Barcelona

Valverde, sin prisas ni sintonía con Bartomeu

Ernesto Valverde, el miércoles en el banquillo de Butarque. /Rodrigo Jiménez (Efe)
Ernesto Valverde, el miércoles en el banquillo de Butarque. / Rodrigo Jiménez (Efe)

Busquets renueva hasta 2023, pero el técnico aplaza su respuesta para el primer trimestre de 2019 en función de los resultados y de las sensaciones: no olvida que su presidente le puso la cruz en Roma

P. RÍOSBARCELONA

Si la fuga de Neymar y la pobre imagen ofrecida por el Barça en el verano de 2017 en la Supercopa de España (5-1 de global para el Madrid) permitieron a Ernesto Valverde convencer a sus jugadores de que había que colocar las líneas más juntas en el campo, incluso dibujando un 4-4-2 en el paraíso del 4-3-3, habrá que ver si la derrota en Leganés (2-1) causa el mismo efecto y el técnico vuelve a reordenar a su equipo en busca de más solidez ahora que su 4-3-3 hace aguas. Se comenzará a comprobar ante su exequipo, el Athletic, este sábado en el Camp Nou, donde nadie cuestiona al técnico tras el doblete Liga-Copa de la pasada temporada, más la Supercopa de España contra el Sevilla, pero donde tampoco enamora por no dar oportunidades a los canteranos; por rotar poco a los titulares; por un juego sin demasiados lujos y, lo más importante, porque aquel KO en la Liga de Campeones creó muchas dudas sobre si el Barça le venía grande atendiendo a su nula capacidad de reacción en Roma.

Ese 10 de abril se abrió una herida en el club que todavía no ha cicatrizado y que, pase lo que pase, quizás nunca lo haga ya. Valverde, que firmó por dos años más uno opcional, podría haber decidido por aquellos días no continuar hasta 2020 y acabar su vínculo al término de este curso. El motivo no sería otro que descubrir que Josep Maria Bartomeu, presidente del club azulgrana, había puesto en duda su continuidad a sus allegados debido a aquel 3-0. Se publicó, sin comillas, pero el técnico entendió que su jefe le clavaba un puñal tras un mal día que luego fue el único de una temporada casi inmaculada. Bartomeu negó que se planteara despedir a Valverde, pero lo hizo otra vez con el viento a favor, tras el 5-0 al Sevilla en la final de Copa. Y con la Liga ganada, el presidente ya se olvidó de sus quejas. Ahora dice que «eran días en los que los barcelonistas lo querían romper todo, pero el equipo reaccionó» y espera que Valverde firme ese año opcional, con un límite hasta marzo que puede apurar... o no. Muchos son los que detectan que no firmará, aunque él nunca da pistas y simplemente comunica que dependerá de los resultados y de las sensaciones.

Al 'Txingurri' se le ve resignado a lidiar con un vestuario con egos difíciles de controlar. Se intuye que no es libre del todo para tomar decisiones. Luis Suárez confesó hace unos días que se arrepentía de haber jugado tres días antes de Roma ante el Leganés porque el partido se complicó y pagó ese desgaste. Dicho de otra forma, que no quiso descansar pese a que Valverde se lo planteó. Y así Messi y tantos otros. Puede que Valverde tenga claro que con dos años es suficiente, aunque sus jugadores parecen más predispuestos este año a entrar en las rotaciones.

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Sí seguirá hasta 2023, cuando tendrá 35 años, Sergio Busquets, quien ha ampliado un contrato que acababa en 2021, subiendo su cláusula de 200 a 500 millones de euros. Es el premio por haber dicho 'no' al PSG en un par de ocasiones y la recompensa a su presencia en el equipo desde 2008. El próximo en firmar será Jordi Alba y quedará Rakitic para la próxima temporada. Messi, Piqué, Sergi Roberto, Umtiti y Luis Suárez ya lo hicieron en su día.

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