Primera

Solidez para llegar a la excelencia

Sergio Ramos, Dani Carvajal y Zinedine Zidane. /Afp
Sergio Ramos, Dani Carvajal y Zinedine Zidane. / Afp

El Real Madrid fue en Sevilla un equipo con continuidad en el esfuerzo, energía en las acciones, comprometido, solidario y perseverante

Javier Varela
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«La labor defensiva de todos ha sido la clave para ganar». Así de fácil explicarlo pero nada de sencillo ejecutarlo. Las palabras de Zinedine Zidane tras la victoria del Real Madrid ante el Sevilla resumían el sentir en el seno del equipo blanco. La gran diferencia entre el Real Madrid que fracasó en París y el que es colíder en LaLiga parece clara: las ganas de ser un equipo. En el Sánchez Pizjuán el compromiso y la actitud, esa tecla que tantas veces ha pulsado Zidane para espolear a sus jugadores, fue visible. Una tónica habitual durante todo el encuentro. No solo chispazos. El francés quiere un equipo que tenga continuidad en el esfuerzo, que demuestre energía en las acciones y que sea comprometido, solidario y perseverante. Todo lo que fue en Sevilla y todo lo que no logró ser en París. Para llegar a la excelencia es obvio que primero hay que ser sólido. Y en Sevilla, estadio de recuerdos dolorosos, el Real Madrid fue un equipo rocoso. De hecho, no concedió ni un solo remate a portería ante el Sevilla, algo que sucedió por primera vez en Liga desde agosto de 2016 ante la Real Sociedad (0-3). Más de tres años desde entonces. Casi una eternidad en el fútbol.

En el Sánchez Pizjuán el compromiso y la actitud, esa tecla que tantas veces ha pulsado Zidane para espolear a sus jugadores, fue visible

Es verdad que defender es la faceta que menos le gusta a esta plantilla Madridista, pero a la que tiene que agarrarse para crecer. No hay otra opción. Necesita un cambio de actitud y compromiso defensivo. En el Pizjuan se observó y tuvo en James Rodríguez, Eden Hazard y Gareth Bale a sus mejores ejemplos. Tres futbolistas con los que el Real Madrid gana creatividad, pero a los que necesita aplicados en tareas defensivas. En Sevilla todos ellos, al contrario que en París, lo demostraron. El futbolista belga fue el futbolista que más balones robó el domingo, los mismos que Casemiro (8), y fue aplicado en las ayudas a Mendy -uno de los mejores-; el colombiano estuvo más pendiente de presionar y robar que de dar el último pase –aunque tuvo tiempo para dejar solo a Carvajal ante Vaclik- mientras que el galés corrió para atrás, frenó varias contras y terminó con calambres del esfuerzo defensivo. Pasión defensiva casi olvidada. Es cierto que la producción ofensiva de los tres se resintió, pero Zizou insiste que la casa no se empieza por el tejado. Eso es lo que quiere el francés y así lo reconoció tras la victoria que coloca al equipo colider. «Los tres en particular lo han hecho defendiendo mucho. En un partido difícil había que hacer de todo».

Eden Hazard ayudó en defensa a Mendy.
Eden Hazard ayudó en defensa a Mendy. / Efe

En un fútbol tan resultadista, el 0-1 del Real Madrid en el Sánchez Pizjuán supo a gloria. El conjunto madridista necesitaba ganar y lo hizo. Daba igual la manera de obtenerlo. El equipo blanco se puso el mono de trabajo y, por momentos, mostró más similitudes con el Atlético de Simeone –con el 'unocerismo' del resultado incluido- que con ese Real Madrid que se presupone por el número de artistas que integran su plantilla. Pero todo sea por recuperar la ansiada intensidad. Los chicos de Zidane estuvieron mejor sin el balón que con él, pero cuando dominaron esta vez supieron fabricar hasta tres claras ocasiones de gol. En la caseta se insiste en no hacer análisis precipitados: ni hace cinco días eran tan malos ni por vencer en el Sánchez Pizjuán son tan buenos. Pero en el fútbol actual se vive en los extremos y más en el equipo blanco, donde todo se magnifica para bien o para mal. Osasuna será una nueva prueba de fuego y más ante el Santiago Bernabéu. En el coliseo blanco, además del juego excelso, se premia con el aplauso el carácter y la garra mientras que se castiga con silbidos la apatía y la falta de actitud. Como en cualquier equipo, vaya.

Seguridad defensiva

Otra pieza clave en el entramado defensivo es Sergio Ramos. No está en su mejor momento, pero el Real Madrid no sabe sobrevivir a la ausencia de su capitán. Las últimas cinco derrotas en Champions llegaron sin él en el césped. En Sevilla –donde volvió a escuchar pitos cada vez que tocó el balón- Ramos se hizo gigante y sólo una vez perdió la posición y le costó amarilla. Varane, con el camero a su lado, parece otro central y con Mendy en el lateral, el equipo gana en solidez defensiva a diferencia de cuando está Marcelo. El brasileño le da mucho más en ataque al equipo, pero con el francés en el campo, se evita que Ramos tenga que estar tapando el lateral izquierdo y estar atento a dos frentes.

En Sevilla se vieron brotes verdes de lo que quiere Zidane y se recuperó una confianza y una seguridad que permite devolver el crédito de un equipo acostumbrado a tirar las últimas ligas a las primeras de cambio. Pero fue un partido. Ante Osasuna y Atlético tiene la oportunidad de demostrar que quiere pelear y sacrificarse por robar balones, mantener la agresividad, equilibrar las líneas y conseguir que la estructura del equipo sea de hierro.