El sueño de Durmaz terminó en pesadilla

Durmaz ('21'), derrotado tras el final del partido. /Reuters
Durmaz ('21'), derrotado tras el final del partido. / Reuters

El centrocampista de origen asirio, que cometió la falta previa al gol de Kroos en el 95', recibió multitud de insultos en las redes sociales

MIGUEL OLMEDA

Sábado 23 de junio, a eso de las ocho y media de la tarde en Sochi (21:30 horas en España). Jimmy Durmaz se prepara para saltar al terreno de juego del Estadio Fisht y cumplir el sueño de toda una vida: debutar en un Mundial con Suecia, el país que acogió a su padre, un inmigrante asirio procedente de Turquía. Durmaz, que a sus 29 años suma más de 40 partidos internacionales, no logró la clasificación para Brasil 2014 pero fue importante en el camino hacia Rusia marcando el gol que inició la remontada ante Francia en septiembre de 2017 y que le dio a su selección la posibilidad de jugar la repesca. Como la memoria es una capacidad que escasea en el planeta fútbol, hoy Durmaz es el enemigo público número uno en Suecia.

Vuelta al Fisht de Sochi. Son las nueve menos diez y el Alemania-Suecia apura sus últimos segundos con empate a uno. Los teutones, vigentes campeones, dicen adiós virtualmente al Mundial. Los escandinavos, a falta de una jornada, pueden dormir tranquilos: un empate ante México, ya clasificada, en la última jornada, y son equipo de octavos de final doce años después. Entonces Timo Werner, que tirado a la izquierda había castigado a Lustig durante buena parte del choque, sufre una falta de Durmaz. Entonces Toni Kroos encuentra la escuadra con un golazo de videojuego, Alemania depende de sí misma para clasificarse y a Suecia se le complica el pase. Entonces a Durmaz, que precisamente había entrado al campo para tapar a Werner, se le viene el mundo encima. Literalmente.

La fatídica falta de Durmaz a Werner.
La fatídica falta de Durmaz a Werner. / AFP

Porque en las horas siguientes, las redes sociales se llenaron de insultos, algunos de carácter racista, hacia el interior del Toulouse. Un trago indigesto, más exagerado si cabe que el habitual acoso que reciben algunos futbolistas, para alguien que ha defendido sin condiciones durante una década los colores de su país. A Zlatan Ibrahimovic, matrícula de honor en desplantes a la selección sueca a lo largo de su trayectoria, los aficionados le habían permitido de todo. Sólo Janne Andersson dijo basta cuando la estrella quiso subirse al barco del Mundial a última hora. Se había recogido el ancla hacía tiempo.

De cara al público, Durmaz hace oídos sordos ante el insulto. «Siempre he recibido comentarios odiosos en mis redes sociales, no hay peligro, que sigan haciéndolo. Cuando uno lo ha sufrido toda la vida, ya está acostumbrado, no me importa. Estoy aquí, orgulloso de representar a mi país», respondió en los medios suecos tras percatarse del alud de mensajes.

Sus compañeros, en cambio, cierran filas en torno a un jugador importante en el bloque, habitual en los procesos clasificatorios para Brasil 2014, la Eurocopa de Francia 2016 y Rusia 2018. Primero con Erik Hamrén en el banquillo y después con Janne Andersson. «Es demasiado, me pone de muy mal humor que la gente no tenga más respeto es molesto. Les habría dicho cuatro cosas si me los hubiera encontrado. No puede pasar, me irrita mucho y me pone muy triste», afirmó Emil Forsberg, la gran figura sueca, que casualmente es compañero de Werner en el RB Leipzig alemán.

Otros como el central Pontus Jansson denuncian que los comentarios racistas «no tienen nada que ver» con el fútbol. «Durmaz sabe que todos estamos con él igual que la mayor parte de la sociedad sueca. La derrota no ha sido culpa suya». Más directo, pero en la misma línea, se muestra el centrocampista Albin Ekdal. «No hay ninguna sombra sobre Jimmy, no se puede decir nada malo de él. A la mierda con la gente que le echa la culpa a una persona; se gana y se pierde como un equipo».

Incluso el máximo responsable de la selección sueca, Lars Richt, tuvo que salir al paso con «desagrado» por lo sucedido, aclarando que «no es nada que Durmaz hiciera con intención».

Perdón alemán

Otra de las polémicas del partido tuvo lugar tras el gol de Kroos, cuando los futbolistas de la 'Mannschaft' celebraron la victoria frente al banquillo sueco, algo que molestó al seleccionador escandinavo. El combinado teutón, sin embargo, se disculpó posteriormente a través de su cuenta de Twitter. «Fue un partido lleno de emoción. Al final, los gestos y reacciones de nuestro cuerpo técnico hacia los suecos eran demasiado emotivos. No es nuestro comportamiento habitual», reza el mensaje, que acaba con la palabra 'Ursäkta', perdón en sueco.