han ganado uno de los once últimos encuentros disputados ante Barcelona y Atlético en el Santiago Bernabéu -el 3-1 al Barça en la campaña 2014-2015-, firmando por el contrario siete derrotas.

La luz de Ceballos

«Los goles van a llegar. Hoy hemos tenido también muchas opciones, si las seguimos generando antes o después van a llegar», proclamó Lopetegui a la conclusión del derbi, satisfecho del juego y el carácter de su equipo. «En el cómputo global creo que hemos sido muy superiores, creando ocasiones de gol. Las suyas no eran fruto del juego sino por pérdidas nuestras. En la segunda parte logramos que no salieran de su campo», reivindicó el vasco, que tuvo en la lesión de Bale, que no estará Moscú para medirse al CSKA el martes en la Champions -como tampoco Sergio Ramos, aunque el sevillano por descanso-, una mala noticia pero que puede presumir de las prestaciones de Ceballos, condenado al ostracismo por Zidane y resucitado por el preparador de Asteasu.

La salida al campo del utrerano en la segunda parte dio luz al Madrid, avivando un debate de calado. Pese a que Lopetegui ha apostado por un tridente conformado por Asensio, Benzema y Bale desde que comenzó la temporada, su mejor encuentro, ante la Roma, lo completó con Isco en el rectángulo y el balear en la recámara. El malagueño partió desde la izquierda, como el '20', pero ayudando continuamente en la zona de creación. Poblando la medular articularon también los blancos sus mejores minutos ante el Atlético. Así llegaron también sus actuaciones más lúcidas la pasada temporada. Lo mismo le sucedió al Barcelona de Ernesto Valverde, que cimentó su título de Liga prescindiendo del 4-3-3 y reforzando la sala de máquinas. El buen estado de Dembélé llevó al Txingurri a aligerar de nuevo esa zona a comienzos de curso, menoscabando la solidez de su escuadra. La baja de Bale ofrece una ventana para que Lopetegui explore las virtudes de Ceballos, al que elogió por su partido ante el Atlético. «Ha salido con mucha personalidad, mucho despliegue físico y técnico». Es la hora de hacer de la necesidad, virtud.

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