Selección alemana

La renuncia de Özil aviva el debate racista en Alemania

Özil, durante el Mundial de Rusia./AFP
Özil, durante el Mundial de Rusia. / AFP

El mediapunta dejó la selección al sentirse atacado por sus orígenes turcos, marcando «un gol al virus fascista» según el Gobierno de Erdogan

MIGUEL OLMEDAMadrid

Hace cuatro años, Mesut Özil era una figura respetada en Alemania. Líder de la 'Mannschaft' que se proclamó campeona del mundo en 2014, representaba además la bandera de la minoría turca en el país teutón.

Sin embargo, las relaciones entre Turquía y Alemania han cambiado. Por un lado, por el auge de la formación de ultraderecha 'Alternativa para Alemania'. Por otro, por el presidente otomano Recep Tayyip Erdogan: símbolo de identificación para muchos turcos que residen en territorio germano y que no se sienten aceptados, a la par que representante del deterioro de la democracia y la libertad de expresión en Turquía.

Por eso no sentó nada bien que Özil se fotografiase con él antes del Mundial de Rusia. Entonces fue duramente criticado por la prensa alemana, que tras verle naufragar en la Copa del Mundo pidió su cabeza. El mediapunta, harto, renunció a la selección el pasado domingo.

Carga contra el presidente de la DFB

«No seguiré jugando mientras tenga este sentimiento de racismo», señaló en una carta, en la que atacó duramente al presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB): «No serviré más como chivo expiatorio de Richard Grindel por su incompetencia. Para él soy alemán cuando ganamos, pero un inmigrante cuando perdemos».

Aunque Özil aseguró que la foto con Erdogan no tenía intenciones políticas, sino de «respeto» al país de su familia, las reacciones a la renuncia del '10' avivaron todavía más el debate racista. El ministro de Justicia turco Abdulhamit Gül señaló que el mediapunta «marcó su mejor gol contra el virus fascista».

Katarina Barley, su homóloga alemana, lamentó lo sucedido: «Es una señal alarmante que Özil no se sienta querido en su país». Por su parte, la canciller Angela Merkel pidió «respeto» por el mediapunta, «al que tiene en alta consideración». «Alemania es un país cosmopolita y la integración de la gente con antecedentes migratorios es un objetivo clave del gobierno federal», finalizó.

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